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Henkell quiere crecer un 25% tras la compra de la mitad de Freixenet

La empresa de cava no aclara qué hará con su división de vinos tranquilos, aunque la fusión con el grupo alemán prevé desinversiones para afrontar la deuda

Sede de Freixenet, en Sant Sadurní d'Anoia.
Sede de Freixenet, en Sant Sadurní d'Anoia.

La compañía vinícola alemana Henkell, filial del grupo Dr Oetker, se ha marcado como objetivo alcanzar los 1.500 millones de euros de facturación en 2025 tras la compra del 50,7% del capital de Freixenet. La compañía catalana aportará 535 millones de euros de ventas a los 702 millones del grupo comprador, especializado en vinos espumosos. La dirección de la compañía quiere elevar esa cifra consolidada de 1.237 millones un 25% en los próximos seis años.

Los responsables de la nueva Freixenet, los consejeros delegados Pedro Ferrer y Andreas Brokemper, se han mostrado optimistas hoy con la evolución del mercado de los vinos espumosos, pero han reconocido que deben "revisar" la división de vinos tranquilos que entró en la operación de compra de Freixenet. En el acuerdo de compraventa se incluyó una cláusula que abría la puerta a desinversiones de forma que se pudiera enjugar deuda de la cavista catalana. Ferrer y  Brokemper han destacado que tienen que "revisar" si esas desinversiones son las bodegas de vinos tranquilos en manos de Freixenet.

Han pasado cuatro años desde que se reunieron por primera vez Pedro Ferrer, consejero delegado de Freixenet, y Andreas Brokemper, su homólogo en la vinícola Henkell. En cuatro años se ha hecho frente a la disputa interna entre las familias propietarias de Freixenet, se ha negociado la salida de la familia Hevia y de parte de los Bonet, y se ha consumado la venta, por 220 millones de euros, de la mitad del negocio a la compañía alemana. El resultado es un Freixenet con un 50% del capital controlado por los alemanes, y otro 50% propiedad del presidente de la empresa, José Luis Bonet, y del presidente de honor José Ferrer, que juntos ampliaron capital para que la repartición de la empresa con los nuevos socios fuese mitad y mitad. En el consejo de administración hay dos representantes de Henkell, dos de las familias fundadoras y un independiente.

La prioridad es Freixenet

"Desde que nos planteamos cambios en la empresa, pensamos que no era prudente comprar con deuda las acciones que tenían mis primos, sino que la mejor opción era hacer una permuta de socios. Henkell, también una empresa familiar y productora de vinos espumosos, era la mejor opción", ha dicho Pedro Ferrer. La empresa Henkell & Co está presente en 22 países y exporta a más de 100 países. Entre sus productos están dos marcas principales, Henkell y Minoetto, esta última dedicada al vino prosecco, cuyo mercado ha crecido exponencialmente en los últimos años. Freixenet, por su parte, una empresa familiar fundada en 1914, cuenta con 20 bodegas en el mundo, filiales en 19 países y exporta a 109 países.

"Nuestra prioridad como grupo es Freixenet. Después viene Minoetto y más tarde Henkell", ha afirmado Brokemper sobre las distintas marcas. Los dos consejeros delegados de Freixenet se han mostrado muy optimistas con el mercado de los vinos espumosos. "Hace 20 años el mercado estaba casi únicamente en Europa, y solo se compraba para ocasiones especiales. Ahora está creciendo a otros mercados, especialmente en Estados Unidos, y estamos consiguiendo que la gente consuma este tipo de bebidas todo el año", ha afirmado Brokemper.

El mercado de los vinos espumosos suma, sin contar el champán, 2.600 millones de botellas al año. Alcanzar el 10% de la cuota de mercado que Freixenet y Henkell se han propuesto significaría vender 300 millones de botellas, 50 millones más que actualmente. Para ello, Ferrer ha destacado el papel de los vinos prosecco, vinos blancos espumosos de origen italiano "que gustan mucho al consumidor". Si hace ocho años se vendían 100 millones de botellas de prosecco en el mundo, actualmente se venden 300 millones, y la nueva Freixenet no quiere alejarse de esta oportunidad. Por ello, Ferrer ha explicado que la empresa ha introducido un producto de este vino bajo la marca Freixenet en países escandinavos y en Reino Unido, y ha revelado que estas Navidades también estará disponible en España con un precio entre los 10 y los 12 euros por botella. 

El plan de negocio pactado por Henkell y Freixenet pasa por fusionar la mayoría de los mercados en los que las dos empresas eran complementarias, como por ejemplo el Reino Unido, Alemania, Estados Unidos o Francia. En España, sin embargo, continuarán su desarrollo independiente tanto Freixenet, con más de 1.000 empleados, como la filial alemana de Henkell, Cavas Hill, con 21 empleados en el Penedès. A pesar de estas diferencias entre los mercados, Brokemper ha asegurado que su intención es combinar las dos culturas empresariales y crear un solo equipo.

Otra de las condiciones del plan de negocio es "repensar" las bodegas que Freixenet tiene en España y Francia destinadas a vinos tranquilos o de mesa. Aunque Ferrer no ha aclarado qué se llevará a cabo con esta división, ambos consejeros delegados han asegurado que el producto esencial debe ser el del cava y vinos espumosos, mientras que se retirará la inversión en otros productos.

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