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El consumo de heroína en EE UU creció un 80% entre 2007 y 2012

La muerte de Philip Seymour Hoffman pone rostro a la situación que vive el país

Los casos de muertes por sobredosis de heroína se duplican desde 2002 en EE UU.
Los casos de muertes por sobredosis de heroína se duplican desde 2002 en EE UU. AP

La heroína resurge en Estados Unidos años después de que acabara con la vida de miles de estadounidenses entre las décadas de los setenta y los ochenta, y de millones de personas a nivel mundial. A la situación de emergencia, que lleva preocupando al Gobierno de la nación con más intensidad en los últimos cinco años, le ha puesto rostro el recién fallecido, supuestamente por una sobredosis, Philip Seymour Hoffman y, en el pasado mes de julio, la muerte de Cory Monteith, actor de la serie Glee,también por esta causa. El repunte del consumo de esta droga tiene en jaque a las autoridades federales, a los profesionales sanitarios, y a los padres muy preocupados.

El estudio sobre Abuso de Drogas y Salud (NSDUH), elaborado por el Departamento de Abuso de Drogas y Salud Mental (SAMHSA, por sus siglas en inglés) concluyó que 669.000 estadounidenses habían consumido heroína por lo menos una vez en 2012 (un 80% más que en 2007). De ellos, unos 150.000 solo la tomaron una vez, mientras que los más de 400.000 restantes se les categorizó como drogadictos dependientes. Esta cifra es también el doble de los datos obtenidos por el mismo departamento en 2002.

"El 80% de la gente que consumió heroína por primera vez había tomado analgésicos recetados con anterioridad. Los nuevos usuarios comenzaron fumando la heroína o esnifándola. Una vez fueron adictos a la sustancia, comenzaron a inyectársela, consiguiendo un efecto más rápido e intenso", añadieron desde el organismo.

"Aunque el nivel de consumo todavía no llega a epidemia, si sigue este camino va a serlo. Los resultados son así de malos", se lamentaron las autoridades sanitarias. El consumo de heroína sigue siendo escaso en comparación con los 31 millones de estadounidenses que fumaron marihuana o con los 4,7 millones que consumieron cocaína en 2012, según informa The Wall Street Journal.

La heroína es una de las drogas más adictivas del mundo. Cerca de un 25% de los individuos que la prueban se convierten en dependientes. Produce unos efectos inmediatos en la persona que la consume de sensación de placer muy intensa, y a los pocos segundos un estado de sedación total y cierta euforia, con ausencia de cualquier malestar psíquico, lo que provoca, cuando desaparecen estos efectos, la búsqueda ansiosa de obtener más, convirtiéndose en el centro de la vida de los adictos y, en la mayoría de las ocasiones, arruinándosela.

En EE UU, más de 4,6 millones de personas han consumido heroína -lo que representa el 1,8% de la población de la nación- alguna vez en su vida. La media de edad de los usuarios es de 23 años. Mientras que el consumo aumenta, también lo hacen las muertes por sobredosis. Entre los años 2006 y 2010 murieron por esta causa 3.038 personas, explicaron fuentes del SAMHSA, perteneciente al Departamento de Salud de EE UU.

Pero si mezcla la heroína con otros estupefacientes, la mortalidad es más alta. En los últimos meses, de acuerdo con fuentes federales, han fallecido 37 personas en Maryland, 23 en Pensilvania, y varios más en los Estados de Nueva York y Ohio por inyectarse heroína adulterada con fentanilo, opiáceo sintético que, según los expertos, es 100 veces más potente que la morfina y el doble que la heroína.

Los investigadores del fallecimiento de Hoffman están intentando averiguar si el actor podría haber consumido es tipo de droga adulterada; dato que no se conocerá hasta que los médicos forenses de Nueva York publiquen los resultados de la autopsia, que se está realizando desde el pasado lunes.

Mientras que en las décadas de los sesenta y los ochenta el abuso se concentró en los centros de grandes ciudades, en la actualidad, la droga está causando estragos en los suburbios y en las zonas rurales. En algunas pequeñas localidades de la zona de Nueva Inglaterra -la región incluye a los Estados de Maine, Vermont, Massachussets, Rhode Island y Connecticut- está cogiendo mucha fuerza.

Desde de los pueblos de pescadores de la costa de Maine hasta Vermont, las autoridades han alertado del aumento del consumo de “polvo de cristal” y de muertes por esta causa. Según datos oficiales, la heroína mató a 21 personas en Maine en 2012, tres veces más que el año anterior. En el caso de New Hampshire, el Estado registró 40 muertes por sobredosis, cuando hace una década tan solo eran siete los fallecidos por esta causa. En el Estado de Vermont, más de 900 personas fueron tratadas por adicción a esta droga en 2012, frente a los 654 que recibieron tratamiento en 2011.

Entre las razones que podrían explicar el nuevo auge del consumo de heroína en la nación está el hecho de que es una droga barata -en algunas regiones, la dosis puede costar seis dólares-. Cuando es muy difícil obtener una prescripción médica de analgésicos y además estos medicamentos pueden ser muy caros en EE UU (un frasco de oxicodona o vicodina cuesta cerca de 120 euros), la heroína es barata y está en todas partes.

Según la Agencia para el Control de Drogas (DEA, en sus siglas en inglés) la mayoría de la heroína que se consume en EE UU proviene de carteles mexicanos que están expandiendo sus mercados a distintos puntos geográficos de la nación. "La cantidad de droga incautada cada año en la frontera del sudoeste del país se ha multiplicado casi por cuatro entre los años 2008 y 2010, de 558.8 kilogramos a 2.091 kilogramos", explicaron las autoridades.