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El repunte en nuevos mercados alivia la peor cosecha oleícola en dos décadas

COAG critica que Competencia no actúe ante la especulación en los precios

Un operario toma una muestra para evaluar la calidad del aceite de oliva. Ampliar foto
Un operario toma una muestra para evaluar la calidad del aceite de oliva.

Con los depósitos casi vacíos y con las existencias más bajas en los últimos cuatro años, el sector del aceite de oliva afronta el final de la actual campaña oleícola con un ánimo mucho mejor del esperado habida cuenta de que ha sido la peor cosecha de las dos últimas décadas. El repunte de las ventas en mercados emergentes, como China, Japón, Rusia o Brasil, no ha servido para cuadrar los balances de las almazaras, pero sí ha aliviado algo la situación tras la caída de la producción en un 62% respecto al pasado año, según los datos finales de la Agencia del Aceite de Oliva. Eso sí, ni siquiera la caída de la producción ha permitido que los precios repunten, lo que demuestra lo anómalo de un mercado que no tiene en cuenta la ley de la oferta y la demanda.

La producción de aceite de oliva se ha situado en 614.650 toneladas, lo que supone un 62% menos que en la campaña pasada. Un descenso que ha sido más acusado en las principales provincias productoras, en especial en Jaén, donde la caída se ha situado por encima del 80%. La primera consecuencia de ese descenso ha sido que las ventas a Italia (que es el principal comprador de aceite español, aunque en su mayoría lo haga a granel) se han reducido más de la mitad. El contrapunto lo han puesto los nuevos mercados oleícolas, donde han aumentado las importaciones de aceite español con el añadido de que lo han hecho a precios de entre un 20% y un 30% más caros.

Según los datos de la Interprofesional del Aceite de Oliva, los mejores exponentes de ese crecimiento son China, donde las ventas han crecido un 27,50% y donde la cuota española de participación en ese mercado es ya del 58%; Japón, también con ventas por encima de las 10.000 toneladas y un crecimiento por encima del 25%; Brasil, donde las importaciones han crecido en volumen el 18,84%; y Rusia, con un crecimiento del valor de las importaciones en el primer semestre del año del 13%.

Pero estos buenos datos no pueden oscurecer la decepción de los productores por el estancamiento de los precios. Ante una cosecha bajísima todo hacía prever que habría un alza de las cotizaciones, pero apenas se han alterado. La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos de Andalucía (COAG) solicitó hace tres meses a la Comisión Nacional de la Competencia una investigación en torno al anómalo comportamiento del mercado oleícola, que no responde a la ley de la oferta y la demanda. Pero tres meses después nada se ha hecho, y la COAG critica la desidia de Competencia. En concreto, le había pedido que clarificase si hay acuerdos o abusos para especular con el producto, y que investigase si la distribución ha puesto en marcha algún tipo de estrategia para bajar los precios en origen. “¿A qué intereses sirve la CNC? En el mercado del aceite de oliva apenas se han movido los precios, a pesar de haber tenido un 62% menos de producción, y además no hay problemas de abastecimiento. ¿Cómo es posible? Está claro que hay un marco de especulación o algún tipo de fraude que desconocemos, pero la Comisión Nacional de la Competencia no investiga porque no obedece al interés general, sino al interés especulativo de unos pocos. No funciona como un organismo administrativo, sino como un tribunal político”, denuncia Miguel López, secretario de COAG en Andalucía. Con todo, la COAG recomienda a los productores que no se dejen intimidar y no malvendan el aceite.