La increíble suerte de Roca

El máximo imputado del 'caso Malaya' justificó sus ingresos con premios de lotería

El exasesor del Ayuntamiento de Marbella (Málaga) Juan Antonio Roca.
El exasesor del Ayuntamiento de Marbella (Málaga) Juan Antonio Roca.JULIÁN ROJAS

Cupones de la Once, Bono Loto, premios de Lotería Nacional, quinielas… El máximo imputado del caso Malaya, la trama de corrupción investigada en el Ayuntamiento de Marbella (Málaga), llegó a justificar sus ingresos en una suerte inmensa. “En los últimos años me han tocado aproximadamente 50 premios de juegos de azar”, dijo Juan Antonio Roca al juez instructor Miguel Ángel Torres. Según las palabras del exasesor de Urbanismo, detenido en marzo de 2006, en toda su vida habría sido agraciado unas 80 veces con premios importantes. Su esposa, María Rosa Jimeno, contribuyó a forjar la imagen de jugador de su marido: “Le perseguían los loteros porque compraba siempre”, declaró durante el macrojuicio, que quedó visto para sentencia el pasado verano.

Los investigadores calcularon la probabilidad de que una persona sea agraciada tantas veces con estos premios: una entre 43 cuatrillones. Además consiguieron grabar una conversación telefónica en la que su cuñado, Antonio Jimeno, director de una sucursal de la Caixa en Los Alcázares (Murcia), le ofrecía un billete de la ONCE premiado con 180.000 euros por el que tendría que pagar un recargo del 15%.

No hay concejal de urbanismo al que no le haya tocado la lotería, dicen los investigadores de blanqueo

La compra de billetes de lotería premiados es una práctica habitual de blanqueo de capitales. En febrero de 2003 condenaron al narcotraficante Manuel Charlín Gama tras de acreditar que la suerte del clan de los Charlines se debía a que habían comprado tres premios gordos de la Lotería Nacional, uno de la Loto y un gordo del cupón de la Once. “No hay concejal de Urbanismo al que no le haya tocado alguna vez la lotería”, bromean los investigadores de blanqueo de capitales. Si la policía descubre la compra de un billete premiado, resultan implicados quien vende el boleto, la persona que lo compra y también el intermediario, que normalmente se lleva una comisión proporcional a la cuantía del premio.

Durante el juicio del caso Malaya, Roca cambió su estrategia y reconoció lo evidente: que compró boletos de lotería premiados con 646.000 euros entre marzo y septiembre de 2005. Sus explicaciones fueron más bien parcas. Según su versión, lo hizo “para no pagar impuestos” y sacó el dinero de 189.000 euros que le habían entregado “en b” por la venta de una vivienda de su mujer. Del resto solo dijo que “era suyo” y lo tenía “en caja” en su vivienda.

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