La crisis del coronavirus

El Reino Unido se prepara para un desconfinamiento “modesto y gradual”

El primer ministro británico, Boris Johnson, presentará el domingo la nueva hoja de ruta

El ministro de Exteriores del Reino Unido, Dominic Raab, antes de la rueda de prensa d este jueves. En vídeo, Raab explica cómo será el inicio del desconfinamiento. PIPPA FOWLES (AFP) | AFP

El Reino Unido se despertó este jueves con titulares triunfalistas en todos los periódicos tabloides que hablaban de “Happy Monday” (lunes feliz) y del regreso de la libertad para los británicos. Los portavoces del Gobierno han tenido que poner todo su empeño a enfriar las expectativas generadas por un primer ministro, Boris Johnson, que no puede evitar separar el optimismo de la necesaria certeza en sus intervenciones públicas. “Comenzaremos a aplicar este mismo lunes [por el próximo día 11] algunas de las nuevas medidas”, dijo Johnson en la sesión de control de la Cámara de los Comunes en la que prometió tener un plan de desescalada para el próximo domingo. Su intención es presentarlo a las ocho de la tarde (hora peninsular española) en un discurso televisado a la nación.

Mientras los medios comenzaban a especular con la idea de mucha más flexibilidad para salir a la calle a hacer ejercicio, o incluso con la posibilidad de que se activaran las terrazas de los pubs, Downing Street recibía serias advertencias de los Gobiernos autónomos de Escocia o de Gales, y de la oposición laborista. “Debemos tener una precaución extrema en esta encrucijada clave, para evitar un rápido rebrote del virus. No es exagerado definir estas decisiones como una cuestión de vida o muerte”, ha dicho la ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon. Londres ha filtrado en los últimos días la idea de cambiar el eslogan oficial, cuya eficacia nadie cuestiona, de “Stay Home. Protect the NHS. Save Lives” (Quédate en casa. Protege al Servicio Nacional de Salud. Salva vidas), por otro más ambiguo y relajado como “Stay Safe. Save Lives” (Protégete. Salva Vidas), que sugeriría una vuelta a la normalidad en la que quedara al albur de los ciudadanos la precaución de guardar la distancia social necesaria. “Sería un mensaje catastrófico”, ha señalado Sturgeon.

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Ha tenido que ser Dominic Raab, el ministro de Exteriores y sustituto de Johnson durante el tiempo en que el primer ministro padeció la covid-19, quien intentara modular un mensaje confuso y peligroso, emitido días antes del puente del 8 de mayo, cuando se prevé un tiempo soleado en todo el país. “Cualquier cambio que se realice será modesto, pequeño, gradual y supervisado muy cuidadosamente. Y el Gobierno se reservará la opción de revertirlo si lo considera oportuno”, ha advertido Raab. El Ejecutivo británico repite estos días que el país ha superado ya el pico de los contagios y que el Servicio Nacional de Salud (NHS, en sus siglas en inglés) mantiene capacidad de reserva para hacer frente a un rebrote. El índice de transmisión del virus, la famosa R, se mantiene por debajo de 1, en un nivel aproximado de 0,5-09. Raab ha admitido que, a pesar de la comparecencia de Johnson prevista para finales de semana, el Gobierno ha decidido prorrogar este jueves en otras tres semanas las medidas de confinamiento actuales. Bajo la ley de emergencia aprobada al principio de la pandemia, Downing Street mantiene poderes excepcionales hasta un plazo de dos años, que no necesita convalidar en el Parlamento cada vez que decide prorrogarlos.

“Quiero apelar directamente a todos los londinenses, ahora que estamos a punto de iniciar el puente el 8 de mayo. Hemos realizado todos un esfuerzo enorme para permanecer en casa y seguir las reglas durante las últimas semanas”, afirmaba este jueves el alcalde laborista de Londres, Sadiq Khan. “Es esencial que nada cambie durante los próximos días. A pesar del buen tiempo, nuestra prioridad debe seguir siendo la protección de nuestros seres queridos y de todos los trabajadores esenciales”.

El Reino Unido ha pasado a ser ya el país europeo con mayor número de muertes por coronavirus. La cifra oficial anunciada por Raab este jueves ascendía a 30.650, según los datos facilitados por el NHS, que contabiliza aquellos casos positivos confirmados en hospitales, residencias y hogares. En paralelo, la Oficina Nacional de Estadística (ONS) publica semanalmente un recuento de aquellas muertes registradas en Inglaterra y Gales en las que el parte médico señale la covid-19 como un factor influyente en el deceso, y el cómputo nacional sube en este caso en varios miles más de fallecidos. El Gobierno de Johnson insiste estos días en pedir a los medios que no comparen los resultados entre países hasta que la pandemia no haya concluido, y señala que los métodos de contabilizar casos pueden llevar a engaño. El argumento muestra el giro de un Ejecutivo que no ha tenido más remedio que ponerse a la defensiva y que comienza a perder el enorme caudal de confianza ciudadana del que hasta ahora gozaba. Ha contribuido también el fiasco de los test. El ministro de Sanidad, Matt Hancock, prometió 100.000 diarios para finales de abril, y anunció a bombo y platillo el día 30 que se había superado la cifra de 120.000. Tardó poco en hacerse público que al menos 40.000 de ellos eran pruebas enviadas a domicilio que aún no habían regresado al laboratorio, y este miércoles, según admitía Raab, el número total realizado apenas superaba los 86.000.

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