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Enrique González Macho, un gran defensor del cine español

El nuevo presidente de la Academia de Cine lleva varias décadas dedicado a la distribución y la exhibición

Exhibidor, distribuidor y productor, Enrique González Macho (Santander, 1947) es uno de los grandes militantes y defensores del cine español y, en general, del cine de autor. En su cadena de salas Renoir se han formado varias generaciones de cinéfilos españoles y es una figura conocida, respetada y muy influyente dentro de la industria.

"Hay todo un sector de la sociedad que dice: 'No veo cine español porque es muy malo'. Pero si no lo ves, ¿cómo sabes que es tan malo? Está claro, hay un prejuicio sobre el cine español que procede de los tiempos en que se politizó. Y ahora hay que ganarse a la sociedad", señaló en una entrevista reciente concedida a este diario.

Estudió en el Liceo Francés de Madrid y comenzó las carreras de arquitectura y económicas aunque se dejó llevar muy joven por su gran pasión: el cine. Su primer trabajo en la industria fue como meritorio de producción en el rodaje en Portugal de una película de José María Elorrieta, SOS Invasión. Pasó 15 años trabajando en producción antes de comprar, en 1976, Alta Films, una empresa que actualmente tiene unos 400 trabajadores y 70 cines en España.

Aunque nunca ha abandonado la producción, muchas veces asociado con Gerardo Herrero -su nombre está en los créditos de filmes como La noche de los girasoles, Flores de otro mundo o Te doy mis ojos-, su gran pasión es la distribución, concebida como una militancia cinematográfica. En sus salas, reina la versión original, las apuestas por películas diferentes, que puede mantener en pantalla no solo pendiente de los beneficios sino de la calidad. Y ha demostrado que se pueden mostrar películas en circuitos diferentes a los de las grandes majors estadounidenses.

"Luchamos contra algo de lo que nadie tiene la culpa: el tema del doblaje", explicó en la entrevista reciente. "Si desde niños nos hubiéramos habituado a la versión original, el cine español tendría una cuota mucho más fuerte.

Habitual de los festivales internacionales de cine desde hace décadas, su parecido físico con Francis Ford Coppola le ha deparado algún momento de desconcierto.