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Los falsos anuncios del secesionismo

El independentismo sigue prometiendo actos inviables por la situación de sus líderes y la actuación judicial

Cuatro falsas promesas del independentismo.

La realidad volvió a imponerse este lunes y evidenció una nueva promesa incumplida del independentismo, que no acudirá, de momento, al Tribunal Europeo de Derechos Humanos para defender la candidatura de Jordi Sànchez a la Generalitat, en contra de lo que se anunció el pasado día 9. Fue otro anuncio falso de los muchos que viene realizando el secesionismo desde las elecciones del 21 de diciembre, pese a que ya se ha demostrado en qué quedó la anhelada república catalana, cuando ningún país la reconoció y se desveló que no se habían preparado las "estructuras de Estado" prometidas. Estas son algunos de los compromisos que quedaron en nada.

El regreso de Puigdemont. El 12 de diciembre, en plena campaña electoral, Carles Puigdemont, ofreció una rueda de prensa por videoconferencia en la Agencia Catalana de Noticias, dependiente de la Generalitat, y prometió que él y los cuatro exconsejeros huidos a Bruselas regresarían a Cataluña si ganaba las elecciones. “Que nadie tenga dudas”, dijo, a pesar de que entonces ya pesaba sobre ellos una orden de detención si volvía. El expresidente sigue en la capital belga desde el 30 de octubre.

La restitución del expresidente. Después de la victoria del 21 de diciembre en escaños (70 de 135), Junts per Catalunya, Esquerra y la CUP cerraron filas con Puigdemont y prometieron que era “el único candidato” a la investidura y que sería restituido en el cargo pese a la orden de detención. El 25 de enero, el presidente del Parlament, Roger Torrent, convocó el pleno de investidura para el 30 de ese mes, pero el día 27 el Tribunal Constitucional prohibió la investidura de Puigdemont si no se presentaba personalmente en el Parlament y tenía permiso del magistrado Pablo Llarena. Finalmente, el pleno no se celebró y fue “aplazado, que no suspendido”, dijo Torrent, porque “no se daban las garantías necesarias”.

A Estrasburgo por Puigdemont. Torrent dijo entonces que “no había otro” candidato que no fuera Puigdemont. El 13 de febrero anunció una demanda ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) con sede en Estrasburgo y llamó a los diputados a sumarse a ella. Nunca se llegó a presentar.

Investidura telemática, voto delegado. El independentismo prometió que la investidura de Puigdemont sería posible si se modificaba el Reglamento del Parlament para permitir una elección telemática o con voto delegado. Junts per Catalunya registró una iniciativa parlamentaria para hacer posible el cambio legal que nunca se llegó a tramitar por el desacuerdo con Esquerra y porque los letrados del Parlament se opusieron.

Gobierno desde Bruselas. El secesionismo también prometió que, si se cambiaba la ley de la presidencia de la Generalitat, Puigdemont podría ser investido presidente si otra persona leía su discurso escrito y que sería posible gobernar desde Bruselas y reunir a su Gobierno en sesiones telemáticas. Junts per Catalunya registró otra proposición de ley para modificar el texto vigente que también acabó en un cajón por la discrepancia con ERC y los reparos de los servicios jurídicos.

El candidato Jordi Sànchez. Fracasadas las anteriores iniciativas, Torrent propuso a Jordi Sànchez para la investidura el pasado día 6 y convocó un pleno que debía celebrarse ayer, a pesar de que el candidato está en prisión y no contaba con el apoyo de suficientes diputados, porque la CUP anunció que se abstendrá. Finalmente, el juez Pablo Llarena le denegó la libertad el día 9. El independentismo y sus altavoces mediáticos dijeron que el juez jugó sucio y que esperó a que cerrase el TEDH para hacer pública su decisión. Junts per Catalunya también anunció una querella contra Llarena por prevaricación si no excarcelaba a Sànchez. Al final, ni hay demanda a Estrasburgo para pedir la liberación de Sànchez ni hay querella.