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Canadá ofrece 1.000 dosis de una vacuna experimental para el ébola

Nigeria registra el tercer muerto y Sierra Leona pierde a otro director médico

Una improvisada barrera cierra la frontera entre Guinea y Sierra Leona en el paso de Gbalamuya-Pamelab.

El Gobierno canadiense ha ofrecido a la Organización Mundial de la Salud (OMS) un millar de dosis de un prototipo de vacuna contra el ébola. Se trata del primer movimiento después de que la OMS aceptara que la situación es tan crítica que resulta ético aprovechar para dar a personas medicamentos experimentales si han demostrado resultados prometedores en animales. Con ello, ha dicho el Ministerio de Sanidad canadiense, se quiere ayudar a combatir la enfermedad, y, de paso, acelerar los ensayos, ya que los voluntarios que usen la vacuna serán controlados muy de cerca. Además, Canadá se quedará con unas 500 dosis por si necesita usarlas con sus nacionales.

Esta primera oferta ha reabierto el debate sobre quién debe recibir estos productos. Parece que los candidatos serán personal sanitario, que no solo están expuestos al virus por su trabajo, sino que tienen conocimientos para entender los riesgos que corren.

Otro tema que se suscita es el de las cantidades disponibles de los fármacos experimentales. Se sabe, por ejemplo, que el fabricante del suero con el que se intentó salvar a Miguel Pajares se ha quedado sin existencias. Y reponerlas no es fácil: la fabricación requiere cultivar plantas de tabaco transgénicas, y eso lleva su tiempo.

Al hilo de este anuncio también se ha sabido que Umar Khan, el responsable de la lucha contra el ébola en Sierra Leona que falleció el 4 de agosto, había rechazado ser el primero en ensayar el suero. La noticia se ha desvelado al saberse que uno de sus colegas, Modupeh Cole, también ha muerto de ébola. Mientras tanto, en Liberia se sigue esperando la llegada de las dosis para tratar a dos médicos del hospital JFK.

Cole no es el único fallecido reciente de especial significado. La cifra de afectados es ya de 1.975, con 1.069 fallecidos, según la OMS. En Nigeria ha habido un tercer muerto por la enfermedad. Se trata de Jatto Asihu Abdulqudir, de 39 años, que trabajaba para la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Ecowas). Abdulqudir era miembro de su equipo de protocolo, y recibió en el aeropuerto de Lagos a Patrick Sawyer, delegado de Liberia, que fue el hombre que llevó el ébola hasta Nigeria. Sawyer murió el 25 de julio, y desde entonces Abdulqudir había estado en cuarentena. De momento, los dos fallecidos en Nigeria, aparte de Sawyer, han sido personas que estuvieron en contacto directo con él.

La llegada en avión del ébola es un riesgo que los demás países quieren evitar. La OMS todavía mantiene que no hay que prohibir los viajes. Pero la propia organización indica en su web que está revisando este aspecto. En cualquier caso, para cuando lo haga, la mayoría de los países habrán adoptado sus propias medidas. El Ministerio de Exteriores español actualizó la información al respecto el 8 de agosto. Para Nigeria, por ejemplo, "desaconseja el viaje salvo por razones de extrema necesidad". Para Sierra Leona, Guinea y Liberia se aconseja evitar viajar "bajo cualquier circunstancia", pero, además, se recomienda que "los españoles cuya presencia no sea estrictamente necesaria deberían valorar la conveniencia de salir temporalmente del país". También se advierte de las dificultades que puede haber para dejar el país si se cierran los aeropuertos o fronteras. EE UU mantiene advertencias similares, y Alemania acaba de instar a sus ciudadanos que dejen los países afectados, con la excepción del personal diplomático y los cooperantes.

En el continente africano, las medidas para aislar a los posibles afectados se suceden. Aparte del cierre de fronteras y de intentar mantener ciertas regiones aisladas en los tres países más afectados, Guinea-Bisáu, por ejemplo, anunció este miércoles el cierre de su frontera con Guinea-Conakry. El miedo a la expansión del ébola en África es enorme. Este miércoles, la OMS consideró a Kenia, en la costa oriental de África, un país de alto riesgo por ser Nairobi un centro de comunicaciones muy concurrido en la región. También China, con una importante presencia comercial en el continente, ha reforzado sus medidas, y Ghana ha retrasado el inicio del curso universitario para chequear a los estudiantes de los países vecinos.

Pero el ébola está teniendo otros efectos. Hay miedo en la zona a que en la época de lluvias, que es ahora, la gente no quiera ir a los hospitales por miedo cuando tengan malaria o diarreas, que aumentan en esta época. O, por el contrario, que se repitan casos como el de Bolay M. Woifala en Monrovia, que ha denunciado que ningún hospital quiso admitir a su hija porque tenía síntomas que podían atribuirse al ébola. La mujer falleció en la calle.

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