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Muere el primer trabajador de Metro al que se le reconoció enfermedad por exposición al amianto

Se trata del segundo fallecido afectado por asbestosis que muere este año, pero el primero al que se le reoconoció esta dolencia profesional

Trabajadores de metro guardan un minuto de silencio en memoria del compañero que murió por la exposición al amianto.
Trabajadores de metro guardan un minuto de silencio en memoria del compañero que murió por la exposición al amianto.

Julián era oficial de mantenimiento de trenes en Metro de Madrid. También fue el primer trabajador de la empresa pública al que se le reconoció que sufría de asbestosis, enfermedad pulmonar de origen profesional y asociada a las altas exposiciones al asbesto o amianto. La pasada noche falleció. “Es el segundo compañero que muere por esta enfermedad”, lamenta Juan Carlos de la Cruz, secretario general de Comisiones Obreras de metro.

La Seguridad Social reconoció que tres trabajadores de Metro sufrían asbestosis como consecuencia de su exposición al amianto en su ámbito de trabajo, en Metro de Madrid. El primer afectado fue Julián M., que falleció ayer. Después se reconoció a otros dos. Uno de ellos, A.M.C., sucumbió al cáncer el pasado mayo. El tercero, Santos Roldán, declaró en una comisión de la Asamblea de Madrid donde se trató el tema: dijo que nunca recibió "información ni formación sobre el amianto". “Desde Metro de Madrid no quieren reconocer que ha habido trabajadores expuestos al amianto, pero la asbestosis es una enfermedad laboral”, dice el sindicalista De la Cruz.

Como protesta, este viernes, varios centenares de trabajadores de Metro se han concentrado en las cocheras del depósito número 4 de Madrid, en Canillejas, y han guardado cinco minutos de silencio para rendir tributo a Julián y pedir una solución. “Queremos que estos sirva para remover conciencias y que se apruebe por fin un fondo en la Asamblea de Madrid para resarcir los daños a los trabajadores”, indica Teodoro Piñuela, secretario general de metro de UGT, Además de indemnizaciones, los trabajadores reclaman que se realicen reconocimientos médicos exhaustivos. “Estamos muy preocupados. Ya hay cerca de una docena de compañeros enfermos en mayor o menor grado. Y cada vez estamos cayendo más. Van a seguir saliendo afectados, seguro”, afirma Alejandro González, que en los últimos 38 años ha trabajado de peón y oficial en el suburbano, trabajos en los que siempre ha estado expuesto al amianto.

Metro de Madrid descubrió en 2003 que algunos de sus trenes (pinturas, algunos materiales, bastidores...) contenían amianto. "Pero no fue hasta 2017 cuando se lo comunicó a los trabajadores", dicen desde CCOO, "es una neglicencia y Metro quiere eludir responsabilidades". “Lo que queremos es que a las familias les ayuden, que no nos pongan trabas. No puede ser que nos hayamos enterado de todo por la prensa el año pasado”, incide Manuel Martín, de 59 años y que los últimos 37 ha trabajado en Metro.

La  compañía reconoce que "posiblemente" algunos trabajadores estuvieron expuestos al material tóxico. Para los empleados no es suficiente: por eso han acudido a los tribunales. Para llevar el caso, Metro ha contratado al bufete de abogados Sagardoy, que se hizo cargo del caso Uralita [en el que el amianto también era el nocivo protagonista para la salud de los trabajadores]. "Esto va a alargar el proceso judicial y saben que en estos casos, el tiempo juega en contra del trabajador", agrega De la Cruz.

“Hemos montado equipos acondicionados, cambiado suelos, estructuras… Se han hecho reparaciones integrales de todas las estructuras. Al final hemos estado expuestos completamente al amianto”, dice Jose Manuel Morán, trabajador de 53 años que durante los últimos 33 ha trabajado en la instalaciones de Metro de Canillejas.

El trabajador fallecido fue oficial de mantenimiento de trenes durante varias décadas. De hecho, trabajó en la nave de motores de Pacífico, situados en la calle de Cavanilles, desde principios de los años ochenta hasta prácticamente la actualidad. Ahora se encontraba prejubilado por reconocimiento de la enfermedad profesional por asbestosis y había presentado una demanda para reclamar una indemnización a la compañía. En concreto, exigía a Metro una indemnización de casi 400.000 euros por daños y perjuicios causados.

Para cuantificar la indemnización de la demanda se recurrió al baremo que se utiliza en el caso de los accidentes de tráfico, con las secuelas generadas por la enfermedad, la gravedad de la misma y el grado de incapacidad causada a raíz de la dolencia. Tras no alcanzarse acuerdo en el acto de conciliación, se procedió a registrar la demanda. El fallecido ya había sufrido un cáncer de laringe, del que se recuperó, antes de padecer esta afectación al pulmón.

Plan para retirar el amianto

En lo que va de año han sido detectadas más de 50 piezas, componentes y lugares que contenían amianto en el Metro de Madrid, según un recuento de finales de septiembre de Comisiones Obreras. "A eso habría que sumar los conocidos en los últimos días", apuntan desde el sindicato. El pasado 1 de octubre, la compañía ordenó suspender el mantenimiento de otro modelo de coche de Metro que supuso eliminar de circulación unos 20 trenes que circulaban por la línea 6.

La consejera de Transportes, Vivienda e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid, Rosalía Gonzalo, subrayó ese mismo día que los elementos con amianto detectados en los trenes "no generan ningún problema de seguridad y salud en la red de Metro", tanto en el caso de los usuarios como de los trabajadores. El plan de desamiantado, que supone una inversión de 145 millones de euros, tiene como objetivo que el material móvil de su red esté libre de amianto antes de finalizar el año 2019. Pero el problema no es solo quitar este elemento nocivo sino también identificar las posibles afecciones a los trabajadores expuestos al mismo.

La retirada de coches está teniendo impacto en el servicio de la red de metro porque no se sustituyen inmediatamente por otros. El portavoz de UGT en el suburbano, Teo Piñuelas, manifestó esta semana que las tablas de trenes están "al límite" para asumir la demanda de servicios y que si hay unidades que tienen que retirarse por algún motivo, como el que se encuentre amianto en su interior, Metro tendrá "problemas" en determinados intervalos horarios.

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