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La espinosa gestión de dos millones de árboles

¿Talas o más mantenimiento? Hay expertos que consideran una solución apresurada los cortes masivos de ejemplares emprendidos en los últimos días en la capital

Uno de los árboles talados en El Retiro.
Uno de los árboles talados en El Retiro.

En las últimas dos semanas, el Ayuntamiento ha emprendido talas de arbolado que han causado sorpresa en muchos madrileños. Tras el fallecimiento de un niño de cuatro años al caerle encima un pino de 15 metros de altura, ha mantenido dos semanas cerrado el parque urbano más emblemático de la ciudad, el Retiro. Cuando ocurrió el suceso soplaban rachas de viento superiores a 70 kilómetros por hora. En marzo se había cerrado el jardín durante dos días para revisarlo.

La muerte del pequeño ha coincidido con el inicio de la tala de árboles más ambiciosa realizada en la ciudad. Desaparecerán casi 750 ejemplares en la Castellana, sumándose a otros más de 500 cortados en octubre del año pasado en la colonia del Manzanares, una actuación que provocó el rechazo de los vecinos.

El cierre del parque tras el suceso durante 14 días ininterrumpidos ha sido el más prolongado de su historia, precisamente en el año de su 150º aniversario como recinto de titularidad pública. En ese tiempo, informa el Ayuntamiento, se ha vuelto a inspeccionar todo el arbolado, que se enfrenta a una situación difícil provocada por una “larga sequía seguida de un mes de marzo extremadamente lluvioso con muchos días de viento”.

Durante estas dos últimas semanas se han retirado 71 árboles del parque y se encuentran pendientes otros 11. El Ayuntamiento culpa del accidente a “la climatología cada vez más extrema asociada al cambio climático”. También afectan los “episodios de alta contaminación y de elevados niveles de ozono en verano”, “la variación de los criterios de poda según las épocas” y a las plantaciones masivas de especies “que llegan a la vejez al mismo tiempo”.

La muerte de un militar en 2014 por la caída de una rama también en el Retiro provocó que el Consistorio llevara a cabo una revisión completa del arbolado de la ciudad, que cuenta con dos millones de ejemplares, de los cuales 300.000 están localizados en sus calles. Hasta entonces nunca se había realizado un diagnóstico completo por parte de una comisión de expertos. En el Retiro se crearon fichas de cada árbol y otras concretas para los ejemplares con riesgo, marcando los criterios a seguir en cuanto a podas, revisiones con pruebas de tensión, etc…

La espinosa gestión de dos millones de árboles

En 2016 se empezó a aplicar el Plan Extraordinario del Arbolado, al que se destinaron 16,6 millones de euros y que sirvió para evaluar el riesgo de 144.359 árboles de la ciudad, que se clasificaron por especies de mayor riesgo, tamaños y zonas. Queda poco para terminarlo y ha supuesto la tala de 12.852 árboles. Las podas en la Castellana y en colonia del Manzanares pertenecen a este plan, que prevé la plantación de 17.500 árboles de especies “adecuadas para la ciudad”.

Expertos en el cuidado del arbolado critican la situación de estos en la ciudad. Luis Gil, catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid, docente de Anatomía Vegetal en la Escuela de Montes y miembro de la Real Academia de Ingeniería, se opone a las talas masivas. No está de acuerdo con las actuaciones radicales de “cortar los árboles por lo sano” a las que se acude con frecuencia, porque habría ejemplares que se podrían salvar. Una situación que se evitaría si “semejante patrimonio se encontrara en manos de un servicio que asesorara en los aspectos técnicos que determinan la rotura y la caída de los árboles”. Se necesitan personas que “posean el conocimiento científico de lo que es la anatomía de un árbol, pero extraída directamente del propio arbolado de la villa”.

Uno de los jardineros que fue podador en altura durante años opina que “en cuestiones de seguridad las prisas no son buenas”. Considera un punto y aparte los contratos integrales que provocaron la “desintegración de la plantilla de especialistas en arbolado, que ahora hace de todo, jardines, fuentes, limpieza...”. Lo que Madrid necesita es “crear una empresa municipal y una escuela de jardinería con formación reglada, además de aumentar la plantilla”. Y, sobre todo, tener en cuenta que “si se plantan árboles hay que mantenerlos”.

 

Las contratas que mantienen los jardines

La muerte en 2014 de un militar al caerle una rama en la cabeza sucedió justo un año después de que Ana Botella pusiera en marcha unos contratos integrales que unieron el mantenimiento de los espacios verdes con los servicios de limpieza de las calles, lográndose un ahorro de 32 millones de euros al año. Esto acabó relegando el cuidado del arbolado, pues llegan muchas más quejas de los ciudadanos por la limpieza que por la vegetación. Entonces, se cambió el mantenimiento de los parques de la ciudad, divididos en tres grupos: históricos, singulares y forestales. Los 270 jardineros municipales (35 fueron contratados por Sabanés en 2015) solo se dedican al cuidado de viveros y de parte de la Casa de Campo y del Retiro. Del resto se encargan contratas: Acciona es la responsable del cuidado del 65% del Retiro; Ute Raga-Imes Api, de los singulares, y UTE Ortiz-Inditec-Eulen, de los forestales.