La crisis del coronavirus

Todos los contactos estrechos de cada caso positivo de coronavirus serán sometidos a una prueba PCR

Sanidad y las autonomías endurecen los protocolos, que hasta ahora solo preveían los análisis para quien tuviera síntomas

Profesionales sanitarios se realizan el test serológico, este martes en Pamplona.
Profesionales sanitarios se realizan el test serológico, este martes en Pamplona.PABLO LASAOSA

El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas han acordado endurecer el protocolo para que todos los contactos estrechos de cada caso positivo de coronavirus sean sometidos a una prueba diagnóstica PCR, hayan desarrollado síntomas o no. Así lo avanzaron ayer a EL PAÍS fuentes sanitarias, que explicaron que el nuevo documento redactado solo está pendiente de los últimos retoques y ya ha sido enviado a la Comisión de Salud Pública, dependiente del Consejo Interterritorial de Sanidad (CIS). “Es cuestión de unos pocos días que entre en vigor”, sostienen estas fuentes.

Salvador Illa, ministro de Sanidad, ha confirmado en la mañana de este miércoles en una entrevista a TV3 la información adelantada por este diario. Illa ha recordado que la medida sigue la estela de las recomendaciones del Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC) y que, previsiblemente, será aprobada en la próxima reunión del CIS.

El cambio ha sido recibido con satisfacción por sociedades científicas y expertos, que en los últimos días habían mostrado su inquietud por lo que consideraban una “grieta abierta” que se había dejado al virus en los esfuerzos para contener los brotes que van surgiendo a medida que se avanza en la desescalada.

No es solo España la que vive el momento con especial tensión. Un reciente informe del ECDC da por seguro que en las próximas semanas se producirá un aumento de la incidencia de la covid-19 en el continente a medida que los países vayan retirando las restricciones impuestas en los últimos meses. Que este incremento tenga la forma de pequeños brotes frenados a tiempo o de una segunda gran ola que obligue a imponer nuevas restricciones es algo que dependerá de la eficacia de las medidas de vigilancia adoptadas.

El protocolo aún vigente establece que los contactos estrechos de un caso positivo deberán guardar una cuarentena de 14 días, pero solo se hace la prueba PCR a aquellos que desarrollan síntomas. Se considera contacto estrecho a toda persona que haya cuidado a un caso positivo o quien haya estado con él durante más de 15 minutos a menos de dos metros de distancia.

“Esto dejaba una grieta por la que cadenas de contagio podían escaparse”, explica José Miguel Cisneros, jefe de servicio de enfermedades infecciosas del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. “Lo más probable es que cerca de un caso positivo haya otro. Y para encontrarlo y cerrar el brote la única vía es la PCR para todos los contactos estrechos”, añade.

“Ese segundo positivo se nos podía escapar si era asintomático durante toda la cuarentena. O no lo identificábamos hasta que empezaba a desarrollar síntomas”, sigue Santiago Moreno, jefe del mismo servicio en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid. “En el primer caso, se nos quedaba sin investigar su entorno. Y en el segundo, llegábamos unos días tarde”, dice.

Jordi Vila, presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) considera que “las circunstancias actuales facilitan el cambio”. “Ahora disponemos de unos medios que hace tres meses no teníamos. Y la incidencia de la enfermedad es baja. Así que tenemos que ser muy rigurosos y exhaustivos a la hora de investigar y cerrar cualquier brote”, añade Vila, que también es jefe de servicio de microbiología en el Hospital Clínic de Barcelona. El cambio de protocolo no solo ha sido bien recibido por los clínicos. “Es un paso hacia la buena dirección”, alabó Pere Godoy, presidente de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).

Los expertos, sin embargo, ven otras áreas de mejora en el actual sistema de vigilancia del coronavirus. Un ejemplo es el reciente brote ocurrido en la comarca de La Garrotxa (Girona), dado por controlado por la Generalitat con 31 casos positivos. El primer paciente inició síntomas el 27 de mayo, pero el brote no se declaró hasta 10 días después, el 5 de junio, cuando fueron identificados otros dos casos. La Generalitat no ha informado de las causas de este retraso. “Es demasiado tiempo”, admite Godoy. “Es fundamental que pase el menor tiempo posible desde la aparición de los síntomas, la realización de la PCR y la investigación de contactos”, añade.

Cisneros considera que “lo más importante es que los ciudadanos consulten al médico por cualquier resfriado o síntomas compatibles con el coronavirus”. “Si el sistema sanitario no detecta este primer caso, no podrá hacer estudio de contactos, identificar cadenas de transmisión…”.

“Ya sé que es un cambio respecto a lo que les hemos dicho a los ciudadanos en los últimos años, cuando el mensaje era solo ir al médico por cosas importantes. Pero ahora lo importante es esto, porque quien más difunde el virus es quien sigue haciendo vida normal porque solo tiene síntomas leves”, advierte.

Rastreo de contactos

Fernando García Benavides, catedrático en Salud Pública por la Universitat Pompeu Fabra, pone el foco en los rastreadores de contactos. “Sin equipos rodados y bien integrados entre atención primaria, salud pública y los profesionales que asuman esta función corremos un riesgo muy elevado. Y hay comunidades que aún no tienen resuelta esta función clave”, lamenta. “Ahora tenemos más capacidad tecnológica, pero falta capacidad profesional”, remacha

La realización de pruebas PCR a todos los contactos estrechos de los positivos también está recogida como una propuesta del ECDC cuando un país “disponga de los medios” para ello. El último informe de evaluación de riesgo del organismo califica de “moderado” a “elevado” el riesgo de que la incidencia del coronavirus vuelva a subir en las próximas semanas hasta niveles que obliguen a “reintroducir” las medidas de distanciamiento social como las aplicadas en los últimos meses, aún vigentes en algunos casos.

El riesgo moderado se produce en aquellas zonas en las que la desescalada se lleva a cabo “de forma gradual”, los contagios “solo se producen de forma esporádica o en pequeñas agrupaciones” y los “sistemas de vigilancia, la capacidad de hacer pruebas y el rastreo de contactos funcionan de forma adecuada”.

El riesgo, en cambio, es “alto” cuando la transmisión es comunitaria y los sistemas de vigilancia y rastreo no funcionan de forma adecuada. “Es importante que en ningún caso el ECDC contemple que el riesgo es bajo. Es un aviso más para estar alerta”, destaca Santiago Moreno.

La mayor parte de España está en la situación que el ECDC considera de riesgo “moderado”, aunque la transmisión comunitaria sigue produciéndose en algunas zonas como Madrid y Barcelona, y no todos los sistemas de vigilancia y control han demostrado estar funcionando a pleno rendimiento.

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