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Cirugía urgente en un flanco del palacio de Aranjuez

Patrimonio Nacional contiene la erosión parcial de la base del muro que protege el edificio de la ría artificial del Tajo

Los trabajos de vaciado de la ría permitieron apreciar el descalce del muro del palacio.
Los trabajos de vaciado de la ría permitieron apreciar el descalce del muro del palacio.

El paso del tiempo y la erosión del agua han creado una zona vulnerable en un flanco del Palacio Real de Aranjuez. Concretamente el del Jardín de la Isla, uno de los cuatro parques que componen el Real Sitio, que requirió para su construcción canalizar las aguas del Tajo. Las constantes crecidas del río obligaron a levantar un muro de contención que con los años ha sufrido un notable deterioro. Patrimonio Nacional ha conseguido frenar ese desgaste instalando cinco grandes vigas que equilibran los esfuerzos a ambos márgenes del río. Lo siguiente será reparar la estructura para evitar que las filtraciones afecten a los cimientos del ala del edificio diseñada por Sabatini.

La denominada ría de Aranjuez constituye una canalización de 30 metros de anchura que separa el Palacio Real y el Jardín de la Isla. La ría convierte este ramal del Tajo en navegable a su paso por el palacio y lo protege de las subidas del agua. El muro, diseñado por el arquitecto Pedro Caro Idrogo en el primer tercio del siglo XVIII, fue levantado a base de sillares de piedra caliza de 4,2 metros. Se prolonga durante un kilómetro, desde la cascada de las Castañuelas hasta el extremo de la isleta. En 2014, a la altura del patio de Pescadores, los técnicos apreciaron una deformación en la estructura y, dos años después, constataron un incremento. Patrimonio Nacional encargó entonces diferentes pruebas para determinar las causas.

Los estudios concluyeron que el crecimiento de la vegetación había producido la indebida circulación del agua frente al muro, que estaba lavando el terreno en su base y originando su descalce. Los técnicos de Patrimonio Nacional lo pudieron constatar el año pasado, cuando desviaron el caudal de la ría y lo dejaron sin agua. “Pudimos comprobar cierto desplome vertical y horizontal. El muro estaba desplazado hacia la ría y había perdido su apoyo. Si el agua seguía lavando la base podía afectar a la cimentación del edificio”, indica Luis Pérez de Prada, arquitecto de Patrimonio Nacional y encargado de las obras en la ría.

Zona del muro afectada por la erosión del agua.
Zona del muro afectada por la erosión del agua.

Declaración de emergencia

Para frenar la erosión del muro se ha realizado una estabilización provisional conocida como acodalamiento. Se han colocado cinco grandes vigas metálicas de 30 metros entre un lado de la ría y el otro. “De esta manera transmitimos la deformación al lado que está en buenas condiciones. Eso nos va a permitir parar el descalce y ejecutar la obra con seguridad”, explica Pérez de Prada. El coste de esta primera fase ha sido de 200.000 euros, que pagará el Gobierno después de que el 11 de mayo el Consejo de Ministros aprobara la declaración de emergencia de las obras.

Ahora se está elaborando el proyecto para reparar el muro. Estará listo en junio y se estima que tenga un coste aproximado de 800.000 euros. Antes de iniciar esta segunda fase se cerrarán las compuertas para que no pase el agua y se vaciará la que quede en la ría. Los trabajos conllevarán un relleno de hormigón autocompactable en el muro. Sin embargo, Pérez de Prada avanza: “Vamos a mantener la deformación porque tenemos garantías de que el muro es estable con ella y supone una huella de lo sucedido”. También se limpiarán los sillares, se realizarán catas internas para conocer el estado de la estructura, se eliminará vegetación de la ría y se realizarán inyecciones de resina para mejorar las condiciones de soporte del terreno.

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