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Argentina celebra como un Mundial el triunfo de 'El secreto de sus ojos'

Es el segundo filme del país suramericano que recibe un premio de Hollywood

Argentina también propora buenas noticias. En medio de las tensiones políticas previas a la celebración del bicentenario de la independentista Revolución de Mayo, la prensa y la población argentinas se unían ayer para congratularse porque El secreto de sus ojos, la película que dirigió Juan José Campanella y protagonizó Ricardo Darín, obtuvo la noche del domingo el Oscar a la mejor película extranjera.

Como si Argentina hubiera ganado un Mundial, pero de cine, en Argentina se festejaba la segunda victoria de una película de este país en la Academia de Hollywood. La anterior había sido La historia oficial, de Luis Puenzo, en 1986.

Campanella, que había dirigido otra película nominada al Oscar, El hijo de la novia (2001, también protagonizada por Darín), subió a recibir el premio junto al productor español Gerardo Herrero, su colega argentina Vanessa Ragone y el actor Guillermo Francella, que es muy popular en su país por sus actuaciones cómicas y que sorprendió con su papel de funcionario judicial alcohólico en El secreto de sus ojos. Antes de la conquista, Francella había declarado al periódico Perfil que en Argentina "la gente lo vive en la calle de una manera particular, casi como si se tratara de un Mundial, me alientan, me tocan bocina, lo palpitan con gran interés. Es que sienten la película como propia, y eso es algo que me enorgullece". Después de que Quentin Tarantino y Pedro Almodóvar entregaran la estatuilla a Campanella, Francella comentó: "Nos abrazamos con Tarantino y con Almodóvar, algo verdaderamente increíble. Siento que este Oscar pesa un montón".

"Fue milagroso"

Los que no viajaron a recibir el premio fueron Darín y la protagonista del filme, Soledad Villamil, pero lo festejaron en la intimidad de Buenos Aires con una "larga noche de empanadas y vino", aclaró el actor. A las dos de la madrugada del lunes (hora local) ambos dieron una conferencia de prensa, con copas de champán en mano, en un hotel porteño.

"La verdad es que fue milagroso. No sé si ustedes vieron las películas que competían con El secreto de sus ojos", dijo Darín a los periodistas, después de bromear diciendo que venían copeteados (con exceso de copas). "Yo vi las cuatro, y la verdad es que la teníamos bastante brava. Todas eran excelentes. Pero creo que El secreto hizo diferencia porque demostró que se puede contar una historia áspera, dura, sin inhabilitar el humor ni la cotidianidad. Las demás películas eran dramas que no incluían el humor".

"Campanella es extraordinario", afirmó Villamil sobre el cineasta, que también ha dirigido algunos capítulos de las series estadounidenses House y 30 Rock. "Tiene un gran talento: merece largamente lo que le está pasando. Y ojalá que todo esto sirva para potenciar el cine nacional", añadió la cantante de tango y última ganadora del Goya a la mejor actriz.

Villamil y Darín esperan que el Oscar a El secreto de sus ojos, que ya había sido premiada como mejor película iberoamericana en los Goya, atraiga más financiación extranjera al nuevo cine argentino, que en la última década ha brillado en el mundo por su calidad. "Muchas veces escuchás la fatídica frase: 'Yo no miro cine argentino'. Pero cuando a alguien no le gusta una película inglesa, nunca dice: 'Yo no miro cine inglés'. No hay que tener prejuicios ni esnobismos. El reconocimiento a El secreto ha sido muy elevado. Ojalá que sirva para que cambien algunas cosas", afirmó Darín.

La prensa argentina encabezó sus ediciones con el segundo Oscar a una película argentina. "La Academia eligió con el corazón", comentó Clarín. "Una causa nacional", señaló La Nación.

La historia oficial centraba su relato en la última dictadura militar (1976-1983). En El secreto de sus ojos, basada en el libro homónimo de Eduardo Sacheri, está presente la violencia previa al régimen, durante el Gobierno de Isabel Perón (1974-1976), de una manera más sutil, aunque determinante. El filme consiguió un rotundo éxito de taquilla en Argentina y corona una década del nuevo cine argentino, que ha incluido filmes premiados como XXY, Roma, Historias mínimas y Nueve reinas.