‘Primera persona del singular’, de Haruki Murakami: juegos y nostalgia

En su nuevo libro de relatos, el escritor insiste en sus obsesiones y en su inigualable repertorio de trucos de magia literaria

El escritor japonés Haruki Murakami, en 2021.
El escritor japonés Haruki Murakami, en 2021.PHILIP FONG (AFP via Getty Images)

Un nuevo Murakami siempre constituye un acontecimiento similar al lanzamiento de cada versión del iPhone, sofisticado, global y misterioso como la narrativa del autor de Kioto. Después de la complejidad de 1Q84 y La muerte del comendador, llegan estos ocho relatos cuyo objetivo no parece ser el de la innovación sino el de la recreación: Primera persona del singular vale por un breve recorrido por el seductor universo murakamiano y por las variadas cuestiones por las que el autor se siente concernido. Eros y Tanatos bailan sin descanso su danza extravagante. La soledad y el erotismo vuelven a trenzarse. Sigue Kafka entre bastidores consiguiendo que su discípulo Haruki explique lo más extraño como si fuese lo más natural. Y sigue ese minimalismo en la percepción de lo cotidiano que la tradición cultural japonesa y sus lecturas de Carver le han proporcionado.

El sueño y la fascinación de lo onírico inundan, naturalmente, buena parte del volumen. La idea seminal de que toda ficción puede ser real no ha perdido ni un ápice de fuerza. Y trata el recuerdo, “que nunca logrará imponerse al intransigente avance del tiempo, que todo lo borra”, ‘Confesiones de un mono de Shinagawa’, de llenar el vacío existencial, y la anagnórisis y la evocación siguen muy presentes. El nacimiento de Venus de Botticelli y las Variaciones Goldberg de Bach decoran un debate acerca de la belleza en un breviario incompleto de la historia de la música occidental. Consigue una vez más el mito de la adolescencia de anular la certeza del envejecimiento. A los gatos de su bestiario se une ahora un mono. Se acuerda de Tolstoi pero le rinde homenaje al gran Akutagawa, siempre a caballo entre Oriente y Occidente. Y a su pasión por el jazz le añade ahora un fantasmagórico encuentro con Charlie Parker y su saxo decrépito. Por descontado, sus lúdicos e irónicos narradores continúan felices interpelando al lector, “¿Me cree usted, fiel lector? Puede creerme. No me he inventado nada”, y alcanzando a crear siempre esa atmósfera de mágica incertidumbre que brota de la ambigüedad.

Uno de los protagonistas de esta nueva entrega de Murakami es el juego: el de las atribuciones erróneas de Borges y el de las ucronías desplegados en ‘Charlie Parker Plays Bossa Nova’, uno de los mejores cuentos que haya escrito nunca nuestro autor, o el del remedo del desdoblamiento de ‘Borges y yo’ en ‘Primera persona del singular’ (“quién sería aquél que me observaba desde el espejo”). El otro es la nostalgia: de su vida, de sus primeros libros, Tokio Blues o Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, escritos con la frescura de quien no ha creado aún un estilo icónico que pueda llegar a constreñirlo, de una imaginación desbocada que conquistaba territorios sobre un caballo al galope.

Saciado hace ya tiempo de las urgencias de la originalidad (“que es tener un estilo propio”, “Sobre la originalidad”, De qué hablo cuando hablo de escribir), complacido en sus devaneos por una promiscuidad cultural que lo caracteriza y con un dominio extraordinario del estilo de Murakami, Murakami se columpia en sus motivos preferidos. Insiste en sus obsesiones y en su inigualable repertorio de trucos de magia literaria, sigue desperdigando ecos y guiños, es gótico pero es new age y de cualquier otro género imaginable y, si Primera persona del singular no representa ningún punto de inflexión en su trayectoria, deja claro que el autor sigue en forma pero consciente del paso del tiempo (“me resulta pavoroso observar cómo envejecen los demás…”) y de los escollos de la edad tardía, y más dispuesto a dejar entrever en sus textos que se asoma a ellos desde su condición de creador y al mismo tiempo desde un apremio autobiográfico.

Aunque ha estado nominado al Premio Nobel de Literatura desde el año 2010, Haruki Murakami todavía no lo ha conseguido. Pero sigue peleándolo a través de sus obras. La última, 'Primera persona del singular' (Tusquets, 17,95), cuenta, a través de breves relatos, las historias de amores de adolescencia evocados con serena nostalgia, jóvenes apenas vislumbradas, reseñas de jazz sobre discos imposibles, un poeta amante del beisbol, un simio parlante que trabaja como masajista y un anciano que habla del círculo con varios centros.

Primera persona del singular

Autor: Haruki Murakami.


Traducción: Juan Francisco González Sánchez.


Editorial: Tusquets, 2021.


Formato: tapa blanda (288 páginas, 18,90 euros) y e-book (9,99 euros).

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