La crisis del coronavirus

Irán y Arabia Saudí afrontan nuevos rebrotes de coronavirus tras relajar las restricciones

Aunque con medidas distintas, ambos países parecían haber contenido el contagio

Dos mujeres y un hombre con mascarilla en Teherán, capital de Irán.
Dos mujeres y un hombre con mascarilla en Teherán, capital de Irán.ABEDIN TAHERKENAREH / EFE

Junio ha traído un resurgir de casos de covid-19 en países de Oriente Próximo que parecían haber contenido la expansión del virus. Irán (con 82 millones de habitantes) vuelve a superar el centenar de muertos diarios desde hace una semana. Arabia Saudí (34 millones), por su parte, ronda una media de cuarenta. En el caso iraní, el repunte en los fallecimientos se produce tras el aumento de casos detectado a partir de mediados de mayo, mientras que en el saudí ambas curvas avanzan de forma paralela. En ambos países, el cambio de tendencia se ha producido tras el relajo de las restricciones adoptadas para frenar el contagio.

Irán. La portavoz del Ministerio de Sanidad, Sima Sadat Lari, ha informado este martes de 121 nuevas muertes, el mayor número diario en los últimos dos meses, con lo que el total de fallecidos por el nuevo coronavirus se eleva a 9.863. En la conferencia de prensa diaria, Lari también ha anunciado que 2.445 personas habían dado positivo en las pruebas de la enfermedad durante las 24 horas precedentes, con lo que el total de casos detectados suma 209.970.

Ese repunte, después de que Irán lograra reducir los contagios y las muertes a mediados de abril y tras la aparición en las redes sociales de noticias sobre falta de camas en las UCI y hospitales desbordados, ha desatado la alarma de los observadores. “Estamos en una segunda ola y es más amplia y potencialmente más destructiva que la anterior. Los casos están aumentando rápidamente en al menos 10 de las 31 provincias del país”, asegura un analista que pide el anonimato.

Pero el ministro de Sanidad, Said Namaki, ha negado ese extremo. “Aún no hemos pasado el pico de la enfermedad. Incluso en las provincias donde pensamos que la primera ola de coronavirus ha quedado atrás, no la hemos experimentado por completo”, ha declarado según la agencia semioficial ISNA.

L. R., un médico que pasó la covid-19 aunque trabaja en otra especialidad, comparte esa opinión. “No pienso que sea la segunda oleada, sino la propagación del mismo virus debido a incumplir el aislamiento, ya que las segundas oleadas normalmente se dan por cambios genéticos del patógeno”, explica desde Teherán.

De hecho, el rebrote ha seguido al levantamiento de las restricciones sociales a finales de mayo y el regreso al trabajo de quienes se quedaron en casa a partir de entonces. “La gente está harta del encierro y para la clase popular es verdaderamente difícil cumplir las normas de prevención”, subraya el facultativo. En su opinión, tanto los expertos como la población en general confiaron en que la epidemia decaería con la llegada del verano. “Por el contrario, estamos viendo que las provincias más cálidas, como Juzestán, están teniendo más problemas”, apunta.

Además de Juzestán, otras tres provincias (Hormuzgán, Kermanshah y Azerbaiyán Oriental) se encuentran actualmente en alerta roja, el nivel más alto en la escala de riesgo iraní, según informó la portavoz de Sanidad el pasado domingo. Lari también admitió que el número de afectados en Fars y Kermán había aumentado en las 24 horas anteriores. Sin embargo, algunos analistas aseguran que en total son 10 las regiones en alerta roja, pero es imposible de comprobar porque la web del ministerio ya no anuncia las cifras por provincias.

Irán informó de las primeras muertes por la nueva covid el pasado 19 de febrero, en vísperas de las elecciones legislativas. El personal sanitario había alertado del problema al menos desde un mes antes, pero razones políticas silenciaron los diagnósticos. Ese retraso en admitir la situación y tomar medidas puso al país ante uno de los brotes más mortíferos de Oriente Próximo y desató la desconfianza sobre las cifras oficiales. Tras una explosión de casos durante marzo, los responsables lograron contener la expansión del virus en abril a pesar de no haber impuesto el confinamiento obligatorio a la población. Las restricciones se limitaron a cerrar centros educativos, mezquitas y santuarios, cancelar eventos públicos y restringir el tránsito entre provincias.

Arabia Saudí. El Ministerio de Sanidad saudí ha informado este martes de 3.139 contagios detectados y 39 nuevas muertes, lo que eleva a 164.144 los infectados y 1.346 los fallecidos por covid-19 en el reino. El número de contagios y de víctimas mortales se mantiene en ese nivel desde principios junio cuando, después de tres meses de cifras muy contenidas, se produjo un repentino aumento de los casos. El repunte ha influido sin duda en la decisión de las autoridades de limitar el Haj, la gran peregrinación anual de los musulmanes a La Meca, a un número simbólico de no más de 10.000 fieles de diversas nacionalidades, pero que ya residan en el país.

Antes incluso de que se detectara el primer caso de covid-19 el pasado febrero, el Gobierno de Riad tomó medidas estrictas entre ellas prohibir el acceso de los peregrinos de todo el mundo a las ciudades santas de La Meca y Medina, e interrumpir el tráfico aéreo. También impuso un toque de queda e incluso llegó a cerrar algunas ciudades y barrios para proceder al aislamiento de las zonas más afectadas. Pero a finales de mayo empezó a relajar las medidas permitiendo la reapertura de negocios y mezquitas y la reanudación de los vuelos nacionales.

Desde entonces el número de casos diario se ha duplicado hasta superar los 3.000 de media y el pasado viernes alcanzó los 4.919, la cifra más alta desde el inicio de la pandemia. Eso lo ha convertido en el país con más infectados del mundo árabe, aunque el dato puede resultar engañoso, ya que no todos los países realizan igual número de pruebas. Como resultado, las autoridades volvieron a prohibir todas las actividades no esenciales en Yeda, la segunda ciudad del país, y se plantean hacer lo mismo en Riad, la capital, donde se concentra el 40% de los diagnosticados de covid-19.

El portavoz del Ministerio de Sanidad, Mohammed al Abdelali, ha atribuido los contagios a la falta de respeto de las medidas preventivas. Los medios locales se han hecho eco de personas que, sobre todo durante el mes de ramadán (que acabó el 24 de mayo), ignoraron las advertencias de no organizar rupturas del ayuno colectivas con familiares y amigos. Sin embargo, como en el caso de otros países vecinos, la mayoría de los brotes se dan entre las comunidades de trabajadores extranjeros, que constituyen un tercio de la población y a menudo viven en condiciones de hacinamiento, en las que mantener la distancia sanitaria resulta imposible.

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