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Cultivadores de futuro

La innovación y la formación buscan la calidad y la optimización de recursos y energías

Una técnica del IFAPA del Centro Las Torres-Tomejil mide el color de una naranja. Ampliar foto
Una técnica del IFAPA del Centro Las Torres-Tomejil mide el color de una naranja.

Entre una hilera de naranjos, una placa solar de 20 centímetros sujeta a un poste genera energía para alimentar una estación de control de la humedad y temperatura del suelo, mediante el empleo de sondas, en un terreno cultivado de cítricos donde se ha hecho un ensayo de acolchado con malla negra. Con una aplicación de móvil, los técnicos consultan en directo la evolución de la humedad y temperatura del suelo a distintas profundidades. “Hemos llegado a observar hasta un 30% de ahorro de agua en cítricos mediante el empleo de acolchado en nuestros ensayos, lo que se traduciría en un abaratamiento de los costes medioambientales, energéticos y económicos”, expone Aurea Hervalejo, ingeniera agrónoma y técnica en el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (IFAPA) del Centro Las Torres-Tomejil, en la localidad sevillana de Alcalá del Río.

Francisco José Arenas, coordinador de transferencia y formación en citricultura del IFAPA, organismo de investigación de la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, muestra los patrones y variedades de las parcelas experimentales de cítricos de esta finca de la Vega del Guadalquivir, de unas 27 hectáreas repartidas entre distintos cultivos. Su equipo integra actividades de investigación, transferencia del conocimiento y formación a técnicos y agricultores del sector.

La técnica Aurea Hervalejo controla el riego de los naranjos desde una aplicación móvil. ampliar foto
La técnica Aurea Hervalejo controla el riego de los naranjos desde una aplicación móvil.

Según los datos del Mapa del Conocimiento Agroalimentario (elaborado por el Ministerio de Agricultura), Andalucía es la comunidad autónoma con mayor número de centros de investigación en este ámbito (91 centros) y cuenta con 1.638 investigadores en 674 proyectos. “Nuestro trabajo es absolutamente aplicado, es investigación dirigida. Estamos en permanente contacto con los agricultores y con los problemas del sector. Nos retroalimentamos”, resume Arenas. Según enumera, la información que generan más de 400 técnicos e investigadores del IFAPA, que cuenta con 18 centros repartidos por Andalucía y más de 1.000 hectáreas de fincas experimentales, la comparten tanto en cursos, en los que el instituto forma cada año en torno a 20.000 profesionales, como en jornadas, guías, informes, vídeos, programas y revistas.

Arenas señala que el IFAPA dispone de un portal del conocimiento on line denominado SERVIFAPA, que ofrece la opción del Técnico Virtual, con la que se comprometen a resolver consultas por Internet en menos de 48 horas. El programa de citricultura que él dirige tiene los objetivos de generar información sobre nuevas variedades y patrones de cítricos, reducir los costes de producción, obtener zumos más competitivos y desarrollar nuevas prácticas de consumo sostenible. Entre sus estudios está la evaluación de patrones de menor tamaño que puedan reducir los costes en poda, en la recolección de los frutos y mejorar la seguridad laboral de los recolectores, que no tendrían que emplear escaleras para la recolección.

Proyectos del IFAPA

  • El Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (IFAPA) asume la investigación, transferencia y formación en el ámbito de la agricultura y la pesca en la comunidad.
  • Entre los proyectos destacan los de citricultura, olivar y aceite de oliva, fresa, vitivinicultura, hortícolas, producción ecológica y uso y eficiencia del agua de riego...
  • Varios proyectos de cooperación internacional se han desarrollado en el ámbito de la acuicultura
  • Algunos de los proyectos iniciados en 2014 a demanda del sector, son: 
  • Apoyo a la I+D sobre el virus del rizado amarillo del tomate de Nueva Delhi. 
  •  Preparación de materiales de referencia para los paneles de cata de aceites de oliva de la comunidad.
  • Evaluación del efecto de los ractores tecnológicos en los niveles de etanol del aceite de oliva virgen.
  • Buenas prácticas para optimizar las explotaciones apícolas de Andalucía.
  • Recursos fitogenéticos del olivo. (Potencialidades)
  • Estudio de la huella ambiental del aceite de oliva.
  • Aplicación de nuevas herramientas moleculares a la mejora de la calidad nutritiva y organoléptica (que puede desarrollarse en alguno de los cinco sentidos) de la fresa.

Como estos especialistas del IFAPA, otros científicos, técnicos y profesionales andaluces invierten horas y recursos para conseguir estos objetivos y divulgarlos entre los profesionales del sector agroalimentario andaluz. Entre los agentes del conocimiento que destacan en la comunidad están el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Corporación Tecnológica de Andalucía, los parques científicos de la región, el Centro de Prospectiva de la Comisión Europea y las universidades andaluzas.

De algunos de ellos, surge el Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario CeiA3, que trabaja también en innovación y en transferencia de conocimiento entre la Administración y las empresas. “Trabajamos con formación de excelencia, internacionalización e I+D+i para resolver los retos del futuro”, añade Enrique Quesada, coordinador general del campus. Detalla que cuentan con 300 grupos de investigación, que trabajan en diversos proyectos de la cadena alimenticia agroganadera, como las técnicas de riego, el análisis de suelos, el control de plagas, las técnicas de cosecha, la calidad de los productos, de recolección de procesado, la trazabilidad o la transformación... “Cada vez se muestra más interés por la salud a través de la alimentación y por la bioeconomía, que encuentra en la sostenibilidad su desarrollo”, ilustra Quesada, que destaca las ayudas europeas para la innovación en el medio rural.

Según el programa europeo Horizonte 2020, el área de agricultura, alimentación y biotecnología contará con unos 4.000 millones de euros. Se sumarán a la tendencia de inversiones en Andalucía en I+D+i. El sector agroalimentario invirtió en 2012 cerca de 90 millones en actividades innovadoras, apuesta que servirá para dar soluciones en el futuro. En uno de los patios del Centro Las Torres-Tomejil, nuevos plantones de 10 centímetros esperan a ser enraizados en la tierra. Servirán para estudiar en el presente los problemas, enfermedades o desafíos que estén por llegar.