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Barcelona hará pisos sociales en azoteas de equipamientos

El Ayuntamiento quiere sumar viviendas modulares en sus edificios que no han agotado la edificabilidad

La estación de metro Fontana es un ejemplo de edificio donde se podría ubicar vivienda modular en altura.
La estación de metro Fontana es un ejemplo de edificio donde se podría ubicar vivienda modular en altura.

El Ayuntamiento de Barcelona hará pisos sociales de alquiler y de construcción modular en azoteas de equipamientos como bibliotecas, escuelas o mercados. Los equipos de vivienda y urbanismo están peinando los edificios de equipamiento existentes y que son de titularidad municipal, para localizar los que podrían albergar pisos porque no tienen la edificabilidad agotada. En la mayoría de casos las viviendas se construirán en la azotea, levantando más plantas, pero también hay la posibilidad de adosar las viviendas en paredes medianeras. La primera prueba se hará en el distrito de Gràcia.

Si para este proyecto el Ayuntamiento piensa en equipamientos es para agilizar los trámites, porque la idea es recurrir a la figura de las viviendas dotacionales, que con el planeamiento urbanístico en la mano son equipamientos. En estos casos, pues, no sería necesario modificar el planeamiento vigente. Además de la primera experiencia que se quiere materializar en el barrio de Gràcia, también se analizan ubicaciones en la Sagrada Família y Sant Antoni del Eixample o en los barrios del Gòtic y Raval Sud, en el distrito de Ciutat Vella.

La teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, explica que se trata de exprimir “todas las opciones que da la ciudad”. En este caso, “compatibilizar la vivienda dotacional con el suelo de equipamiento mediante remontas [añadir plantas a las existentes]“. Hace unos días, en la feria Smart City Expo, el gerente de vivienda, Javier Burón, explicó que estas construcciones no serán “viviendas en sentido estricto, sino equipamientos habitacionales de uso temporal para colectivos como personas jóvenes, mayores o en riesgo de exclusión”. Perfiles que encajan con los adjudicatarios de pisos dotacionales.

El plan de vivienda de la alcaldesa Ada Colau para 2016-2025 contempla aumentar el parque de vivienda asequible con todas las fórmulas imaginables: construyendo, comprando pisos que están vacíos o proceden de desahucios, con acuerdos de cesión con bancos, convirtiendo locales en pisos, haciendo edificios con contenedores (los APROP), con la modificación del Plan General Metropolitano aprobada esta semana para imponer el 30% de vivienda asequible a los promotores... y también estudiando agotar edificabilidades. “Optimizar suelo urbano consolidado a partir de la identificación de solares vacantes y solares que no han agotado la edificabilidad o la densidad residencial y que pueden permitir generar vivienda asequible”, afirma el plan.

La propuesta de añadir vivienda a los equipamientos es fruto del trabajo del propio Ayuntamiento y un grupo de expertos, que han estudiado cómo aumentar el parque de pisos sociales en toda la ciudad con un ejercicio de microcirugía: localizando solares o edificios que no han agotado su edificabilidad permitida. El proyecto se llama ATRI: Alojamientos tácticos de repoblación inclusiva. Para la administración representa una oportunidad para conseguir metros cuadrados para vivienda asequible en una trama densa como la de Barcelona. Y los profesionales que trabajaron en el proyecto (arquitectos, urbanistas, juristas y economistas) hablan de “repoblación inclusiva”, de trufar de vivienda a precio asequible cualquier barrio de la ciudad.

Y hacerlo con construcción en seco, modular, rápida de ejecutar, y más sostenible y barata. Y que puede ser permanente o reversible. Pero descartan los contenedores marítimos reciclados con los que se han proyectado los llamados APROP (Alojamientos Provisionales de Proximidad) en Glòries, el Gòtic y Can Batlló. Precisamente porque la filosofía de las viviendas en contenedores es que tengan una vida útil breve y se trasladen en pocos años a nuevas ubicaciones. Los ATRI están pensados más a largo plazo.

La estación de Fontana

Una de las ubicaciones que encaja con el concepto de ATRI es la estación de metro de Fontana, en la esquina entre las calles de Gran de Gràcia y Astúries. La estación tiene una sola planta (donde están el vestíbulo de la estación, servicios y un quiosco) y nada más construido en altura, por lo que es la candidata perfecta a aumentar la edificabilidad. Con todo, es poco probable que sea el primer emplazamiento de vivienda social, por dos razones que impiden una tramitación rápida. Una es que la titularidad del edificio no es estrictamente municipal, sino de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB). La otra obedece a cuestiones técnicas, dada la estructura de la estación y los túneles que hay en el subsuelo, habría que reforzarla.

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