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“La Iglesia ha superado todos los límites de la decepción”

Las víctimas españolas sienten que la cumbre sobre pederastia en el Vaticano ha sido “un lavado de cara”

El papa Francisco durante la misa del domingo en el Vaticano, durante la cumbre sobre la pederastia en la Iglesia.
El papa Francisco durante la misa del domingo en el Vaticano, durante la cumbre sobre la pederastia en la Iglesia.AFP

La mayoría de las víctimas españolas de abusos sexuales en la Iglesia consultadas por este periódico afirman que no les sorprende el discurso vacío de medidas concretas del papa Francisco tras la histórica cumbre sobre la pederastia celebrada la semana pasada en el Vaticano. No tenían muchas esperanzas, dicen, de que los obispos anunciasen acciones para reparar el daño a los afectados, que han visto cómo los abusos que sufrieron por clérigos han prescrito. “Han superado todos los límites de la decepción. Han legalizado ante el mundo su intención de seguir ocultando y permitiendo los abusos en su seno. Ha sido una ceremonia estética sin ética alguna”, opina Teresa Conde, de 52 años, víctima de un religioso de los trinitarios de Salamanca que comenzó a abusar de ella cuando tenía 14 años.

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Durante el discurso de clausura del pasado domingo, el Papa evitó precisar si en el futuro ordenará a todas las diócesis que investiguen su pasado. “Se trata de mantener su poder y estatus político, económico y social a costa de la salud física y psíquica de las personas más desfavorecidas. En este caso: las víctimas. Se consuma, una vez más, la estafa vestida de hábitos de colores en la que viven”, añade Conde.

El año pasado el Papa llamó a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo para tratar conjuntamente el problema de la pederastia, que tan duramente ha azotado a la Iglesia en los últimos años. Antes de ir a la cita, según les urgió el pontífice, los presidentes episcopales debían reunirse con las víctimas de sus respectivos países. Gran parte de los afectados que han salido en este diario denunciando sus historias aseguran que nadie de la Conferencia Episcopal Española (CEE) se ha puesto en contacto con ellos. “No se reunieron conmigo porque yo digo verdades y para ellos es incómodo. Llaman a las víctimas a las que pueden manejar”, asegura Javier, de 44 años y víctima del cura José Manuel Ramos Gordón en el seminario menor de La Bañeza (León) entre 1988 y 1989. “Palabras vacías y frases hechas para calmar la bestia que han despertado las voces de los niños que fuimos destruidos. Todo es una mentira para no responsabilizarse de sus crímenes”, afirma.

La única afirmación contundente del Papa fue el compromiso de que la Iglesia llevará los casos que conozca ante la justicia. En el pasado, ni las familias ni los obispos al tanto de abusos daban ese paso. En los últimos meses, algunas víctimas han decidido hacerlo, pero sus delitos ya han prescrito. Julio es uno de la treintena de exalumnos que han denunciado ante la policía los abusos que sufrieron en el colegio salesiano de Deusto (Bilbao) entre 1975 y 1990. El pasado viernes les informaron de que la justicia civil había decidido archivar por prescripción las ocho primeras denuncias. Tampoco esperaba, dice, grandes cambios después de la cumbre.“Muchas palabras, pocas acciones y demasiado margen para que el obispo de turno interprete, mire hacia otro lado y se mantenga el statu quo”, asevera. La sensación de las víctimas españolas se une a las del resto del mundo, que este lunes, englobadas en la Organización Global de Víctimas de abusos, han presentado un plan de 21 medidas que, según subrayan, son las que debería haber ordenado el Papa.

En un comunicado, el grupo de exalumnos de Deusto ha exigido a la Iglesia, y particularmente a la orden de los salesianos, contundencia, honestidad, transparencia y humildad para reconocer los hechos y para perseguir a los abusadores y encubridores.“Es insultante que la justicia canónica y sus instituciones jurídicas, empezando por el secreto pontificio, constituyan la base sobre la que se sostiene el aparato encubridor”, aparece en el texto. La cúpula eclesial española avanzó la semana previa a la cumbre que en sus nuevos protocolos obligará a comunicar a la justicia civil los casos de abusos si las familias no deciden hacerlo. El obispado de Astorga, además, ha creado una delegación episcopal para acompañar y apoyar a las víctimas de su diócesis.

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