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“No sé cómo se puede pensar que España salga adelante sin invertir en ciencia”

Dos de los premiados por la Fundación Princesa de Girona trabajan para que el hidrógeno sea el combustible del futuro

La doctora María Escudero, premio ex aequo a la Investigación Científica por la FPdGi.
La doctora María Escudero, premio ex aequo a la Investigación Científica por la FPdGi.

María Escudero (Cáceres, 1983) dejó España en 2012 tras doctorarse en Química en un centro del CSIC. Ha vivido en Estados Unidos, Alemania y actualmente tiene plaza de profesora en la Universidad de Copenhague. Allí dirige un equipo que investiga cómo hacer posible que el hidrógeno –que se puede obtener fácilmente del agua– se transforme en electricidad de manera barata y eficiente. “Mi supervisor de tesis también se tuvo que ir y el grupo en el que me doctoré despareció. Es desolador, realmente muy triste”. Así Escudero hace balance de los efectos de la crisis económica. Está en Caldes de Malavella (Girona), donde ha acudido para recoger este jueves el premio ex aequo a la Investigación Científica que le ha otorgado la Fundación Princesa de Girona (FPdGi) y le hace especial ilusión porque, a diferencia de otros reconocimientos internacionales, este le hace sentir más cerca de su casa.

“No sé cómo se puede pensar que el país salga adelante si no se invierte en lo más básico: ciencia y educación”, opina Escudero. “Creo que existen grupos de altísimo nivel en España y, pese a los pocos recursos en comparación con otros países, sí se puede hacer investigación puntera”, añade. Está contenta: “Que Pedro Duque sea el nuevo ministro de Ciencia nos llena de esperanza porque sabe de primera mano cuáles son los retos de la investigación y espero que pueda reconducir la situación”.

La electroquímica, que estudia transformaciones entre energía química y eléctrica, es la especialidad de Escudero. Su equipo trabaja en hacer más eficientes los procesos de las pilas de combustible, la alternativa limpia a los motores de combustión, como los de los coches. Estas pilas son capaces de transformar hidrógeno en electricidad sin contaminar y, de hecho, ya funcionan en vehículos como el Toyota Mirai. Sin embargo, para funcionar necesitan materiales nobles como el platino, “muy escasos y caros”. Escudero estudia qué aleaciones con estos materiales pueden abaratar la tecnología y ya cuenta con tres patentes propias. Una de ellas, la más prometedora, es sobre una mezcla de platino con los llamados elementos de las tierras raras.

José Miguel Bermúdez, premio de la FPdGi a la mejor iniciativa empresarial.
José Miguel Bermúdez, premio de la FPdGi a la mejor iniciativa empresarial.

La lucha contra el cambio climático y el hidrógeno como combustible es un nexo de unión de la carrera de Escudero con la de José Miguel Bermúdez (Barcelona, 1986), ingeniero aeronáutico especializado en vehículos especiales. Él ha recibido el premio de la FPdGi a la mejor iniciativa empresarial. Tras cinco años en una empresa centrada en el espacio, volvió a la Tierra para fundar en 2015 la compañía Bound4blue, inventora de la vela para barcos del siglo XXI. “Quizá se parece más a un ala de avión”, reconoce. De todas formas, la idea del aparato es aprovechar la energía eólica para reducir “entre un 7 y un 30 y pico por ciento el consumo de los barcos”, dependiendo de la embarcación, la ruta y el viento que sople. La empresa, con oficinas en Barcelona y Santander, acaba de firmar un acuerdo con la Organización de Palangreros Guardeses (ORPAGU) de Vigo y la primera vela, de 20 metros, se instalará en un pesquero de 40 metros. Este año también ha sido premiada por La Caixa.

Prototipo de vela de Bound4blue.
Prototipo de vela de Bound4blue.

Bermúdez explica que las velas tradicionales no son viables para los pesqueros o los petroleros: hay que controlarlas manualmente, tienen muchos cabos y su presencia interfiere en su actividad como, por ejemplo, cuando tienen que pasar por debajo de un puente. Su propuesta funciona de forma automática y es totalmente plegable. “En los 80 se empezaron a hacer algunos diseños pero el petróleo era barato y no había normativas ambientales”, explica el cofundador de Bound4blue. Como él, Escudero ve necesario “cambiar completamente el modelo energético que tenemos basado en los combustibles fósiles por un modelo sostenible”.

La compañía de Bermúdez también prevé que en una próxima fase del proyecto, las velas sean capaces de acumular hidrógeno para poder ser utilizado como combustible. Los proyectos de los dos premiados comparten una inspiración paternal. El padre de Escudero es ingeniero técnico en Química y su hija, que creció rodeada de libros de ciencia, está orgullosa de sus fotos con solo dos años entre matraces. Él siguió con la misma honra el streaming en el que se anunció el premio de su hija, que estaba de viaje en Estados Unidos y allí era de noche. Lo grabó con el móvil para que ella lo pudiera ver al levantarse. Bermúdez se inspiró con su progenitor al ver un documental sobre embarcaciones de vela: “Colón y los vikingos lo utilizaban. El viento es gratis y ¿no somos capaces de utilizarlo?”, se plantearon padre e hijo.

Ahora Bermúdez y Escudero, con unos galardones que buscan reconocer la trayectoria de jóvenes entre 16 y 35 años, se ven ahora convertidos en referentes para los más jóvenes. “Que intenten hacer lo que les gusta y que tengan en cuenta que cuando se cierra una puerta, si te das la vuelta, se abren otras”, les recomienda Bermúdez, que destaca también la importancia de la “perseverancia”. “A alguien que le interesen las ciencias le diría que adelante y, si quiere investigar, que haga el doctorado porque es un mundo supermaravilloso”, afirma Escudero, que añade que “hay que estar dispuesto a echarle muchas horas de trabajo, pero tiene muchas recompensas”.

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