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ENTREVISTA

Colin Angle: “Los robots cada vez entienden más frases y por menos dinero”

El fundador de iRobot no entiende el éxito de la fregona y asegura que los autómatas no acabarán con el servicio doméstico

Colin Angle.
Colin Angle.

Arroja un robot escaleras abajo mientras con la otra mano coge el que sirve de aspiradora, su Roomba 800. Ambos son creación de su empresa, iRobot. Colin Angle (Concord, 1967) se enamoró de los robots en su infancia, tras estudiar en el MIT, pasó a trabajar en un proyecto propio, iRobot, junto a tres compañeros de estudios. Abrieron en 1990, siete años después colaboraban con la NASA para hacer un artilugio que les sirviese para explorar en remoto. Como agradecimiento, su nombre está grabado en el casco del Spirit.

La empresa de la que es presidente y consejero delegado desarrolla tanto robots militares como domésticas, para la guerra y para la paz, o sea para la conciliación familiar. A Angle le sorprende la vigencia de la fregona: “¿Nadie se ha parado a pensar que la fregona, mojándola en el cubo donde se escurre el agua sucia de varias pasadas en lugar de limpiar lo que se hace es extender la suciedad?”.

Pregunta.Las tres leyes de la robótica de Isaac Asimov, ¿tienen vigencia?
Respuesta. Bueno, son ciencia ficción, claro, pero muy acertadas. Sin embargo, los robots actuales no tienen tanta comprensión aún. La idea es que el inventor tenga responsabilidad sobre sus creaciones y eso es importante. En nuestro caso, mucho. Hacemos robots de seguridad y un error afectaría a nuestra reputación. Con los Roomba, no habría tanto problema.

P. ¿Los robots se pueden hackear?
R. Depende, los de seguridad, no se debería y hacemos todo lo posible para evitarlo. Tenemos acuerdos con Cisco para usar un firewall y evitar intrusos en las comunicaciones con nuestras máquinas. En los de uso doméstico, al contrario, queremos que lo hagas, que lo conectes al ordenador, lo programes, hagas cambios, juegues con ello. Incluimos un puerto e instrucciones para ello. Puede ser una gran herramienta educativa.

P. Lego es quizá la que más ha explorado ese campo, el de los robots para jugar y educar, ¿prevén algo en ese campo?
R. No, no directamente, pero sí invitamos a que jueguen con ello. Cualquier niño sabe de tres cosas: dinosaurios, ballenas y robots, al menos en mi país. Nos lo hemos tomado en serio y, además de una web con recursos, nuestros ingenieros dedican varias jornadas a ir a las escuelas y enseñar.

P. Ray Kurzweil, inventor del sintetizador, el escáner y el OCR, actual director de ingeniería en Google, ha asumido el reto de que las máquinas entiendan a los humanos. ¿Lo ve posible?
R. Cada vez entienden más frases y por menos dinero. Sí, creo posible que las máquinas entiendan a los humanos. Los avances en análisis del lenguaje e inteligencia artificial me hacen ser optimista.

P. Ustedes tienen robots para pasar la aspiradora y fregar el suelo. ¿Para cuándo uno que planche?
R. Bueno, sería fantástico, pero no voy a desvelar nada de proyectos próximos, solo nuestra filosofía, que es ayudar a hacer las tareas molestas, a ahorrar tiempo. Hemos pensado, por ejemplo, en un robot para cocinar, pero nos hemos dado cuenta de que unos odian hacerlo y otros lo aman. También que en ocasiones apetece y en otras, no. Veremos…

P. Kurzweil sostiene que dentro de poco los 100 años de vida serán como los 60 actuales y los robots serán primordiales en el cuidado de las personas mayores. ¿Habrá un iRobot para ellos?
R. Es uno de los grandes retos de las sociedades actuales, cada vez más envejecidas en el primer mundo. Es un campo que estudiamos y donde ya tenemos propuestas de telepresencia. De aquí a 10 años enfermeras y los médicos estarán al alcance de los mayores en las tabletas.

P. ¿Van a terminar con el servicio doméstico?
R. Bueno, cada vez es más difícil de contratar (en tono de broma). No, creo que se usarán robots para aligerar tareas, pero el servicio doméstico se dedicará a otras labores.

P. Uno de sus clientes más destacados es el Ejército de EEUU, ¿qué les compran?
R. Robots como el que se ha ido escaleras abajo, que se puede tirar en cualquier situación, se adapta al terreno, escala y emite lo que le rodea. La mayoría está en Irak y Afganistán. Lo normal es que se usen cuando se sospecha de un vehículo y no saben si va a estallar. Una vez que llega el robot, se decide si hay que desactivarlo, volarlo o llevarlo a otro lugar para que estalle allí. También se usó en Fukushima. Los prestamos de manera desinteresada para que se adentrasen en la central nuclear. En Europa vendemos a Francia, Alemania y Reino Unido. Brasil nos ha comprado 10 para el Mundial.

P. ¿Cuándo serán asequibles?
R. Lo son, lo son. Tenemos un rango de precios, para los domésticos, que no son ninguna locura, desde 350 a 699 euros. Y no podemos ofrecerlo por menos. Lo que queremos es limpiar mejor la casa, damos prioridad a la eficiencia sobre el precio. No nos interesa ser el barato, sino el mejor. No queremos que contemplen el robot y su belleza, sino el resultado.

P. ¿Se podrán controlar desde el móvil?
R. Sí, seguro.

P. El Internet de las cosas, de los dispositivos conectados y la ropa con sensores da grandes pasos. ¿Cuál es su enfoque?
R. Que hacerlo por hacerlo, por estar ahí, no sirve de nada. Hay que hacerlo con sentido, por un buen motivo. Nuestra idea es que los robots estén y no estén. Es decir, que ayuden, que se programen y te olvides porque hacen su función, que sea sencillo.

P. Amazon pretende usar drones para la entrega de mercancías, ¿lo ve factible?
R. ¿Cree que la gente está dispuesta a llenar el mundo de cámaras voladoras a cambio de tener un producto en casa en 30 minutos? Yo no lo veo.

P. ¿Ustedes van a hacer drones?
R. Por ahora estamos muy bien en la superficie.

P. Google ha comprado Nest, para el control doméstico de aparatos, y varias empresas de robots. ¿No le interesa vender la suya?
R. No, no queremos vender. Los robots van a ser la siguiente revolución, pero no es tan sencillo. Somos una empresa que cotiza en bolsa, somos veteranos. No nos va nada mal.