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Reportaje:

El palacio real de Aranjuez recupera su aspecto isabelino

Patrimonio Nacional ha restaurado 30 salas y 1.355 obras de arte tras 10 años de trabajo y una inversión de nueve millones

El palacio real de Aranjuez ha recobrado el aspecto que tenía en tiempos de Isabel II, la última reina que habitó largas temporadas aquí y efectuó importantes obras, decorándolo al gusto de la época. Con una inversión de nueve millones de euros, han sido diez años de un trabajo serio y riguroso en el que se han analizado más de 7.000 documentos, revisado cientos de fotografías de la época, del Archivo Histórico, analizado materiales y recuperado obras diseminadas en otros museos y palacios. Diez años en los que Patrimonio Nacional ha realizado importantes obras de infraestructura y en los que se han recuperado elementos perdidos hace tiempo diseñados por el arquitecto del siglo XVI Juan Bautista de Toledo.

Especialmente curiosas son las estancias privadas de los reyes, sus baños y aseos

En total se han restaurado 30 salas y 1.355 obras de arte y se ha devuelto al palacio el esplendor que tuvo en el siglo XIX, en pleno romanticismo, imagen que se ha querido preservar por encima de todas las demás. En la presentación de la reforma integral realizada, Patrimonio Nacional también mostró la apertura del nuevo Centro de Recepción de Visitantes.

Si Isabel II levantara la cabeza y volviera a su casa de Aranjuez, la encontraría tal y como ella la dejó. Los mismos cuadros en los mismos sitios, las mismas cortinas o vitrinas, los mismos tapices, su jofaina en la mesa de su alcoba, su bañera tal y como ella la tenía, su despacho ordenado a su gusto, las habitaciones de los infantes, sus hijos, tal y como estaban cuando éstos eran niños, sus objetos personales, sus retratos... Patrimonio Nacional ha necesitado una década de intenso trabajo para recrear con total exactitud el palacio que Isabel II habitó.

Las obras se han hecho en tres fases, de 1994 a 1997, de 1998 a 2002 y de 2002 a 2004. En 1994, lo primero que tuvieron que decidir los restauradores es qué aspecto iban a restaurar. Este palacio fue habitado desde Felipe II hasta Alfonso XIII y de todos estos monarcas había huellas visibles, pero de ninguna tantas como de Isabel II, que vivió aquí largas temporadas e hizo importantes obras de reforma y lo decoró enteramente al gusto un tanto aburguesado de la época, a excepción de unas salas antiguas que conservó.

Era un palacio eminentemente isabelino y como tal debía restaurarse. Una vez decidido esto, llegó el trabajo más duro: buscar en los archivos, analizar más de 7.000 documentos, cientos de fotografías antiguas que se conservaban del palacio, todos los inventarios que se hacían al fallecer los reyes y toda la bibliografía existente.

Una vez que se supo cómo era exactamente el palacio, qué objetos tenía y dónde, llegó otra tarea difícil: por una parte, recuperar una gran parte de las obras de arte que estaban dispersas en otros museos y palacios, y en otros casos, reproducir papeles de revestimiento, pasamanería, tapicerías, estucados, suelos...

"La restauración ha sido total, gracias a un amplio equipo interdisciplinar, y se ha centrado en tres campos. Uno, la restauración decorativa de todos los interiores; en segundo lugar, la renovación de infraestructuras, y por último, la creación del Centro de Recepción", dijo en la presentación Álvaro Fernández Villaverde, duque de San Carlos, presidente de Patrimonio Nacional.

"Puede que la decoración de algunas salas resulte chocante, por el contraste entre el papel de las paredes, la decoración..., pero es que era así como estaba," explicó Javier Trueba, delegado de Patrimonio Nacional en Aranjuez. El responsable de las obras, Juan Carlos de la Mata, destacó la labor de descubrimiento del techo del cuarto del rey Carlos II, donde tras un falso techo se encontró una obra desconocida de Lucas Jordán.

La Galería de los Paisajes se ha recuperado con la mayor parte de cuadros que colgaban de sus paredes. "Los que faltán están en el Prado. En su lugar no hemos puesto otros de relleno, se ha dejado el hueco en blanco para ser fieles al diseño original", dijo De la Mata. También se han mantenido los suelos cubiertos de esterillas de paja que se refrescaban con agua los días de calor o los tapices de la sala de Alabarderos.

Lo más difícil ha sido reproducir con exactitud todo el material textil: tapicerías, cortinas, pasamanerías, el papel de las paredes.

Especialmente curiosas son las salas privadas de los reyes, sus baños y aseos, o el descubrimiento del lugar donde estaban las puertas originales del palacio de Felipe II, que habían desaparecido al ser tapadas por Sabatini al hacer la obra de las dos alas del palacio. Ahora se han encontrado y se han reproducido en madera con total exactitud. Y se ha descubierto el suelo original, que era de piedra redonda y que está a una cota inferior del actual, pasándose por encima de él gracias a una pasarela de metacrilato.

A nivel arquitectónico, lo más señalado es el emplomado de todos los elementos que dan al patio de armas y de las cubiertas, obra valorada en dos millones de euros. También se ha recuperado el cimborrio de la capilla de Felipe II, que desapareció en una reforma del palacio en el siglo XVIII y que era de Juan Bautista de Toledo. Se han arreglado paredes y suelos agrietados y mejorado de forma integral todas las plantas, rescatando suelos de estuco prácticamente destruidos o habitaciones con problemas de cimentación.

Con estas obras, Patrimonio Nacional da por finalizada la intervención en el palacio, pero no en Aranjuez. Aún se sigue trabajando en la Casa del Labrador y quedan más de dos años para terminar de restaurar las fuentes históricas de los jardines.

El Centro de Recepción de Visitantes empezó a funcionar la semana pasada y servirá para aumentar la seguridad y mejorar y facilitar las visitas de los turistas.

Más información en las páginas www.patrimonionacional.es/aranj/aranjuez.htm y www.aranjuez. org

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de octubre de 2004