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Glaxo confiesa haber cometido delitos de corrupción en China

Los directivos de la compañía están acusados de haber sobornado a médicos y funcionarios

La empresa ha utilizado facturas falsas para exagerar sus ingresos

Imagen de las oficinas de GlaxoSmithKline en Londres.
Imagen de las oficinas de GlaxoSmithKline en Londres. Bloomberg

Otro escándalo sacude a la farmacéutica británica GlaxoSmithKline (GSK). Varios directivos de la empresa han admitido haber cometido delitos económicos en su sede en China, según ha informado el Ministerio de Seguridad Pública del país asiático. Los acusados han confesado este jueves haber sobornado a autoridades gubernamentales, asociaciones médicas, hospitales y doctores para incrementar los precios de sus productos y mejorar sus ventas, así como haber utilizado facturas falsas para exagerar los ingresos de la empresa, según ha informado el Ministerio, citado por la BBC.

Hasta que finalicen las pesquisas preliminares, la Justicia china no podrá acusar formalmente a los directivos de GSK. El gigante farmacéutico, por su parte, ha asegurado que estará dispuesto a "cooperar con las autoridades en esta investigación" y a "actuar con rapidez" . Esta declaración se ha producido justo después de que la empresa afirmara que la constante supervisión de sus negocios no había revelado ninguna evidencia de violación de la ley en China.

Antes de que Glaxo admitiera haber cometido los crímenes, el ministro chino de Seguridad Pública había afirmado que los sospechosos, cuya identidad es todavía desconocida, habían confesado los crímenes interrogados por la policía. "Es un caso con mucha gente involucrada, donde los plazos investigados abarcan mucho tiempo, la cantidad de dinero que se ha movido es enorme y las actividades criminales se han llevado a cabo de forma malintencionada", ha añadido el ministro.

Corrupción en China

China se ha dirigido durante los últimos meses a las empresas extranjeras afincadas en el país para exigir el cumplimiento de algunas normas como la fijación de precios o los controles de calidad, lo que obliga a las compañías a defender sus propias reputaciones en un país donde las marcas internacionales suelen tener una ventaja sobre sus competidores locales en términos de confianza pública.

El caso de GSK es el mayor caso de corrupción en una empresa extranjera en China desde 2010, cuando cuatro directivos de la empresa Río Tinto fueron acusados y enviados a prisión por aceptar sobornos y por robar secretos comerciales.

El Ministerio de Seguridad Pública ha advertido de que algunos miembros de la sede china de GSK estaban siendo investigados por utilizar técnicas inapropiadas para comercializar los tratamientos de Botox, pero no se había encontrado ninguna prueba de corrupción o de sobornos.

Los directivos de GSK junto a los de otras empresas extranjeras ya estaban bajo investigación policial por cometer supuestos "crímenes económicos", según afirmó un agente de policía el mes pasado. Sin embargo, todavía no está claro si esta investigación está relacionada con las últimas acusaciones.