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Vitoria también tiene su cruz

Los vecinos de Mendiola deciden, contra el criterio del Ayuntamiento de Vitoria, derribar la cruz de Olárizu de diez metros de la que se apropió el franquismo

La Cruz de Olarizu desde un poco más arriba de la Casa de la Dehesa.
La Cruz de Olarizu desde un poco más arriba de la Casa de la Dehesa. EFE

La cruz de Olárizu, que se ve prácticamente desde todos los puntos de Vitoria, tiene los días contados. La Junta Administrativa de Mendiola, su propietario, integrada en el municipio de Vitoria, decidió a mediados de abril, en asamblea, derribar el monumento. Pero en este asunto choca contra su ayuntamiento. Vitoria cree que en vez de tirar la cruz hay que poner una placa contextualizando la obra. La obra, de algo más de diez metros de altura, fue levantada en 1952 con dinero de los vecinos de Vitoria para recordar la Santa Misión celebrada entre el 4 y el 18 de noviembre de 1951 convocada en el marco del Jubileo Universal de 1950. Varios historiadores de la ciudad coinciden en que fue después cuando el Gobernador de la época impuso utilizarlo para recordar a los curas caídos durante la Guerra Civil.

El asunto es anterior a la polémica sobre la exhumación de los restos del dictador  Francisco Franco del Valle de los Caídos, pero ha vuelto a cobrar fuerza este viernes tras la aprobación del Consejo de Ministros. "Aprobamos a mediados de abril en una asamblea derribar el monumento y no aceptamos la placa que propone el Ayuntamiento" ha asegurado uno de los responsables de la Junta Administrativa de Mendiola. La clave es saber si la asamblea de la junta integrada en el municipio de Vitoria tiene competencia para tomar una decisión de ese tipo al amparo de la Ley de la Memoria Histórica. De momento el alcalde de Vitoria Gorka Urtaran va a remitir el asunto a los servicios jurídicos para aclarar ese extremo.

El Ayuntamiento de Vitoria no defiende la permanencia de un momento franquista. El alcalde del PNV, que en este asunto cuenta con el apoyo del PSE, argumenta "que el franquismo utilizó de forma partidista" el monumento. "Si depende del Ayuntamiento" la cruz se mantendrá, ya que su origen fue "una cuestación popular con dinero de los vitorianos" en 1952 "por motivos religiosos" de la que luego el franquismo se apropió al incorporar los nombres de los sacerdotes que murieron durante la Guerra Civil.

El asunto se estudió en el seno de la comisión municipal de la memoria histórica y se tomó la decisión de colocar una placa explicando este extremo. "Que se hiciera durante el franquismo no quiere decir que sea franquista", sostienen en el Ayuntamiento de Vitoria, preocupados ya que no pueden garantizar que el monumento no vaya a ser derribado. El consistorio quería aprovechar la romería a Olárizu del próximo 10 de septiembre para colocar esa placa informativa, para lo que pidieron permiso al concejo de Mendiola, que finalmente lo rechazó en una asamblea de vecinos en la que optaron mayoritariamente por suprimir la cruz.

El PSE, socio del PNV en el equipo de gobierno, también defiende mantener la cruz en la cima de Olarizu, una decisión que según ha recordado en un comunicado se tomó en la comisión municipal que analizó la aplicación de la Memoria Histórica en Vitoria y determinó que el origen de este monumento era religioso y no franquista. El portavoz de los socialistas y teniente de alcalde, Peio López de Munain, ha recalcado que se trata de "un monumento que no nació para servir a la dictadura, sino que fue el propio régimen franquista quien se sirvió de él apropiándoselo para ponerlo al servicio de su fanático discurso".

De hecho, según los documentos que aportan los historiadores alaveses fue el Consejo Provincial del Movimiento de Álava, presidido por Luis Martín-Ballestero –gobernador civil y jefe provincial del Movimiento–, quien obligó a que en la base de la cruz se colocara una inscripción con los nombres "de los sacerdotes alaveses caídos por Cristo y por nuestra Patria durante la Cruzada de Liberación". Una orden a la que el Ayuntamiento se resistió mientras pudo hasta que en una durísima carta, Martín-Ballestero exigió que se esculpiera la lista de nombres en la piedra de la base. La lista se escribió, pero la cruz nunca fue inaugurada oficialmente debido a las discrepancias. 

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