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La Academia Filipina de la Lengua Española no tiene licencia

Menos del 3% del total de la población de Filipinas habla castellano

La Academia Filipina de la Lengua Española carece de licencia legal para desempeñar su función, lo que da muestra de la situación en que se encuentra la institución, que ha vivido una existencia anémica desde que fuera fundada, en 1924, antes del comienzo del rápido declive del español en el país.

El organismo consagrado a "custodiar, enaltecer y difundir" el castellano en Filipinas (lema equivalente al "limpia, fija y da esplendor" de la Real Academia Española) incumplió durante al menos cinco años el requisito de enviar un balance anual de sus cuentas a la Comisión del Mercado de Valores (SEC), que revocó su certificado de registro en 2003.

Este certificado de registro es necesario para actividades tan sencillas como abrir una cuenta bancaria en nombre de la academia.

"La antigua dirección me pidió que me informara de la situación legal en 2004. Entonces, descubrí que teníamos el permiso caducado. Pero parece que, por dejadez, no se ha hecho nada al respecto", cuenta Wystan de la Peña, secretario de la institución y jefe del Departamento de Lenguas Extranjeras de la Universidad de Filipinas.

Sin apoyo económico del Estado, la corporación encargada de velar por la lengua de Cervantes en la antigua colonia tiene su sede en la parte trasera del Casino Español, que le presta un cuarto para celebrar sus actividades.

Eliminado de la Constitución como lengua oficial en 1976, y de los planes de estudio, en 1987, menos del 3% del total de la población de Filipinas habla castellano, que parece haber perdido la batalla frente al inglés.