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El gesto como parámetro para medir el dolor

Un ensayo pionero del Hospital Psiquiátrico y el HUA de Vitoria ha recurrido a la Inteligencia Artificial

El equipo médico transforma los gestos en indicativos fiables de dolor. Ampliar foto
El equipo médico transforma los gestos en indicativos fiables de dolor.

Arrugar la frente y fruncir el ceño, cerrar los ojos con fuerza y apretar la comisura de los labios. La cara es el espejo del alma, en este caso cuando duele. Lo dice el refranero y la evidencia científica ha concluido que los gestos son universales. Pero ¿se pueden medir en parámetros objetivos?

Los médicos recurren a escalas normalizadas observacionales que son válidas a nivel internacional, pero no todos los pacientes son capaces de comprenderlas. Un ensayo pionero del Hospital Psiquiátrico y el HUA de Vitoria ha recurrido a la Inteligencia Artificial para tratar de “objetivar algo que siempre ha sido subjetivo”, explica uno de sus impulsores, el doctor Enrique Bárez, que coordina la investigación junto con el doctor Rafael Hernández.

La primera fase ha consistido en grabar las caras de un centenar de pacientes en calma y, después de un estímulo doloroso, se han recogido las reacciones de los músculos de la cara. La tecnología desarrollada por i3b Ibermática ha ido “aprendiendo” y perfeccionando el sistema hasta alcanzar un índice de coincidencia del 81% entre lo que verbalizan los pacientes y lo que ha leído en su cara la máquina.

El objetivo es disponer de una herramienta TIC que monitorice ese dolor en una escala de cero a diez y permita afinar en los tratamientos. Se ha probado con pacientes psiquiátricos, con demencias o deterioro cognitivo, pero a futuro esperan que se pueda aplicar a neonatos o a enfermos intubados o sedados. “Servirá para diagnosticar procesos de dolor sin esperar a otros signos indirectos como la subida de la presión arterial o el aumento de la frecuencia cardiaca”, especifica Bárez.

Se está más cerca de conseguir que el dolor, igual que esos parámetros médicos, tenga un valor numérico “y quede al margen de las emociones”. En la segunda fase se va a aplicar indistintamente a pacientes de la Unidad del Dolor de la OSI de Araba.

Confían en que el sistema pueda servir para hacer un seguimiento virtual de los pacientes crónicos. Podrán remitir a los médicos imágenes grabadas en su domicilio y éstos analizarlas en función del historial clínico para ajustar, con más precisión, el tratamiento.