Redes sociales

Parler, la red social donde se refugian los seguidores de Trump, regresa tras un mes en silencio

La compañía a la que Amazon, Google y Apple dieron la espalda tras el violento asalto al Capitolio ha comenzado a operar desde Los Ángeles

Ciudad de Guatemala - 16 feb 2021 - 03:00 UTC
Parler está de vuelta con la ayuda de SkySilk, una empresa estadounidense con sede en Los Ángeles. En la imagen se ve el logo de la aplicación en un móvil.
Parler está de vuelta con la ayuda de SkySilk, una empresa estadounidense con sede en Los Ángeles. En la imagen se ve el logo de la aplicación en un móvil.CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH / EFE

El silencio duró un mes y ahora Parler ha vuelto a hacer ruido. La polémica red social, que ha servido como refugio de simpatizantes de extrema derecha, defensores de teorías de conspiración y miembros de diversos grupos de supremacía blanca, fue eliminada de la tienda de aplicaciones de Google y Apple pocos días después del asalto al Capitolio el 6 de enero y su servicio de almacenamiento fue clausurado por Amazon por permitir la creación y publicación de mensajes que incitaban a la violencia y al discurso de odio. Hasta hoy. La red social ha llegado a un acuerdo con SkySilk, una empresa de infraestructura web con sede en las afueras de Los Ángeles, para alojar a Parler, según ha confirmado la empresa a los medios estadounidenses.

“SkySilk es muy consciente de que Parler ha recibido una respuesta agresiva de aquellos que creen que su plataforma se ha utilizado como refugio seguro para algunos malos actores”, ha explicado el CEO de la empresa, Kevin Matossian en un comunicado difundido por NPR. “Permítanme ser claro, Skysilk no defiende ni aprueba el odio, sino que defiende el derecho al juicio privado y rechaza el papel de juez, jurado y verdugo”. Hasta ahora, la compañía no ha dado más detalles del trato que ha hecho con la red social ni del tipo de almacenamiento que le proporciona.

Si bien Parler pareciera haber revivido, el despertar ha sido lento y débil. El sitio web funciona de manera regular para los usuarios que acceden a él por ordenador. Además, el sitio aún no acepta nuevos usuarios. En los teléfonos móviles, la situación es peor: la aplicación de Parler no parece funcionar en absoluto y tampoco está disponible en las tiendas de aplicaciones.

La montaña rusa de Matze

La red social de hace un mes es muy distinta a la de ahora. Comenzando por la cúpula. Hace solo unas semanas, la junta de Parler despidió a su entonces director ejecutivo, John Matze, tras una pelea con la donante conservadora Rebekah Mercer, quien controla la junta, después de una discusión “por el futuro de la libertad de expresión” en la red social, según declaraciones del joven director a The New York Times. Matze ha sido reemplazado por Mark Meckler, cofundador en 2009 del Tea Party Patriots —un conocido grupo de extrema derecha señalado por supuestamente ayudar a organizar la manifestación del 6 de enero que precedió al ataque al Capitolio de Estados Unidos.

Además, Parler continúa en una posición difícil. Su regreso no significa que Apple y Google hayan restaurado su aplicación en sus tiendas. La compañía todavía lucha al estilo de David y Goliat por una demanda en curso contra el gigante Amazon; un proceso que según algunos expertos consultados por EL PAÍS no pinta nada bien para la pequeña red social.

Esta no es la primera vez que Parler intenta regresar al mercado para ser el vehículo de comunicación para sus más de 10 millones de usuarios, según Sensor Tower, y liderar la batalla de las redes alternativas contra el poderío de las GAFA (denominación con la que se conoce al grupo de mega compañías: Google, Amazon, Facebook y Apple). La red social ya había dado señales de vida a finales de enero. La red social comenzó a operar tímidamente desde la fría ciudad rusa de Rostov-on-Don —a 13 horas en coche de Moscú— de la mano de DDoS-Guard, una empresa rusa de ciberseguridad y tráfico de internet, que prestó sus servicios para construir un sitio web temporal de la aplicación, aunque su labor con Parler nunca quedó del todo clara. “No tenemos la libertad de divulgar los servicios prestados a nuestros clientes, independientemente de su enfoque o audiencia, ya que contradice nuestra política de privacidad. Cualquier cliente puede acceder y utilizar nuestros servicios siempre que sus actividades no estén prohibidas en el país y no violen ninguna ley”, escribió la compañía cuando se difundió la noticia.

Por su parte, Jeffrey Wernick, director de operaciones de la empresa, explicó al diario The New York Times que DDoS-Guard solo admitía “una página web temporal para Parler” y que Parler “intentaría encontrar otras empresas para operar su red social completa, de preferencia una firma estadounidense”. Y así lo han demostrado hoy con SkySilk.

Mientras tanto, el debate en torno a la censura y los perfiles silenciados en las redes tradicionales —como Facebook, Twitter, Google, Instagram y YouTube— sigue en pie. Además, las estrategias de estas empresas para crear una atmósfera más sana, sin noticias falsas, violencia ni odio son cuestionadas cada vez más por nuevas redes alternativas que navegan bajo la bandera de la libertad de expresión y empresas que las apoyan, tales como SkySilk. “Una vez más, no se trata de que SkySilk respalde el mensaje, sino más bien del derecho del mensajero a entregarlo”, defiende la empresa en un comunicado.

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