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La víctima inicia el juicio por abusos sexuales en Bilbao: “Intenté suicidarme”

El denunciante tenía 12 años cuando ocurrieron los hechos en el colegio Gaztelueta del Opus Dei

J.M.M., este jueves en el banquillo, acusado de un presunto delito de abusos sexules a un menor en un colegio del Opus Dei.
J.M.M., este jueves en el banquillo, acusado de un presunto delito de abusos sexules a un menor en un colegio del Opus Dei. EFE

"Me obligó a apoyarme en la mesa con los pantalones bajados y empezó a introducir un bolígrafo por el ano". "En absoluto, yo no le rocé para nada. Ni a él ni a ningún otro alumno". Acusador y acusado han declarado este jueves en la primera jornada del juicio que se sigue en la Audiencia de Bizkaia para esclarecer si José María M., exprofesor del Colegio Gaztelueta, ubicado en Leioa (Vizcaya) y perteneciente al Opus Dei, abusó sexualmente de un escolar a su cargo en los cursos 2008-2009 y 2009-2010, cuando el menor tenía entre 12 y 13 años.

La víctima inicia el juicio por abusos sexuales en Bilbao: “Intenté suicidarme”

Imagen de la carta que el Papa envió a la familia del denunciante.

El caso, que continuará este viernes con el relato de la familia de la víctima, adquirió relieve cuando el Papa pidió abrir en 2015 un juicio canónico por presunto abuso sexual tras analizar la denuncia que el exalumno hizo en 2013. Pero unos meses después el Vaticano comunicó al colegio que cerraba el caso tras la investigación interna. La principal conclusión fue que "los hechos no han sido probados y, en consecuencia, se debe restablecer el buen nombre y la fama del acusado", sin que proceda adoptar ninguna otra medida en relación con esta persona.

El profesor ha negado tajantemente todos los hechos y el exalumno, que ha declarado protegido detrás de un biombo para no ver a su presunto agresor, ha confirmado los detalles de los abusos que recoge el relato fiscal. La acusación pide diez años de prisión, la fiscalía tres y 40.000 euros de multa, mientras que la defensa reclama la libre absolución de su defendido.

El joven, a veces con la voz entrecortada, ha explicado que el profesor denunciado le llevaba a su despacho, cerraba las persianas y la puerta, y unas veces le sentaba en sus piernas y otras le obligaba a masturbarse. "Sentía su erección", ha recordado el denunciante con "vergüenza y culpa". Otro día le obligó a bajarse los pantalones y tras apoyarle en su mesa le "introdujo bolígrafos por el ano". Según el testimonio del menor, el docente, durante sesiones que solían durar unos 50 minutos, le mostraba fotos de chicas desnudas y le sometía a tocamientos.

Abusos que según ha descrito, en ocasiones con angustia, le generaron un estado mental delicado.  "Intenté suicidarme", ha declarado. Según ha dicho, el profesor le ridiculizaba en clase y eso generó que sus compañeros se sumaran a la campaña, acosándole hasta el punto de que un día intentó tirarse de un coche en marcha. Dos excompañeros asumieron que le acosaban ante la investigación que abrió la Fiscalía de Menores.

La declaración del alumno se ha prolongado casi dos horas y la del profesor, 45 minutos. En su relato, el profesor lo ha negado todo y ha dibujado al alumno como un chico con problemas y de bajo rendimiento académico. Ha explicado que fue esa situación la que hizo que, con el permiso de la dirección, se volcara en su formación para mejorar su rendimiento. Es decir, por esa razón se lo llevaba a su despacho. "Pero era exclusivamente una atención académica" ha asegurado tras explicar que cerraba la puerta de su despacho, pero no de llave, de manera que "cualquiera podría haber entrado". "Yo jamás he hecho eso, ni con él ni con ningún alumno", ha respondido, casi indignado, cuando le han preguntado en concreto por los tocamientos en muslos y genitales del exalumno y en general por todo tipo de abusos.

Tras la publicación de la denuncia al Papa en varios medios de comunicación, el entonces fiscal superior del País Vasco, Juan Calparsoro, abrió en enero de 2013 una investigación que archivó ocho meses después por la misma razón. Sí constató en su informe final que aunque no había forma de probar las acusaciones, el relato del denunciante "era coherente".

Cuando la familia del alumno decidió hacer pública la denuncia, en enero de 2013, remitió entonces un comunicado en el que confirmaba la "tragedia personal" que estaban viviendo por el "presunto acoso y abuso sexual" durante su estancia en Gaztelueta. Criticaron la "actitud en todo momento grotesca, intemperante y negligente del director" del centro, "impropia de un colegio que hace de los valores cristianos su santo y seña".  

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