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Condenado a 11 años de prisión un profesor de un colegio del Opus de Bizkaia por abusos sexuales

Los tribunales eclesiásticos archivaron el caso en 2015 y pidieron que se "restableciera el buen nombre" del docente

En vídeo, José María Martínez, condenado por abusar sexualmente de un menor en un colegio del Opus. EFE

José María Martínez, exprofesor del colegio Gaztelueta en Leioa (Bizkaia), que pertenece al Opus Dei, ha sido condenado a 11 años de cárcel por abusar sexualmente de un menor del que fue tutor entre 2008 y 2010, según el fallo hecho público este jueves. La Audiencia de Bizkaia le prohíbe acercarse a la víctima durante 15 años y le condena a pagar las costas procesales. “Cuando la verdad fluye... nadie puede contra eso”, ha comentado el padre de la víctima, Juan Cuatrecasas.

El docente ha escrito una carta a los medios de comunicación donde reitera su inocencia y anuncia que recurrirá la sentencia. En la misiva, subraya que no puede pedir perdón por un delito que asegura no haber cometido, pero sí perdona “a quienes con tanta saña y crueldad están destrozando” su vida y la de su familia. “He callado todo este tiempo por consejo de mi abogado. Hoy no aguanto más y grito con todas mis fuerzas: soy inocente”.

La dirección del centro ha publicado también una nota afirmando su voluntad de seguir colaborando con las autoridades. Respecto a ambos comunicados, Cuatrecasas ha opinado que el condenado ha tenido tiempo suficiente para defenderse en la Audiencia y ha incidido en que el colegio continúa sin pedir perdón a su hijo. El juicio se celebró entre los días 4 y 11 de octubre, después de que la familia denunciase los hechos hace siete años y de que el Vaticano iniciase un proceso eclesiástico contra el acusado, al que consideró inocente. El centro, que apoyó la versión del profesor, creó en septiembre una web de información sobre el caso.

Los abusos comenzaron en 2008, cuando la víctima inició la secundaria en dicho centro concertado. El ahora condenado, además de ser su profesor de Religión y Lengua, era su tutor y con frecuencia le citaba en su despacho por esa razón, donde, durante dos años, abusó de él. Según la familia, también ridiculizaba al menor en clase, lo que originó que algunos compañeros le acosasen. La víctima intentó suicidarse en dos ocasiones, según declaraciones del padre.

Siete años de juicios

En 2010, la familia decidió cambiar al niño de centro y en 2011 el menor comenzó a sufrir ciberacoso por parte de sus antiguos compañeros. La familia lo puso en conocimiento de la dirección del Gaztelueta y de la Fiscalía de Menores, aunque no denunció los abusos sexuales “por prescripción facultativa”: no querían someter al menor a un juicio. En septiembre de 2011, Martínez viajó a Australia como docente para mejorar su inglés y la justicia cerró la investigación en 2012, después de que dos compañeros reconocieran los hechos. En diciembre de aquel año, El Mundo destapó el caso de los abusos y el fiscal superior de Euskadi reabrió el caso, pero lo cerró por falta de pruebas.
A finales de 2014, el Papa inició un proceso canónico para esclarecer lo ocurrido e informó a la familia a través de una carta manuscrita.

Después, cuenta la familia, tuvieron una reunión amistosa con el juez eclesiástico Rafael Felipe Freije y con el sacerdote Silverio Nieto, que forma parte de la comisión creada por la Conferencia Episcopal Española para actualizar los protocolos de abusos a menores en el seno de la Iglesia. “Nos dijeron que no hacía falta que lleváramos a nuestra abogada, pero Nieto nos interrogó, Freije tomó notas, y se fueron”, explica el padre. Meses después los tribunales eclesiásticos no vieron delito y pidieron que “se restableciera el buen nombre del profesor”. Al año siguiente, cuando la víctima fue mayor de edad, denunció ante la justicia civil y el Juzgado de Primera Instancia número 5 de Getxo (Bizkaia) imputó a Martínez por pederastia.

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