La crisis del coronavirus

Sanidad rechaza adelantar el toque de queda

Illa insta a las comunidades a que apliquen las restricciones de movilidad en vigor y limitaciones en actividades económicas para no modificar el estado de alarma

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, recibe en el palacio de San Telmo al ministro de Salud Salvador Illa y a la ministra de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darías. En vídeo, las declaraciones de Illa.(Foto: Europa Press | Vídeo: Atlas)

El Ministerio de Sanidad no ha dado su brazo a torcer. Pese a que ya son nueve las comunidades autónomas que han pedido que el Gobierno les dé margen para adelantar el toque de queda, el ministro Salvador Illa ha declinado cambiar las medidas que contempla el estado de alarma en vigor, que posibilita a las comunidades autónomas a restringir la movilidad nocturna entre las 23.00 y las 6.00 (con un margen de una hora, es decir, puede llegar a ser de 22.00 a 7.00). En la reunión del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud celebrada este miércoles, Illa ha asegurado que seguirán estudiando la medida, pero que de momento las herramientas que tienen las autonomías son “suficientes para doblegar la tercera ola”.

Entre las comunidades que solicitan más capacidad para decidir las medidas las hay de todos los colores políticos. Lo hacen los nacionalistas en el País Vasco, los populares en Andalucía, Galicia, Castilla y León y Murcia —cuyo consejero, recién dimitido, no tomó la palabra en esta reunión, pero que ya lo había solicitado anteriormente— y los socialistas de Asturias, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y Baleares. Tanto Andalucía como Galicia, solicitaron además que el Gobierno les permita establecer confinamientos domiciliarios en aquellos territorios con mayor transmisión del coronavirus. El consejero de Salud de la primera, Jesús Aguirre, se quejó de no poder hacer más con los instrumentos jurídicos que tienen a su disposición. “Si el Gobierno nos da todas las competencias debemos contar con el máximo de herramientas”, ha reprochado al ministro en una comparecencia conjunta tras la reunión, que se celebró en Sevilla.

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Illa ha argumentado que las medidas en vigor en el estado de alarma fueron suficientes para doblegar la segunda ola y deberían serlo también para esta. “Se han tomado medidas muy drásticas en todas las comunidades autónomas. Todos sabemos que si se adoptan hoy no veremos el resultado mañana. No se trata de añadir muchas de golpe, sino de aplicar bien las que hemos adoptado y esperar. Ya sabemos que dan resultado, lo vimos en la segunda ola; aplicando esta estrategia nacional conseguimos doblegarla, rebajar incidencia, rebajar los pacientes que necesitan cuidados intensivos. Sabemos cómo funciona”, ha asegurado.

Estas medidas son la limitación de movilidad nocturna que ya se permite en el estado de alarma, la limitación de las reuniones sociales a 10 personas o menos, sumadas a la normativa de salud pública, que permite a las comunidades limitar la actividad de actividades económicas, como puede ser la restauración o los comercios. Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Emergencias y Alertas Sanitarias, ha señalado esta semana que sus datos indican que la medida más efectiva de todas es el cierre del interior de los bares y restaurantes, “pese a no ser muy popular”. A esto, Illa ha añadido que adelantar el toque de queda puede tener incluso efectos negativos, ya que, sobre todo en grandes ciudades, puede concentrar la movilidad a otras horas provocando más colapsos. Castilla y León ha decidido ignorar las advertencias del Gobierno y ya tiene en vigor un toque de queda a las 20.00, algo que el Gobierno central ha recurrido ante el Tribunal Supremo.

Pese a todo, el ministro se ha comprometido a que continuará estudiando la medida. “Es un proceso continuo, nos seguiremos reuniendo, tanto semanalmente como con contactos bilaterales casi diarios, y ahí seguiremos valorando si son necesarias más medidas”. Illa ha negado que la resistencia a tomar medidas adicionales se deba a que el Gobierno quiera evitar someter la aprobación de un nuevo estado de alarma al Congreso. El que está en vigor se aprobó para seis meses, hasta el 9 de mayo, precisamente porque el Ejecutivo quería evitar someterse al escrutinio parlamentario cada 15 días, tal y como sucedió con el primer estado de alarma, que acabó antes de lo que estaba planeado por la falta de apoyos de los partidos de la oposición. Fuentes de Moncloa han venido asegurando esta semana que esa era la principal razón para no tocar el decreto, y señalaban incluso que estaban dispuestos a hacerlo si el Partido Popular se comprometía a apoyar al Gobierno en el Congreso. Pero según ha avanzado la semana las posiciones han virado y el Gobierno ha desestimado, por el momento, esta opción.

Aunque la epidemia sigue disparada —este miércoles se ha batido récord de notificaciones de muertes en un día desde abril (466), de casos diarios (41.576) y de incidencia acumulada en toda la pandemia (736 casos por 100.000 habitantes en los últimos 14 días)—, en la reunión se ha barajado la posibilidad de que entre finales de esta semana y la que viene se llegue al pico de esta tercera ola. “Nos esperan días duros”, ha vaticinado Illa, cuando los hospitales están ya peor que en noviembre y, en algunas comunidades, también que en la primavera.

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