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“La prohibición de las aceiteras rellenables es una mejora”

Rafael Sánchez de Puerta es gerente de la Federacion Andaluza de Empresas Cooperativas Agrarias

Rafael Sánchez de Puerta, en Sevilla. Ampliar foto
Rafael Sánchez de Puerta, en Sevilla.

Rafael Sánchez de Puerta (Córdoba, 1962) es el primer español en presidir el Comité Consultivo del Aceite de Oliva y la Aceituna de Mesa de la Unión Europea, un cargo ocupado tradicionalmente por italianos pese al liderazgo oleícola español. Este ingeniero agrónomo y agricultor ocupa el cargo de director gerente de la Federación Andaluza de Empresas Cooperativas Agrarias (Faeca) desde su creación en 1995 y es también presidente del Consejo Sectorial del Aceite de Oliva de Cooperativas Agro-alimentarias de España y secretario de la Interprofesional del Aceite de Oliva.

Pregunta. ¿Qué va a suponer la implantación de las aceiteras irrellenables? ¿Entiende las reticencias de los hosteleros?

Respuesta. La prohibición de las aceiteras rellenables va a traer, por un lado, una mejora de la imagen del aceite de oliva y, por otro, mayor conocimiento del producto por los consumidores. Recordemos que España, primer productor mundial, recibe unos 60 millones de turistas al año y es necesario que se lleven una buena imagen del que es el alimento base de la dieta mediterránea. Entiendo las reticencias de los hosteleros pero la medida no resultará tan costosa pues no afecta al aceite de oliva utilizado en las cocinas (el que representa mayor volumen), sino solo al que se pone a los clientes en las mesas. Será un céntimo más por cada ración individual de 20 mililitros.

P. ¿Por qué la norma no se implantó en toda la Unión Europea?

R. Seguramente, por presiones de los países del norte. De todas formas, haber conseguido aplicar la medida en España ya es una gran victoria. Aquí es donde tendrá mayor repercusión y no en los países del norte donde el consumo es muy reducido.

P. El sector olivarero es quién más se juega en la nueva Política Agraria Común (PAC). ¿Cree que va a ser una buena reforma?

R. Las reformas nunca contentan a nadie. No obstante, sí es cierto que no va a ser tan nefasta como se temía por no haber prosperado la tasa plana para todos los cultivos y regiones, lo que hubiese sido muy perjudicial. Igualmente, el pago verde (vinculado a prácticas medioambientales) del que dependerá el cobro 30% de las ayudas, no va a suponer ningún problema porque los agricultores tienen sus olivos en buen estado. De momento, las ayudas estarán como ahora, aunque se echa de menos más refuerzo de los mecanismos de gestión de mercado y más protagonismo de la Interprofesional del Aceite de Oliva con herramientas que permitan adecuar la oferta a la demanda, especialmente cuando haya crisis de precios. Además, vemos necesario destinar una ayuda a la producción de la aceituna de mesa.

P. El almacenamiento del aceite no funciona ante las caídas del precio.

R. Es insuficiente porque está regulado por un sistema de precios anticuado, que fue establecido hace ya más de 15 años. Además, la medida siempre ha sido lenta y poco generosa, de modo que cuando se ha activado se ha hecho tarde y para un volumen de aceite insuficiente. Las cooperativas venimos pidiendo insistentemente la actualización de los valores de referencia y que se permita al sector regularse en momentos de crisis graves, algo no permitido hasta ahora por las leyes de Competencia.

P. ¿Cómo se encuentra el plan de acción para el aceite de oliva al que se comprometió el comisario de Agricultura?

R. Gracias a este plan el sector ha conseguido ya una nueva norma que regula y homogeneiza los controles de calidad en la Unión Europea, así como un nuevo Reglamento que mejora la información en el etiquetado, incluyendo cuestiones tan importantes como la categoría del producto, el origen, modo de conservación, etc. Y en la propia reforma de la PAC se han incluido medidas interesantes como la promoción del aceite de oliva en los colegios y también destaca la convocatoria europea de I+D+i con un presupuesto concreto en proyectos relacionados con la calidad y pureza del aceite.

P. ¿Está garantizada la calidad del aceite?

R. La calidad del aceite español es incuestionable, gracias a años de grandes esfuerzos por parte del sector, tanto en el campo como en las almazaras. Lo que realmente necesita el sector es un sistema infalible de categorización del aceite de oliva, que proteja el producto y elimine cualquier sombra de duda sobre su calidad, un objetivo compartido en el que estamos trabajando todos.

P. ¿Por qué hay tanta atomización en las cooperativas?

R. Renunciar a lo individual en favor de un proyecto común es lo más difícil en todos los órdenes de la vida y, por supuesto, también en las cooperativas. Superar esta barrera cultural requiere de buena formación empresarial, mucha responsabilidad y también gran generosidad. Estamos convencidos, sin embargo, de que estos procesos se van a ver favorecidos por la aprobada Ley de Fomento de la Integración de Cooperativas. Los localismos son un problema más y hay quien sigue interpretando una fusión como un fracaso, lo que es un tremendo error.

P. ¿Las cooperativas son ahora más necesarias?

R. Las cooperativas son el mejor instrumento en estos tiempos y se están convirtiendo en imprescindible para los productores para llegar a los consumidores de cualquier parte del mundo. El potencial de las cooperativas andaluzas es muy grande, representando el 50% de la producción agraria de la región e incluso alcanzando el 70% en sectores como el aceite. Suponemos un tercio del cooperativismo español por facturación y un 25% en número de cooperativas, pero todavía largo el camino que nos queda por recorrer.

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