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Una apuesta por un campo estratégico

El Plan Director del Olivar, con 304 millones, busca reforzar el liderazgo de Andalucía

Un trabajador fumiga con abono líquido una finca de olivar en la localidad sevillana de Pilas. Ampliar foto
Un trabajador fumiga con abono líquido una finca de olivar en la localidad sevillana de Pilas.

¿Sabía que cada 10 segundos se consume una tonelada de aceite de oliva en todo el planeta? ¿Y que cada año se plantan más de 40 millones de olivos? Estas curiosas cifras reflejan la dimensión y la importancia que el sector olivarero está adquiriendo en todo el mundo. A estos datos se suma que el olivo es uno de los cultivos arbóreos más extendidos a lo largo y ancho del planeta, solo en Andalucía ocupa 1,5 millones de hectáreas. Y es que, por algo, la comunidad es la líder mundial en producción de aceite de oliva. Precisamente, con el objetivo de reforzar la posición de la marca andaluza en este sector, la Junta de Andalucía ha puesto en marcha el bautizado como Plan Director del Olivar, un programa específico para su impulso y modernización que cuenta con 304 millones de euros para los próximos cinco años. No cabe duda de que el aceite de oliva corre por la historia y la genética de Andalucía.

Incluido en el nuevo Programa de Desarrollo Rural, el plan del olivar contempla más de un centenar de actuaciones que tiene en el horizonte tres claros objetivos: afianzar el liderazgo mundial de la comunidad en el sector, apostar por la sostenibilidad y mejorar su competitividad frente al casi medio centenar de países que ya producen aceite. El sector olivarero andaluz es la principal actividad económica en más de 350 municipios de la comunidad y aglutina el 40% del empleo agrario, con más de 23,5 millones de jornales al año. Y serán precisamente en estas comarcas donde se centrarán las 125 medidas de este programa, que también incluye actuaciones que no necesitan asignación presupuestaria. Este plan se nutre con 231 millones de euros del Fondo Europeo de Desarrollo Rural, 51 de la Junta y 22 del Gobierno central.

La cooperativa La Purísima, en Cazalla de la Sierra (Sevilla), lleva más de medio siglo dedicada al sector del oro líquido. Está integrada por 315 cooperativistas que aportan una producción de más de 300.000 olivos. Sus asociados conocen bastante bien dos de las principales líneas a las que se dirige el Plan Director del Olivar y es que, además de trabajar el olivo tradicional, cultivan el en pendiente y, desde hace más de cinco campañas, el ecológico. El programa andaluz reserva el 54% de su presupuesto a ayudas para estas variedades. “El olivar ecológico requiere de un cuidado más especial, requiere más mimo, un tratamiento más natural y abonos no agresivos”, señala el vicepresidente de la cooperativa, Carmelo Gallego. A la experiencia de cooperativas como La Purísima se suma la de Oliveras los Pedroches S. C. A. Esta empresa cordobesa fue una de las primeras en apuntarse al cultivo del olivo ecológico, una variedad que parece reciente pero en la que trabajan desde 1995. “Hay que tener en cuenta que el simple proceso de abonar el terreno ya es mucho más costoso que para el olivo tradicional. No solo supone un mayor coste también una mayor dedicación, requiere de herramientas más caras… es otra forma de entender la agricultura”, señala el gerente y presidente de esta cooperativa, Juan Antonio Caballero.

Los datos

  • Andalucía tiene más de 1,5 millones de hectáreas y 320.000 explotaciones. La comunidad concentra la tercera parte del olivar europeo, el 40% de la producción mundial de aceite de oliva (entre 0,5 y 1,4 millones de toneladas) y el 20% de la de aceituna de mesa (400.000 toneladas).
  • Las exportaciones de aceite y aceituna representan el 21% y el 7% del total de las ventas de productos agroalimentarios al exterior, respectivamente. El año pasado, la comunidad vendió más de 2.051 millones de euros en aceite y 505 millones en aceituna. El olivar andaluz, que representa el 62% de la superficie olivarera española y el 31% de la europea, se distribuye por las ocho provincias, con especial relevancia en Jaén, el sur de Córdoba, el noroeste de Granada, el norte de Málaga y sudeste de Sevilla. En Jaén, ocupa 500.000 hectáreas.

Para el olivo ecológico, el plan contempla una prima básica que rondará los 248 euros por hectárea y se podrán alcanzar los 413 gracias a ayudas adicionales para incentivar las nuevas incorporaciones a la actividad y las prácticas contra la erosión. Según apunta Agricultura, es el único cultivo de este tipo en España que tendrá un presupuesto específico independiente del resto de primas a la producción ecológica. En cuanto al olivar en pendiente, la prima oscilará entre los 110 y los 277 euros por hectáreas. La inclinación media del olivar andaluz se sitúa ente el 8 y el 16%. Más de 511.000 hectáreas tienen una pendiente superior al 15%, de las que 71.622 superan el 30%. “Son explotaciones que requieren un mayor coste de mantenimiento, precisa de más mano de obra y son más difíciles de mecanizar… Su coste es tres o cuatro veces mayor que el tradicional y su producción es menor”, apunta Caballero, quien reivindica una mayor atención al olivo de sierra. “Hay zonas en las que, por su pendiente, la recogida de la aceituna no se puede hacer con máquinas sino que se hace con caballeriza”, precisa un técnico de la consejería. El plan, fruto de la Ley del Olivar —primera norma que regula un producto específico dentro de la UE—, prevé beneficiar en este apartado a unas 69.000 hectáreas y a más de 10.000 explotaciones.

Si las ayudas al olivar en pendiente y al ecológico se llevan más de la mitad del presupuesto del plan, otro gran mordisco (38%) recae en el apartado de inversiones con el objetivo de afianzar la competitividad y la sostenibilidad tanto de las explotaciones como de las industrias asociadas este estratégico sector. Este capítulo no solo se centra en medidas para la modernización de la agroindustria o para la eficiencia energética sino también en el apoyo a las empresas para salir al mercado extranjero o para que sean más fuertes mediante al asociacionismo. La importancia de la internacionalización viene respaldada por los datos de exportación, que demuestran la importante demanda que existe en el extranjero. El año pasado, la comunidad vendió más de 2.051 millones de euros en aceite de oliva y 505 millones en aceituna.

Pero el sector no solo produce aceite de oliva virgen extra o aceitunas manzanilla, va más allá. Al igual que el Plan Director del Olivar. El programa contempla aprovechar el liderazgo de la comunidad para fomentar la comercialización de productos derivados de la aceituna. “El abanico es bastante amplio. No solo hablamos de mermelada de aceituna sino también de productos cosméticos o de salud que están teniendo una gran acogida por los consumidores. En algunos productos de belleza hechos con aceituna, se ha demostrado su poder antioxidante y que reduce la muerte celular”, recuerda un técnico de la consejería.

El rosario de actuaciones del plan no queda ahí. Entre otras medidas, también contempla fomentar la promoción en Europa de aceites y aceitunas con denominaciones de origen, establecer mecanismos de colaboración entre las empresas y la Administración, marcar líneas de apoyo a inversiones en infraestructuras agrícolas como caminos y regadíos así como incentivos al relevo generacional en el sector.