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El saber es el producto

Juan Carlos Morla, CEO de Sonder, especializado en gestión de innovación, cree que la clave es conocimiento

El equipo de Sonder Consulting en  la oficina de Derio.
El equipo de Sonder Consulting en la oficina de Derio.

“El conocimiento, el saber, es el producto”. El consultor con 14 años de experiencia en AENOR y ahora CEO de la empresa Sonder Consulting, explica con vehemencia que la gran mayoría de las pymes y muchas otras empresas de tamaño medio y algunas grandes, tienen serias dificultades para proteger su principal tesoro, el conocimiento. Según dice, no son conscientes de que “el conocimiento es el producto, y los productos que comercializan su principal manifestación”.

Sonder prepara trajes a medida a las empresas y centros tecnológicos para optimizar y proteger sus procesos y el conocimiento de cada organización, además de preparar a quienes reciben fondos públicos para certificar sus buenas prácticas ante las crecientes exigencias del sector público.

“Hay muchas empresas que no saben el valor que tienen sus procesos; que llegan a un modelo innovador, o a un producto de éxito sin identificar ni proteger lo que les hace especiales. Y eso es un problema para ellas, porque cualquiera puede apropiarse de ese conocimiento”, subraya Morla. Pero también es un problema para el propio tejido industrial porque gestionar bien el conocimiento podría ayudar a muchas empresas a acceder a datos, o sistemas que contribuyeran a mejorar los suyos. “Hay una desconexión entre los centros tecnológicos y las pymes, pese al esfuerzo de los centros para mejorar los procesos de transferencia tecnológica”, explica, tras lamentar que todavía no existe ese caldo de cultivo.

Las patentes caen en Euskadi

El País Vasco registró en 2017 un total de 94 patentes, 144 menos que las 238 inscritas en 2016 (un 60% menos), con lo que el volumen de nuevas patentes registradas por Euskadi representó solo el 4,1 % del conjunto de las solicitadas en toda España.

El número de solicitudes de patentes se considera un indicador del dinamismo de la I+D+i de un territorio y del grado de concienciación para proteger los conocimientos. En cuanto al número de solicitudes de diseño industrial, en Euskadi se solicitaron 31, 11 de ellas en Bizkaia, 17 menos que en 2016. Las 31 supusieron el 1,6 % del total de las registradas en toda España.

Con relación a las solicitudes de marcas, Bizkaia es el territorio donde tuvo lugar un mayor registro en 2016, ascendiendo a 984 (36 más que el año pasado).

Según explica Morla, Sonder está especializada en ayudar a las organizaciones a explotar bien los resultados, a diagnosticar y medir, auditar y optimizar sus esfuerzos, a pulir la gestión del conocimiento y a gestionar y estabilizar la organización ante sus principales retos. Una labor que el consultor cree básica para cualquier organización que quiera ser sostenible y efectiva en un entorno global, eficiente e internacionalizado.

“La formación y la educación juegan un papel estelar en todo esto. Si los jóvenes supieran hacer aplicaciones móviles como si fueran sumas y restas, si se inseminara desde la escuela, desde el parvulario, la importancia de tomar riesgos a la hora de emprender; si la creación de entornos innovadores estuviera entre los objetivos prioritarios, como en su día lo estuvieron los parques tecnológicos, todo sería mucho más fácil”, dice Morla.

El consultor sostiene que no es casualidad que Apple naciera en un garaje, que Facebook lo hiciera en una universidad, y a Google, o Amazon las impulsaran jóvenes inquietos que han acabado por romper el mercado con sus ideas disruptivas. “Eso es innovación y para esto hace falta ese caldo de cultivo del que hablaba. Los desarrollos de ingeniería son mejoras y poner una pizzería frente a otra es una novedad”, explica para poner en valor el concepto de innovación.

Después de trabajar con los principales centros tecnológicos y de constatar sus avances explica que todavía hay mucho camino por recorrer para que las pymes entiendan la necesidad de proteger sus conocimientos y de conectarse a los centros para mejorar en todos los frentes.

En su opinión la presión pública para que los centros tecnológicos acrediten la transferencia tecnológica y demuestren con números, patentes, servicios y hechos, el retorno de sus investigaciones y proyectos, es una oportunidad para el tejido industrial. “Nosotros estamos para facilitar esa conexión, para ayudar a remar todos juntos para innovar”, sostiene.