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Convergència sugiere al expresidente que abandone sus cargos en el partido

Jordi Pujol sigue siendo presidente fundador de CDC

Jordi Pujol sigue figurando en el primer puesto del organigrama de Convergència Democràtica de Catalunya, incluso por delante de Artur Mas. Pujol ostenta el cargo de presidente fundador del partido desde 2012, cuando su hijo Oriol se hizo con la secretaría general y Mas pasó a ser presidente. El cargo de Pujol apenas fue objeto de debate y ni siquiera se votó en el congreso de la formación. Nadie dudaba en aquel momento en Convergència de que el gran patriarca del partido se merecía un puesto vitalicio a la altura del hombre que creó Convergència e hizo y deshizo a su antojo en el seno del partido. Fue así como Jordi Pujol accedió a la presidencia honorífica, un cargo similar al que Manuel Fraga ostentó en el Partido Popular.

La confesión del expresidente de la Generalitat, sin embargo, pone en tela de juicio su continuidad en el cargo. El coordinador general de Convergència, Josep Rull, no le pidió ayer directamente a Pujol que deje el cargo de presidente fundador, pero sí lo insinuó. "Pujol debería tomar decisiones en relación a su relación con Convergència para fortalecer el proyecto que él creó”, dijo en declaraciones a la emisora RAC-1.

La permanencia de Pujol como presidente de honor no es complicada solamente por la enorme trascendencia política de su confesión pública. Su actuaciónl ha vulnerado de forma flagrante buena parte del código ético y normativo del partido aprobado el año pasado precisamente para hacer frente a los numerosos casos de corrupción que estaban salpicando a la formación.

El código ético se basa en cuatro principios: priorizar el interés general sobre el particular, respeto a la legalidad en la tarea institucional y de partido, transparencia en la acción política y renuncia a las responsabilidades en caso de comportamientos poco éticos o ilegales.

El código también destaca los cuatro valores clave para los militantes y dirigentes de Convergència: honradez, coherencia, responsabilidad e integridad. Además, para los cargos del partido destaca que tienen el deber de la transparencia “aplicada anto en los aspectos patrimoniales personales como en el rendimiento de cuentas en el ejercicio de su función”.

En su carta abierta de confesión publicada el viernes Pujol admitía que nunca regularizó la herencia de su padre depositada en varios paraísos fiscales. “Lamentablemente nunca se encontró el momento adecuado para regularizar esta herencia, como sí han podido hacer el resto de personas que se encontraban en una situación similar en tres ocasiones excepcionales a lo largo de treinta años de vigencia del actual sistema tributario”. Era pues, perfectamente conocedor de las posibilidades que tuvo para declarar el dinero, pero no lo hizo hasta hace pocos días.