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Juicio a un fraile del Camino de Santiago por abusos a una menor y a su primo discapacitado

La fiscal, que pide 17 años para el franciscano de O Cebreiro, afirma que daba dinero a sus víctimas tras los encuentros sexuales

Fraile O Cebreiro
José Q. en el santuario de Santa María a Real do Cebreiro, una semana antes de su arresto, en febrero de 2015.

El sueño recurrente de Laura y su hermano Luis (nombres ficticios) era el de que una limusina blanca venía a recogerlos a la puerta de su casa, en la pobre, diminuta y apartada aldea del Ayuntamiento de Pedrafita do Cebreiro (Lugo) que habita su familia. El larguísimo vehículo aparecería un buen día de primavera en que ya se hubiera derretido la nieve, maniobraría a duras penas en el estrecho camino y se los llevaría de allí "para siempre". "Para no volver", confesaba sus deseos el mayor de los dos hermanos a este diario en 2015. No hacía un mes que todo el municipio se había quedado helado con una noticia que afectaba a Laura, a un primo de esta y al más célebre de los frailes franciscanos del Camino Francés a Santiago. La Guardia Civil se había llevado detenido a José Q.A. del santuario de O Cebreiro acusado de abusar repetidamente de la muchacha, entonces de 16 años, y de su pariente, de 20 y con una discapacidad intelectual, a cambio supuestamente de sucesivas entregas de dinero que los agentes creían procedente del cepillo de este templo mítico en la ruta jacobea.

Los investigadores apuntaban por entonces a un supuesto delito de apropiación indebida de dinero de la iglesia y a otro posible de prostitución de una menor, criada en una familia sin recursos que, según comentaba el alcalde, José Luis Raposo (PSOE), requería la constante ayuda del Consistorio  para salir adelante. También se rastrearon los contactos del imputado, con la sospecha de que el fraile hubiera compartido con terceros algunas de las aproximadamente 250 fotos de contenido sexual recuperadas de la carpeta de "enviados" de su móvil. Después de descartarse algunas de estas pesquisas iniciales, el juicio comienza hoy martes en la Audiencia de Lugo y la fiscalía exige finalmente para el religioso 17 años de prisión por el abuso sexual de la joven y su primo, y por utilizar a la muchacha para la elaboración de material pornográfico. La defensa proclama la "inocencia" de su cliente, que ha admitido las relaciones con la adolescente, y pide la libre absolución.

En su relato de los hechos, la fiscal Lucía Girón describe cómo se produjo el acercamiento de José Q., que entonces tenía 56 años, a la menor, y cita diversos encuentros sexuales en una casa del religioso en Ourense y la sacristía del templo prerrománico de O Cebreiro, fundado en el año 872, donde se custodia uno de los presuntos santos griales del catolicismo. La supuesta víctima insistió en el juzgado en que las relaciones habían sido "consentidas", aseguró que el fraile le daba "pena" y que las penetraciones "siempre eran con condón". Al religioso le fue imposible negar que aquellos encuentros se habían producido porque las fotos de su teléfono, con la joven desnuda en el templo o con los genitales envueltos en billetes, lo delataban.

El primo, por su parte, había acompañado a ambos en una ocasión a la casa de Ourense. Contó que el fraile le había pedido que se acostase desnudo con la chica para retratarlo, y que había intentado penetrarlo analmente pero al final había desistido. El ministerio público recuerda que el joven es discapacitado y que su prima tiene un "cociente intelectual muy próximo a la capacidad límite".

José Q., siempre ataviado con el hábito franciscano, se convirtió posiblemente en el lustro que llegó a ejercer su labor en O Cebreiro en el fraile más fotografiado del Camino. Recibía a los peregrinos a la entrada del templo, donde no era raro verlo trabajar, limpiando el atrio de nieve con una pala, o rematando en la mesa donde se despachan recuerdos y se sellan credenciales jacobeas algún tapete de esos que bordaba con primor. Los vecinos lo apreciaban, reconocían que ayudaba con dinero a los caminantes que veía necesitados. Algunos volvían después agradecidos, con algún regalo bajo el brazo desde cualquier lugar del mundo. Por eso su arresto dolió profundamente.

Cuando prestó declaración, el fraile admitió los hechos, pero acusó a la niña de empujarlo a la tentación: "Me lio de mala manera". Ya en prisión, su abogado, que enseguida pidió cambiar la celda de la cárcel de Bonxe por la de un convento, declaró que el franciscano estaba "muy arrepentido" y que había "perdido la cabeza". La detención se produjo en febrero de 2015 y en abril el preso, que mantuvo durante varios días un ayuno voluntario, fue puesto por el juzgado de Becerreá (Lugo) en libertad provisional.

Además de una pena de 17 años, la fiscal de Lugo pide para José Q. la prohibición de aproximarse a menos de 500 metros de la joven y de comunicarse con ella durante 12 años, y una indemnización de 9.000 euros. Con relación a la otra supuesta víctima, el primo de la muchacha, reclama tres años de alejamiento y 2.000 euros por daños morales.

Al religioso le fue imposible negar que aquellos encuentros se habían producido porque las fotos de su teléfono lo delataban

La acusación relata que antes del verano de 2014 el franciscano entabló contacto con la menor a través de Facebook (la cuenta del fraile dejó de tener actividad en enero de 2015, cuando ya era investigado) y se ganó "poco a poco" su confianza y su "compasión". Le dijo que "sus padres habían muerto y se encontraba muy solo, sin amigos", y en septiembre le propuso que lo acompañase a la vivienda en una solitaria aldea de la provincia de Ourense, propiedad de la familia de él, para "ayudarle a limpiar" a cambio de dinero.

La menor pidió permiso a sus padres y lo acompañó. Durante la noche, según el escrito de acusación, el hombre entró en la habitación de la adolescente y "comenzó a besarla y a realizarle tocamientos". Aunque paró cuando ella se lo pidió, se quedó "a dormir a su lado" y al día siguiente "le dio unos 100 euros". Tras este episodio, la menor dejó de contestarle a través de la red social y evitó su contacto durante un tiempo, pero él insistía y al fin, según la fiscal, lo "perdonó" y le "pidió que no volviera a suceder". No obstante, en noviembre de 2014, después de que el procesado le contase "sucesivas veces que se sentía muy solo en la vida", Laura lo acompañó de nuevo a Ourense y "mantuvieron por primera vez relaciones sexuales". "Al día siguiente", el acusado le dio dinero.

A partir de ese momento y hasta febrero de 2015, mantuvieron "varios encuentros sexuales en la sacristía" del santuario. El religioso hizo "varias fotos de contenido sexual con la cámara de su teléfono" y le pidió a la menor que "a su vez le hiciera fotos a él". Durante ese tiempo la fiscalía lucense calcula que le entregó a la joven entre 800 y 900 euros, pero en el escrito de acusación ya no se señala de dónde procedía ese dinero.

Minusvalía psíquica del 40%

Además, según la fiscal el fraile le pidió a la chica varias veces que buscase terceras personas. Una vez la menor convenció a su primo, con una "minusvalía psíquica del 40% y discapacidad intelectual leve que le impide poseer un juicio crítico suficiente". El joven marchó con la promesa de que "iban de fiesta" y que el religioso "le daría dinero". Cuando llegaron a la aldea ourensana, cenaron, bebieron "dos botellas de ron" y el fraile mantuvo relaciones sexuales con la menor e hizo tocamientos "sin penetración" al primo. A la mañana siguiente, el procesado se levantó y se acercó a donde estaba el joven, que por la noche, tal y como relató a este diario su prima en 2015, se había quedado dormido tras el consumo de alcohol. La fiscal explica que le "realizó tocamientos" e intentó "penetrarlo analmente", pero desistió cuando el muchacho le pidió que parase. Después le dio al chico "150 euros".

El escrito de la fiscalía sostiene que los hechos constituyen un delito continuado de "abuso sexual con prevalimiento y acceso carnal", por el que pide 10 años de prisión, y un delito continuado de "utilización de menor de edad para la elaboración de material pornográfico", por el que solicita otros cinco. A esto suma dos años más por otro "delito de abuso sexual" perpetrado supuestamente sobre el pariente de la muchacha.

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