La crisis del coronavirus

Euskadi cierra la hostelería y establece el uso obligatorio de la mascarilla en el trabajo

El boletín oficial vasco incluye entre las nuevas restricciones llevar la boca cubierta mientras se practica deporte en los núcleos urbanos y adelanta el toque de queda a las 22.00

Urkullu y la consejera vasca de Salud, Gotzone Sagardui, asisten este miércoles a la reunión del comité de crisis de la pandemia.
Urkullu y la consejera vasca de Salud, Gotzone Sagardui, asisten este miércoles a la reunión del comité de crisis de la pandemia.Lino Rico / EL PAÍS

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El avance imparable de la pandemia en el País Vasco ha llevado al Gobierno de Iñigo Urkullu a adoptar nuevas medidas restrictivas que reducen a la mínima expresión la movilidad y la vida social. Desde este sábado, todos los bares y restaurantes permanecerán cerrados y la actividad comercial se mantendrá hasta las nueve de la noche, salvo las farmacias y las gasolineras. El inicio del toque de queda se adelanta a las diez de la noche. El Boletín Oficial del País Vasco publica este viernes las nuevas limitaciones en esta comunidad autónoma, entre las que figura la obligatoriedad de llevar la mascarilla en el centro de trabajo y también mientras se practica deporte dentro de los núcleos urbanos.

Las nuevas limitaciones se mantendrán durante todo el mes de noviembre ante la preocupante situación de transmisión comunitaria del coronavirus y el riesgo “en ciernes” de saturación de los centros sanitarios, según explicó este jueves el lehendakari. El boletín, en cambio, no fija el periodo de vigencia y se limita a señalar que las medidas serán objeto de seguimiento y evaluación continua “en un plazo no superior a 15 días”, con lo que el próximo 22 de noviembre volverá a decidirse si se prorrogan o decaen.

El País Vasco ha endurecido las restricciones que impuso hace solo 10 días ―entonces se acordó un toque de queda de 23.00 a 6.00 y confinamientos perimetrales de la comunidad y de todos los municipios― a la vista del agravamiento de la situación. Los últimos datos epidemiológicos sitúan la tasa de positivos en el 9,3% de las pruebas PCR y de antígenos realizadas en las últimas horas, ligeramente por debajo de la registrada un día antes. El Departamento vasco de Salud ha notificado este viernes 1.547 nuevos contagios, cifra récord en Euskadi, con un índice acumulado de contagios en 14 días de 778 casos por cada 100.000 habitantes. “Es imprescindible tomar nuevas medidas y hacerlo ahora para romper la cadena de transmisión”, ha explicado Urkullu.

El sábado entrará en vigor el cierre total de la hostelería y la restauración, con la salvedad de los comedores de hoteles, áreas de servicio, centros sanitarios, comedores escolares y de empresas. Solo podrán preparar y servir comidas a domicilio con cita previa hasta las 21.00. Este sector, ha reconocido el mandatario vasco, será el más afectado por la nueva situación. Ha recordado que el Ejecutivo que preside mantendrá vigentes las ayudas previstas para el comercio, la hostelería y el turismo, y se reunirá con los afectados para mejorar su respuesta económica para paliar las pérdidas que el cierre les va a ocasionar. “La hostelería no es la culpable [del incremento de casos] y no se puede estigmatizar a este sector, pero es un ámbito en el que el riesgo de contagio es mayor", ha afirmado para justificar el cierre completo de bares y restaurantes.

Cataluña fue la primera en cerrar la hostelería. Le siguieron Melilla y Navarra, que prorrogó el martes la iniciativa. Ante la negativa de establecer confinamientos domiciliarios del Ministerio de Sanidad, este pasado lunes se sumó Asturias y al día siguiente lo hizo Castilla y León, que clausuró también los centros comerciales.

Con el nuevo decreto, las actividades económicas deberán cerrar en el País Vasco a las 21.00, así como todos los espectáculos culturales. Los establecimientos de juegos y apuestas no estarán abiertos al público. Y el último servicio del transporte público será a las 22.30, excepto los taxis y los vehículos con conductor.

El propio Urkullu ha sido quien ha comparecido ante los medios ―hasta ahora lo había hecho la consejera de Salud, Gotzone Sagardui―, lo que da una idea de la “preocupación” que existe en el Gobierno vasco. La situación es crítica por el aumento incesante de nuevos casos, pero sobre todo por el impacto que está teniendo la pandemia en el sistema público de salud. “A pesar de no suponer un riesgo de colapso inminente”, ha dicho el lehendakari al referirse al aumento de la ocupación de camas y UCI por enfermos con la covid-19, “es una amenaza en ciernes de saturación hospitalaria”. Este es un indicativo clave que ha llevado a dar una vuelta de tuerca a las restricciones en Euskadi. En las unidades de intensivos se encuentran ingresadas 111 personas con la covid-19 y otros 463 están siendo atendidos en planta de esta enfermedad.

El listado de ocho medidas incluye asimismo una reducción del aforo en los centros de culto al 35%. Respecto a la práctica deportiva, solo podrá hacerse de forma colectiva en las competiciones profesionales o semiprofesionales. Desaparece el deporte escolar y la actividad física solo podrá realizarse de forma individual, con mascarilla en los entornos urbanos, y queda prohibida la asistencia a eventos deportivos.

Urkullu indicó que el Ejecutivo autónomo quiere evitar a toda costa llegar a un confinamiento general de la población: “Me resisto a tomar esa medida de la misma manera que en la primavera. Caben otras medidas intermedias. Ojalá surtan efecto”.

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