La crisis del coronavirus

China confina un condado cerca de Pekín por nuevos casos de coronavirus

El condado de Anxin, de 400.000 habitantes, ha detectado al menos una docena de casos relacionados con el brote de la capital

Una mujer y un niño pasean con mascarilla por un centro comercial de Pekín.
Una mujer y un niño pasean con mascarilla por un centro comercial de Pekín.WANG ZHAO / AFP

El brote de coronavirus descubierto en el principal mercado de abastos de Pekín hace 20 días no termina de desaparecer. Un condado de 400.000 habitantes a unos 150 kilómetros de la capital china, donde se han detectado al menos una docena de casos vinculados a ese foco, ha quedado completamente confinado como medida de precaución. En la metrópoli, siete nuevos contagios elevan ya a 318 los casos confirmados desde que se encontró el primer diagnóstico positivo el pasado día 11.

Desde este fin de semana el condado de Anxin, al sur de Pekín en la provincia de Hebei, ha anunciado en una circular que todos sus habitantes, con la excepción de los trabajadores considerados esenciales, deberán permanecer en sus domicilios hasta nuevo aviso. Únicamente podrá salir una persona por familia al día, para comprar alimentos. Para poder desplazarse, estas personas tendrán que someterse a un control de temperatura y mostrar a través de una aplicación de móvil que no presentan síntomas de la enfermedad ni han estado cerca de algún contagiado. Cada barrio y cada complejo de viviendas impedirán el paso a quienes no residan en ellos.

“Cada pueblo, cada comunidad y cada edificio debe movilizar a los miembros del Partido [Comunista de China], a los voluntarios y a sus funcionarios” para sumarse a la “lucha” contra la pandemia, exhortan las autoridades locales.

Las medidas en Anxin son similares a las que se adoptaron al comienzo de la pandemia en Wuhan –el foco original de la enfermedad– y su provincia, Hubei, en el centro de China. Wuhan, una ciudad de 11 millones de habitantes, permaneció bloqueada durante 76 días, del 23 de enero al 8 de abril.

Desde el comienzo del brote en el mercado de Xinfadi, después de 56 días sin detectar nuevas infecciones, Pekín ha impuesto de nuevo diversas medidas de limitación a los movimientos de sus ciudadanos para impedir la propagación de la enfermedad, aunque desde el día 18 considera controlado el foco. Entre otras disposiciones, se recomienda no salir de la capital a menos que sea necesario, y los residentes que deseen viajar deben presentar el resultado negativo de una prueba de coronavirus efectuada no más de siete días antes previos a la fecha prevista de marcha. Se ha reducido también al 30% el aforo de lugares públicos.

El negocio de la restauración se encuentra entre los más golpeados por las nuevas medidas. Los bares han recibido orden de cerrar, mientras que los restaurantes han debido limitar su horario de apertura, y no pueden acoger clientes más allá de las diez de la noche. Los colegios, que habían abierto brevemente sus puertas para los estudiantes de enseñanza media y últimos cursos de primaria antes de cerrar debido al brote, continúan sin fecha para retomar las clases presenciales.

Las autoridades de Pekín han emprendido una campaña masiva de pruebas de coronavirus entre grupos considerados de riesgo, bien por residir en los barrios donde se ha detectado algún caso, bien por ser contactos de contagiados o por trabajar en algún sector muy expuesto al público o en el que ya se hayan constatado infecciones. Hasta el momento, según el gobierno municipal, se han efectuado pruebas a más de ocho de los 22 millones de habitantes de la capital china.

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