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OPINIÓN

Pura mentira

Incapaces de explicar los recortes brutales que están haciendo, Gobierno y PP buscan en Andalucía argumentos que justifiquen sus políticas en educación, sanidad y servicios sociales

 Si la pinchan, no sangra; si le hacen cosquillas, no ríe; si la envenenan, no muere.

El escritor Juan José Millás retrató con esas 16 palabras la personalidad de una de las mujeres más poderosas del país: Dolores de Cospedal.

La secretaria general del PP acababa de denunciar que el Gobierno de Zapatero, los jueces, los fiscales y la policía habían orquestado una campaña de acoso contra el PP. Era agosto de 2010 y poco antes había estallado el caso Gürtel. El juez Garzón ya enfilaba hacia el tesorero del PP, Luis Bárcenas. Lo demás, lo recuerdan, porque es más reciente: Garzón está inhabilitado, pero Bárcenas ha sido imputado, le han descubierto 22 millones en Suiza y ha sumido a su partido en la crisis más grave de su reciente historia. La cúpula del PP de los últimos 20 años está bajo sospecha de haber cobrado sobresueldos en dinero negro.

Recordé aquel artículo de Millás al escuchar a Cospedal en la entrevista que le hizo Pepa Bueno el lunes en la Cadena SER. En el estilo acerado y frío que le caracteriza, Cospedal descargó en Bárcenas toda la responsabilidad de los dineros evadidos y los sobresueldos pagados, presuntamente, a dirigentes del PP. La última parte de la entrevista la dedicó a Andalucía.

No es la primera vez que Cospedal mira al sur de la comunidad que preside, Castilla-La Mancha (CLM). Andalucía, la única comunidad gobernada (con Asturias) por la izquierda, se ha convertido en la obsesión de los dirigentes nacionales del PP y de muchos de los miembros del Gobierno central.

Incapaces de explicar los recortes brutales que están haciendo, buscan en Andalucía argumentos que justifiquen sus políticas en materias tan sensibles como la educación, la sanidad y los servicios sociales. Lo malo es que casi siempre los argumentos que utilizan son tramposos.

Por ejemplo, en sanidad. Como es sabido, Cospedal ha decretado el cierre de los horarios nocturnos (y en algún caso de tarde) de 21 Puntos de Atención Continuada (PAC), es decir, servicios de urgencia abiertos las 24 horas en otros tantos municipios castellano-manchegos. La medida afecta a unas 120.000 personas, sumando la población de los municipios colindantes.

Pues bien, Cospedal niega haber cerrado servicios de urgencias y acusa a Rubalcaba de “implantar el miedo y el terror” en su comunidad por criticar ese inexistente cierre. Y añade: quien sí los ha cerrado es Andalucía. Lo que ella ha hecho es “reordenar horarios”.

Días antes, Cospedal y otros dirigentes del PP, justificaron las privatizaciones de hospitales y centros de salud en Madrid y CLM, aduciendo que también se ha hecho eso en 17 hospitales de Andalucía. El argumento ha sido repiqueteado por la prensa palmera que apoya con ojos cerrados al PP.

Dos ejemplos: el 2 de enero, Abc titulaba: “Solo uno de cada tres hospitales en Andalucía es de gestión pública”. El 19 de enero, El Mundo escribía: “Griñán, empeñado en 'disimular' la gestión privada en Andalucía”.

No es casualidad, sino consigna orquestada. Y por mucho que la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía aporte datos concretos que desmienten esas informaciones, ni los dirigentes del PP, ni la prensa que los apoya, se bajan de la burra.

Pero los datos están ahí: la única puerta que se ha cerrado en urgencias es una en Aguilar de la Frontera (Córdoba). Por una razón sencilla: había dos puertas. Y ninguno de los 47 hospitales públicos de Andalucía y de los 1.500 centros de salud tiene gestión privada. Es más, el 96% del sistema sanitario andaluz es de gestión pública. Solo un 3,7% está concertado con el sector privado (presupuestos de la Junta de 2013).

Esos son los fríos datos. La fría Cospedal los conoce, pero los ignora. Es más útil inventarse otros, aunque sean falsos. Pura mentira.

@JRomanOrozco