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Francia retira del mercado los mejillones gallegos tras “varias” intoxicaciones

Los ministerios de Agricultura y Sanidad recomiendan a quienes los hayan comprado que se abstengan de consumirlos

Galicia clausuró los polígonos de bateas tras detectar algas 'Dynophysis' productoras de toxinas

Las exportaciones de mejillón gallego, un producto básico para la economía de las Rías Baixas, recibieron ayer un duro golpe. Los Ministerios de Agricultura y Sanidad franceses anunciaron la retirada del mercado de las partidas de ese molusco bivalvo procedentes de España, todas ellas vendidas desde Galicia, tras haber detectado varios casos de intoxicación alimentaria por un proceso natural. Galicia clausuró hace días los polígonos de bateas de mejillón en cuanto detectó algas Dynophysis productoras de toxinas lipófilas. Ese tipo de episodios naturales, que contaminan el molusco, son muy frecuentes en Galicia, donde existe un sistema de alertas para impedir la extracción en cuanto se detecta un aumento de la toxina. Francia, un país muy consumidor de mejillón, es uno de los principales destinos de las exportaciones gallegas.

En un comunicado conjunto, los ministerios de Agricultura y Sanidad recomiendan a los franceses que hayan comprado mejillones gallegos que se abstengan de consumirlos y que los lleven al establecimiento en el que los han adquirido. “Han sido detectados en Francia varios casos de intoxicación alimentaria en forma de gastroenteritis en relación con el consumo de mejillones de España procedentes de Galicia”, afirma el comunicado del Gobierno francés.

Problemas gástricos

Los dos departamentos ministeriales han pedido a los consumidores que informen de los mejillones que hayan sido comprados después del 25 de marzo y han alertado de sus riesgos. “Las intoxicaciones alimentarias causadas por las toxinas lipófilas generan problemas grastrointestinales (diarreas, vómitos, dolores abdominales), dolores de cabeza y fiebre moderada que aparece entre dos y 18 horas después del consumo”, han advertido. Los mejillones fueron retirados de la venta el 9 de abril.

La Xunta de Galicia está a la espera de que Francia envíe la documentación para conocer las circunstancias de lo ocurrido. Fuentes del Gobierno autónomo señalan que se trata de un episodio de biotoxinas, que empezó de manera repentina, pero el sistema de control lo detectó “con la máxima celeridad”. De hecho, la mayor parte de los polígonos de bateas de la costa gallega están cerrados hasta que remita la toxina natural.