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Ingresa en prisión un cura por un delito de pederastia en Málaga

El sacerdote, detenido este lunes, ya había sido arrestado el pasado agosto por posesión de pornografía infantil

Un agente revisa un ordenador en una operación contra la pornografía infantil.
Un agente revisa un ordenador en una operación contra la pornografía infantil.

Un sacerdote ha ingresado en prisión por un presunto delito de corrupción de menores y abusos sexuales. Según han explicado fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), el clérigo fue detenido el pasado lunes y puesto a disposición judicial. Ese mismo día declaró ante el juzgado de instrucción 12 de Málaga, que decretó su entrada en la cárcel ese mismo día. Este ha sido el segundo arresto del cura, que el pasado mes de agosto fue detenido en la llamada operación Sandrina por posesión de pornografía infantil.

Antes de llegar a Málaga, donde se encontraba cuidando a un familiar desde hacía meses, el sacerdote estaba adscrito a la diócesis de Alcalá de Henares, donde también trabajaba como docente. En agosto fue arrestado, junto a otras tres personas de nacionalidad española y de entre 36 y 48 años. Agentes de la Policía Nacional realizaron entonces seis registros domiciliarios, en los que fueron intervenidos más de un centenar de dispositivos informáticos de almacenamiento, varios ordenadores, una cámara de vídeo y teléfonos móviles. Además, durante uno de los registros, los policías hallaron un programa de intercambio de archivos con contenido pedófilo en funcionamiento.

En el análisis de dicho material se han encontrado imágenes grabadas por el sacerdote en los que se apreciaban supuestos tocamientos a niñas cuando ejercía su sacerdocio en Madrid, según ha adelantado Sur. Estos hechos hacen pasar de la pedofilia a la pederastia, de ahí que fuese puesto a disposición judicial esta semana. La jueza del juzgado de instrucción número 12, que se encarga de la operación Sandrina, decidió entonces su ingreso en prisión.

Desde el Obispado de Málaga se ha ratificado el comunicado que se envió en el mes de agosto, cuando el clérigo fue detenido por primera vez. Entonces, el Obispo de Málaga, Jesús Catalá, ordenó “inmediatamente la suspensión cautelar del ejercicio de todo ministerio sacerdotal” al eclesiástico. El texto difundido también pedía “perdón a las posibles víctimas”. E incluía que, “quedando a salvo los derechos del investigado y su presunción de inocencia, el Obispado de Málaga reitera su compromiso con la justicia para que resplandezca la verdad y el rechazo absoluto ante los hechos referidos a la pornografía infantil o a otros que conculcan la dignidad y derechos de los menores, de los adultos vulnerables o de cualquier otra persona”. El obispado de Alcalá, donde se encuentra adscrito dicho cura, ya informó en agosto que trasladó toda la información competente de este sacerdote a la vicaria judicial de la diócesis de Málaga y posteriormente "se envió la documentación a la Congregación de la Doctrina de la Fe".

La Operación Sandrina se inició a principios de agosto de 2018 gracias al continuo trabajo de rastreo en internet por parte de ciberagentes y a un aviso del organismo de Estados Unidos encargado de recibir y canalizar perfiles que comparten pornografía infantil. Una de sus alertas avisó de la existencia de una serie de direcciones IP, cuyas conexiones se ubicaban en Málaga, estaban compartiendo con otros usuarios imágenes de pornografía infantil. La Policía Nacional lo investigó y conoció el origen de esas conexiones en seis domicilios de distintas barriadas de Málaga e identificaron a los cuatro detenidos.

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