Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Miles de personas salen en defensa de Madrid Central

La manifestación en favor del plan contra la contaminación llena la Gran Vía a pesar del calor

La manifestación a favor de Madrid Central.

Miles de personas han ignorado este sábado el calor insoportable que azotaba la capital y han salido a la calle en defensa de Madrid Central, el plan anticontaminación que restringe la entrada de los vehículos más contaminantes al corazón la ciudad. Este plan fue puesto en marcha por el anterior equipo de gobierno municipal, encabezado por Manuela Carmena y, tras recuperar el PP la alcaldía con la ayuda de Ciudadanos y Vox, el Ayuntamiento ha decretado una moratoria que suprime las multas por incumplir las restricciones durante tres meses. Esto supone en la práctica su eliminación.

Los manifestantes (10.000, según ha informado la Delegación del Gobierno; y más de 60.000, según los organizadores) han tomado los carriles centrales de la Gran Vía al grito de "yo sí quiero Madrid Central". "No puede ser que quiten una medida que funciona porque cambie el partido que gobierna", ha lamentado Ana Martín, que ha acudido a la marcha con sus dos hijas. Esta vecina del barrio de Malasaña explica que todos los días lleva a su hija al colegio y que ha notado cómo ha caído el tráfico. El tráfico y la contaminación, como han defendido con los registros de las estaciones de medición ONG como Ecologistas en Acción y el Ministerio para la Transición Ecológica.  

La manifestación de este sábado trasciende el ámbito local e, incluso, el nacional. Y no solo porque varios de los principales periódicos europeos se hayan hecho eco de la reversión de una zona de bajas emisiones, algo inédito en una gran capital de la Unión Europea (UE), según la federación de ONG Transporte y Medio Ambiente. La polución del aire ocupa, junto al cambio climático, el primer puesto de las preocupaciones medioambientales de los ciudadanos europeos. "La contaminación del medio ambiente y la mala calidad del aire", señala el manifiesto de la protesta, "son problemas extremadamente graves que deben estar desvinculados de los colores políticos con los que cada cual se identifique".

"La contaminación es uno de los problemas de salud más importantes ahora", explicaba desde la marcha el pediatra recién jubilado Mariano Sánchez Bayle. "Es responsable de 5.000 muertes prematuras cada año en Madrid. Debemos salir a la calle a defender a la población".   

La manifestación de este sábado trasciende el ámbito local e, incluso, el nacional.

El manifiesto de la protesta, además, recuerda la amenaza desde Bruselas que pende sobre España —con una hipotética multa millonaria, como la que ya se está pagando por la mala depuración de las aguas— si no se solucionan los problemas de Madrid de contaminación. Atajar la polución ha sido hasta ahora uno de los objetivos de la Comisión Europea. Y lo esperado es que, tras las últimas elecciones europeas en las que el movimiento verde ha ganado peso, esta lucha sume aún más impulsos.

La UE cuenta desde hace una década con una directiva de calidad del aire que fija límites para los contaminantes más habituales. Pero la propia Comisión reconocía hace un año, en su informe Aire puro para todos, un "incumplimiento contumaz de la normas de calidad del aire" en la mayoría de miembros de la UE. Y advertía: esos incumplimientos siguen "menoscabando la calidad de vida de los ciudadanos".

España también forma parte del grupo de países que se han instalado en el "incumplimiento contumaz" y los problemas se centran, principalmente, en Madrid y Barcelona con el dióxido de nitrógeno (NO2). Casi de forma paralela a la elaboración de ese informe, la Comisión decidió llevar a seis países —entre los que figuran Alemania, Francia, Italia y Reino Unido— al Tribunal de Justicia de la UE por el incumplimiento. España se libró porque Barcelona y Madrid presentaron planes de lucha contra la contaminación que incluyen zonas de bajas emisiones como la que ahora ha suspendido el nuevo Ayuntamiento de Madrid.

Una mujer muestra un cartel a favor de Madrid Central.
Una mujer muestra un cartel a favor de Madrid Central.

Ante la amenaza de que el expediente contra España se reabra, el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida (PP), ha defendido que Bruselas no exige en concreto que se mantenga Madrid Central, sino que se baje la contaminación. Pero eso es imposible si no se ataca a los tubos de escape, a los vehículos que queman combustibles fósiles.

"El sector del transporte es el que más contribuye a las emisiones de óxido de nitrógeno y, también, de manera significativa a las emisiones de partículas", recordaba la Comisión en su informe, que citaba las zonas de bajas emisiones.

Las medidas llevadas a cabo en Madrid y en otras nueve grandes ciudades de la UE han sido analizadas durante los últimos cinco años por la Agencia Europea del Medio Ambiente. Y, según concluye esta agencia, las zonas de bajas emisiones son una de las herramientas más utilizadas para combatir la contaminación en los casos que han estudiado. De hecho, en nueve de esas diez ciudades ya están implantadas o están proyectadas.

"No puede ser que estemos todos equivocados, que todas las ciudades europeas estén equivocadas", dice el investigador del CSIC y experto en contaminación Xavier Querol. Recuerda que en la UE hay 280 zonas de bajas emisiones y que la de Madrid (con solo 4,7 kilómetros) no es nada desde el punto de vista de la superficie si se compara con los 88 kilómetros cuadrados de la de Bruselas, por ejemplo.

"La contaminación es uno de los problemas de salud más importantes ahora", explica desde la marcha el pediatra

Querol dice estar expectante por ver qué plan presenta el Ayuntamiento, porque no tiene dudas de que tendrá que actuar, fundamentalmente, por la amenaza de Bruselas. Pero insiste: "Hay que tocar el tráfico, no queda otra". "Y hay que reducir el número de vehículos, no solo hacer un cambio tecnológico", apunta.

El informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente apuntaba, sin embargo, a que estas zonas de bajas emisiones y las restricciones en general al tráfico son las medidas contra la contaminación que más oposición despiertan. "Es cierto que al principio generan oposición o indiferencia", admite Paco Segura, coordinador estatal de Ecologistas en Acción, una de las plataformas organizadoras de la manifestación. "Pero ocurre como con la ley antitabaco: La gente al principio no se pronuncia o hay cierta oposición, pero cuando se aprueba la gente ve impensable volver atrás".

"Todas las capitales del mundo deberían tener un Madrid Central, y más grande", señala desde la protesta Patricia Gómez, vecina de la ciudad y usuaria de vehículo eléctrico. Porque Madrid Central, como explica Querol, era un "primer ladrillo" que serviría para construir algo mayor. Sin embargo, el Ayuntamiento ha decidido dejarlo en el aire, lo que ha hecho que el centro de la ciudad se llene este sábado de manifestantes. 

Efecto llamada

Tras la manifestación, y a partir del lunes comenzará la batalla judicial. El día 1 de julio arranca la moratoria de tres meses en la que no se impondrán multas a los coches más contaminantes que entren en Madrid Central pese a no poder hacerlo. Y Ecologistas en Acción prevé que el martes o el miércoles demandará al Ayuntamiento por la vía contencioso-administrativa, explica Paco Segura. De igual forma, el PSOE también recurrirá a la vía judicial y pedirá medidas cautelares. Segura teme que la supresión de las multas suponga "un efecto llamada" que llene el centro de coches. 

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información