Sudáfrica considera que la prohibición de vuelos por la nueva variante del coronavirus es precipitada

La B.1.1.529 fue identificada en el sur del continente africano y los científicos alertan sobre su potencial capacidad de transmisión

Un hombre se vacuna contra el coronavirus dentro de un tren habilitado en la estación de Springs en East Rand, Sudáfrica, en agosto.
Un hombre se vacuna contra el coronavirus dentro de un tren habilitado en la estación de Springs en East Rand, Sudáfrica, en agosto.SIPHIWE SIBEKO (Reuters)

El Gobierno de Sudáfrica considera “precipitadas” las restricciones de vuelos procedentes de este país y de otros de África austral aprobadas por numerosos Estados en todo el mundo tras la identificación de una nueva variante del coronavirus en la región. La ministra de Relaciones Internacionales y Cooperación, Lindiwe Susulu, hizo público un comunicado este viernes después del primer anuncio de cierre de fronteras por parte del Reino Unido, en el que opinaba que le “parece una decisión precipitada” en un momento en el que la Organización Mundial de la Salud (OMS) aún no ha establecido los pasos a seguir.

“Nuestra preocupación inmediata es el daño que esta decisión causará a la industria y los negocios turísticos de ambos países”, aseguró Naledi Pandor, ministra de Exteriores, en referencia a las relaciones entre Sudáfrica y Reino Unido. El Gobierno sudafricano ha establecido contactos con las autoridades británicas para instarles a reconsiderar su decisión y ha solicitado una reunión urgente al grupo de trabajo de la OMS sobre la evolución de la pandemia para abordar la nueva variante. Tras Reino Unido e Israel, numerosos países, como Alemania o Italia, anunciaron este viernes restricciones de vuelo similares.

La variante B.1.1.529 fue identificada esta semana por científicos sudafricanos tras un inusual repunte de casos de coronavirus en Pretoria y Johanesburgo a mediados de este mes. Hasta este jueves se habían detectado 77 casos en Sudáfrica, cuatro en Botsuana, uno en Hong Kong, este último de un hombre de 36 años que viajó desde Sudáfrica, y otro en Israel, de un viajero procedente de Malaui. La gran preocupación de los científicos respecto a esta variante es que presenta 32 mutaciones, un número muy elevado, y varias de ellas sugieren que se transmite muy fácilmente y que es resistente a las vacunas, aunque dada su detección temprana aún es pronto para saber cómo funciona exactamente.

El portavoz de la OMS, Christian Lindmeier, durante una rueda de prensa este viernes.Vídeo: EPV

“La variante nos sorprendió, tiene un gran salto evolutivo”, aseguró este jueves en una rueda de prensa virtual Tulio de Oliveira, director del Centro para la Respuesta Epidémica e Innovación (CERI) sudafricano, “podríamos ver a esta variante expandirse muy rápido”. El científico mostró también su preocupación a través de Twitter: “Esta nueva variante es realmente preocupante en cuanto a sus mutaciones. Sudáfrica y África necesitarán apoyo (financiero, de salud pública, científico) para impedir que se propague por el mundo. Nuestra población pobre y desfavorecida no puede estar confinada sin apoyo económico”.

El propio Oliveira reveló este jueves que la rápida capacidad de transmisión de la nueva variante ya se ha puesto de manifiesto en el hecho de que el 75% de los nuevos casos de coronavirus investigados en Sudáfrica en los últimos días proceden de ella, mientras que desde el pasado mes de mayo era la delta la que dominaba sobre todas las demás. Tom Peacock, virólogo del Imperial College de Londres, apuntó a través de Twitter que por ahora se trata de un número bajo de contagios en una región bien monitoreada, pero advirtió: “Debemos controlar muy, muy bien esta variante debido a su horrible perfil de picos”.

Sudáfrica (60 millones de habitantes) es el país africano con más casos declarados de covid-19, casi tres millones, lo que significa que uno de cada tres contagios registrados en el continente africano se produjo en este país. Oficialmente, ha sufrido 90.000 muertes. Tras padecer tres olas y ser protagonista de la irrupción de la variante beta a finales de 2020, luego prácticamente barrida del mapa en la tercera ola por la variante delta a mediados de 2021, Sudáfrica se expone ahora a esta nueva y muy peligrosa “constelación de mutaciones” de la variante B.1.1.529. Desde hace dos semanas, la cifra de contagios se ha ido incrementando cada día en el país.

El profesor Francois Balloux, director del UCL Genetics Institute, expresó su inquietud por las consecuencias que podría tener el cierre de fronteras con África austral. “Los científicos de Botsuana y Sudáfrica han sido proactivos y transparentes sobre el surgimiento de B.1.1.529. La respuesta internacional predecible, y hasta cierto punto comprensible, ha sido cerrar las fronteras”, aseguró Balloux a través de Twitter, para posteriormente señalar que “un efecto secundario involuntario de esta respuesta punitiva puede ser desincentivar la vigilancia global del SARS-CoV-2 o al menos hacer pensar dos veces antes de compartir datos”. En este sentido, planteó que al menos la medida de cierre de fronteras se vea contrarrestada con medidas positivas, como “el apoyo a sus programas de vigilancia genómica y una ayuda mucho más generosa con los desafíos sanitarios a los que se enfrentan actualmente”.

Sobre la firma

José Naranjo

Colaborador de EL PAÍS en África occidental, reside en Senegal desde 2011. Ha cubierto la guerra de Malí, las epidemias de ébola en Guinea, Sierra Leona, Liberia y Congo, el terrorismo en el Sahel y las rutas migratorias africanas. Sus últimos libros son 'Los Invisibles de Kolda' (Península, 2009) y 'El río que desafía al desierto' (Azulia, 2019).

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