Por qué Melanie Thompson cayó en la prostitución tres veces

Salir de la explotación es la parte más difícil. Las supervivientes necesitan terapia, trabajo y un cambio social

Melanie Thompson, superviviente de trata que estudia un máster de Trabajo Social en Nueva York, este martes en Madrid.
Melanie Thompson, superviviente de trata que estudia un máster de Trabajo Social en Nueva York, este martes en Madrid.Carlos Rosillo

—¿Conoces a mujeres que hayan vuelto a la prostitución?

—¡Claro! Todo el tiempo. Yo misma recaí tres veces. La gente debe entender que la prostitución es terrible pero para mí, víctima de trata siendo casi una niña, era todo lo que conocía.

Hay varias formas de contar la vida de Melanie Thompson. Aquí, de frente, luce sonrisa brillante y uñas largas y afiladas como las de la cantante Rosalía. A sus 22 años es ya una oradora reconocida, alumna de un máster en Trabajo Social en el Hunter College de la Universidad de Nueva York. Vive en su propio apartamento en Queens. Y hasta aquí su espléndido presente.

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El pasado oscuro, que le vuelve en flashbacks, incluye un secuestro con 12 años, cuando la prostituyeron en la calle y a través de webs. En su casa no la echaron mucho en falta. Thompson creció en un hogar roto, con un padre que abusaba de su madre. La arrestaron, la mandaron a un reformatorio y dejó la calle. Por un tiempo. Su adolescencia es un viaje de ida y vuelta a la prostitución en las esquinas de Queens. Volvió “con 15, con 16 y con 18”, cuenta de corrido. Y salió otra vez hace dos años, con 20. La superación y el activismo la han traído a Madrid, donde durante dos días ha participado con expertos y activistas de distintos países en las jornadas Avances y retos de futuro en la lucha contra la explotación sexual, organizadas por la Coalición contra el Tráfico de Mujeres (CATW por sus siglas en inglés) y la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres.

De las 800 mujeres que atiende una asociación al año solo dos dejan la calle

Melanie Thompson se sentó el martes por la mañana frente a la prensa con otras nueve mujeres venidas de distintos rincones del mundo para contar una historia que se oye poco: la de las supervivientes. No hay datos oficiales —como ocurre a menudo en este negocio— que midan cuántas recaen pero sirva una muestra para entender lo difícil que es dejarlo atrás. La Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres atiende a más de 800 personas al año en cinco comunidades. Apenas dos o tres dejan la prostitución. “Yo las llamo heroínas”, dice Sara Vicente, representante de la organización.

“Cuanto más tiempo estás en el sistema de prostitución, más vulnerable te vuelves. Y los traficantes usan la vulnerabilidad de las mujeres”, cuenta Thompson. Necesitó —y necesita— terapia psicológica. Sufrió una depresión con 13 años y pasó mucho tiempo medicada. Tiene estrés postraumático y ha convivido con varias parejas violentas hasta que pudo reconstruir con terapia los límites de lo permisible, borrados entre cliente y cliente. La joven estadounidense salió gracias a la ayuda psicológica y a que pudo seguir estudiando. Apoyo y trabajo. Pero no solo.

De izquierda a derecha Mules Paredes, Melanie Thompson, Amelia Tiganus, Graciela Collantes (con el cartel), Mickey Meji y Beatriz Rodríguez, supervivientes de trata.
De izquierda a derecha Mules Paredes, Melanie Thompson, Amelia Tiganus, Graciela Collantes (con el cartel), Mickey Meji y Beatriz Rodríguez, supervivientes de trata.Carlos Rosillo

“Hace 12 años que salí de la prostitución... físicamente”. La que habla es la rumana Amelia Tiganus, probablemente la voz más firme de las supervivientes que se escucha en España. Activista feminista de 34 años, fue explotada en prostíbulos españoles durante cinco años. Ahora trabaja en Feminicidio.net, un proyecto social que lleva las cuentas que todavía no ha asumido el Estado: las mujeres asesinadas fuera de la pareja o exparejas. Tiganus habla de pesadillas, de recuerdos que no se borran: “Algo de mí se quedó ahí, tengo que aprender a vivir con ello”, lamenta. “Necesitamos una sociedad que nos abrace, que nos crea, que nos mire a la cara. Si nosotras hemos sobrevivido a la tortura, tenéis que convertiros en cómplices de la sanación”.

Una exprostituta: “Cuanto más tiempo estás más vulnerable te vuelves”

En España la prostitución es alegal. El Gobierno del PSOE, que se define como un Ejecutivo abolicionista, prepara una ley de trata de la que no han trascendido muchos detalles, aunque una propuesta del partido contempla medidas abolicionistas.

El gran modelo abolicionista es el de Suecia, que penaliza al cliente de prostitución. Según sus propias estimaciones, han conseguido erradicar la prostitución callejera. También vigilan la reinserción de las mujeres. “El Gobierno de Suecia trabaja estrechamente con las ONG para asegurar que las víctimas de la trata y la prostitución tengan una acogida segura al salir de la prostitución”, explica por escrito Per Anders Sunesson, embajador de temas de trata y prostitución del Ejecutivo sueco, que ha participado estos días en las jornadas de Madrid. Tienen coordinadores en todas las regiones que colaboran con policías, fiscalía y asuntos sociales para “proteger y ayudar a las víctimas”.

“Necesitamos una sociedad que nos abrace”, dice una activista

“En Suecia los equipos y la ley funcionan porque hay voluntad política”, considera Sara Vicente. Ella defiende que lo primordial de Suecia, de lo que España está aún muy lejos, es el cambio de percepción social: el cliente comete un delito. “Debemos cambiar el discurso. Hay organizaciones que intentan convencer a las mujeres de que lo mejor que les puede pasar es que las violen cinco o 10 hombres al día, que las que tienen que transformarse son ellas. Mientras no entiendan que prostitución y trata van de la mano, no será suficiente”.

Hay muchas formas de contar la vida de Melanie Thompson, que vuelve ya a su piso en Queens. Tiene un montón de planes de futuro. Acabar el máster, montar una ONG para ayudar a otras víctimas. Marido, casa bonita, niños. “Quizá un coche...”. Se para y piensa. “No, en Nueva York es imposible tener un coche”. Se ríe.

Sobre la firma

Pilar Álvarez

La corresponsal de género del diario EL PAÍS está especializada en temas sociales (Igualdad, Violencia de Género, Educación) y ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS. Antes trabajó en Efe, Cadena Ser, Onda Cero y el diario La Opinión. Es licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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