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Carmena y Garrido chocan por la música de terrazas y bares

La nueva regulación de espectáculos públicos y actividades recreativas apuesta porque bares y restaurantes puedan ampliar su negocio incluyendo música, o porque las discotecas puedan servir comida

Terrazas en los alrededores del Palacio de Oriente.
Terrazas en los alrededores del Palacio de Oriente.

La nueva regulación de espectáculos públicos y actividades recreativas, que apuesta porque bares y restaurantes puedan ampliar su negocio incluyendo música, o porque las discotecas puedan servir comida, ha provocado un choque entre el Ayuntamiento y la Comunidad. El equipo de Manuela Carmena teme que esa compatibilización de actividades dificulte los controles municipales y tenga “gran influencia” en el descanso de los vecinos y la contaminación acústica. Los representantes de Ángel Garrido recuerdan que el proyecto aún está en fase de alegaciones y aseguran que el texto final recogerá las apreciaciones municipales.

Hace más de 20 años que la Comunidad no regula qué pueden hacer los empresarios con sus restaurantes, bares, cafeterías, teatros o discotecas. Los cambios recogidos en el borrador del decreto que cambiará muchas de las actividades de ocio de los madrileños afectarán a 179 municipios y sus vecinos. De las novedades —centradas en la posibilidad de compatibilizar dos o más actividades en el mismo establecimiento— dependen el ruido en las calles, las horas de sueño de los ciudadanos y hasta lo que ocurre en las aceras, porque la norma también afecta a las terrazas. Y el primer texto de la regulación se ha encontrado con la oposición de la administración que inspecciona y sanciona más bares, restaurantes, teatros y discotecas de la región: el Ayuntamiento de Madrid.

“El decreto sigue con la línea de la Comunidad y del PP de atender en exclusiva una necesidad, que es la de los hosteleros, sin intentar conciliar los distintos intereses y realidades de la ciudad: no solo el ocio, sino el descanso, la tranquilidad, el orden y la convivencia”, afirma José Manuel Calvo, concejal de Ahora Madrid. “Su planteamiento genera un desorden que además no nos posibilita regular”, añade el delegado de desarrollo urbano sostenible.

La corporación municipal ha presentado 22 alegaciones al proyecto de decreto regional, en las que reitera las peticiones que entiende que han sido ignoradas hasta ahora. Entre sus preocupaciones está la dificultad para el control que supondrá la posibilidad de actividades múltiples de los negocios. Serán los servicios municipales los que deban vigilar el aforo, el horario de apertura y cierre, la edad de los usuarios y la normativa sectorial que sea aplicable según la naturaleza de las actividades que se desarrollen.

Los principales cambios propuestos

Se crea la categoría de bar-restaurante musical, donde se podrá poner música.  Eso significa que todos los bares, cafeterías y restaurantes de la región podrán tener ambientación musical si logran la licencia preceptiva.

La restricción en las terrazas será mayor —no se podrá servir comida y poner música al mismo tiempo—, aunque no se especifica cómo se controlará.

Las discotecas podrán servir comida y organizar espectáculos. Se eleva la edad de entrada de 16 a 18 años.

Los bares especiales podrán tener pista de baile y organizar conciertos si acaban antes de las 23.00 y no tienen amplificación.

Los cafés espectáculo podrán servir comidas hechas allí en una plancha.

Una de las principales novedades que introduce el decreto es la posibilidad de que bares, restaurantes y cafeterías tengan “ambientación musical”. El Ayuntamiento insiste en que con este punto, la Comunidad responde “a la presión del sector de la hostelería”, critica la indefinición del concepto y advierte de que la introducción de música en estos locales “puede tener gran influencia sobre la tranquilidad vecinal y sobre la contaminación acústica”.

Como Roma y Berlín

La nueva normativa abre también la puerta a que esa ambientación musical se pueda extender a las terrazas, aunque prohíbe “la prestación simultánea de ambos servicios”. Fuentes del Ayuntamiento señalan sin embargo que “en la práctica, difícilmente se va a poder llevar a cabo” el control que requiere esa posibilidad.

“Hemos regulado una realidad que está implantada al día de hoy en Madrid, poniéndola al nivel de otras ciudades europeas, como Roma, Londres y Berlín”, argumenta Carlos Novillo, responsable del área en la Comunidad, que asegura haber consensuado la normativa con municipios, empresarios y vecinos. “Lo que tenemos ahora son actividades que se desarrollan en un limbo, y lo que hemos hecho es acotar las definiciones para dar más seguridad”, asegura. “Queremos escuchar a todos los actores, sobre todo a los Ayuntamientos, para compaginar la actividad empresarial con la protección medioambiental del ruido, y que la actividad inspectora y sancionadora sea clara”, sigue. Y sobre la capital, especifica: “Se van a incorporar al texto definitivo peticiones de los técnicos del Ayuntamiento, como que haya una mayor definición de qué es ambientación musical”.

“Tememos que se traduzca en un crecimiento del ruido”

La coordinadora vecinal de Madrid Centro, que reúne a la mayoría de asociaciones del distrito centro, muestra su disconformidad con la propuesta de la Comunidad de Madrid. Califican el decreto de “salvaje desregulación” del sector, y vaticinan que “sin lugar a dudas se traducirá en un crecimiento exponencial del ruido y problemas de convivencia en gran parte del centro de la ciudad, especialmente en zonas aún no saturadas de estas actividades como Chamberí o Salamanca”.

Según esta plataforma, el origen de la iniciativa fue una propuesta de La Viña, asociación de empresarios de hostelería englobada en la Confederación empresarial de Madrid (CEIM), que de acuerdo con la Comunidad ha hecho “oídos sordos a los vecinos”. La Viña niega este extremo y considera que todo el proceso representa un “paso adelante” en el proceso de regulación del sector. Para su portavoz, Vicente Pizqueta, la asociación empresarial de hostelería ha trabajado “de la mano” con la federación de asociaciones vecinales (FRAVM) para obtener esta “actualización necesaria”. Y señala que la nueva normativa ofrece instrumentos para prohibir el acceso a los locales a las personas que provoquen molestias.

Quique Villalobos, presidente de la FRAVM, incide en que las alegaciones plantean limitar la proliferación de los afterhours. También califica de “avance” la normativa, aunque reconoce que “comparte” las alegaciones del Ayuntamiento para que se garanticen más controles. “La clave es la Ley de espectáculos”, dice Villalobos, optimista ante la posibilidad de que esta normativa, en la que la Comunidad está trabajando, se cierre en la próxima legislatura.

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