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Bruselas pide a los países que mantengan el paquete social de los presupuestos

Algunos Estados son contrarios a aumentar la cantidad destinada a la lucha contra la pobreza

120 millones de europeos viven en riesgo de exclusión social.

Los fondos dedicados a políticas sociales no suponen un gasto, sino una inversión. Y son la única manera de luchar contra el fantasma de la pobreza y la exclusión social que recorre la UE –en algunos países con paso mucho firme— y lastra la vida de uno de cada cuatro europeos. Con este mensaje claro, la Comisión Europea y las organizaciones sociales han reclamado hoy a los 27 Estados miembros que hagan un esfuerzo para mantener en los presupuestos comunitarios el paquete social de fondos, y que aprueben los programas específicos para luchar contra la pobreza. Su exigencia no es fácil, los nuevos presupuestos para el periodo 2014-2020 aún se están negociando y algunos países, como Reino Unido y Alemania, son partidarios de reducirlos. También en cuanto a la aportación para programas sociales se refieren.

La crisis económica ha ahondado las desigualdades entre los países de la UE, y ahora que la pobreza azota mucho más a unos que a otros, algunos de los más ricos no están por la labor de aportar más a ese fondo solidario para que revierta en los vecinos (e iría sin duda a los países del sur que como Grecia, Portugal, España o Italia están pasándolo peor). Bruselas propone a los Estados que el 20% de el dinero para cohesión se dediquen al Fondo Social –y que dentro de esa partida el 25% se emplee en medidas para la inclusión—, y pide otros 2.500 millones de euros para un programa específico para las necesidades alimentarias de los más desfavorecidos –como los bancos de alimentos--. Medidas que las organizaciones sociales, reunidas con los representantes comunitarios estos días en Bruselas en la Cumbre Europea contra la pobreza, apoyan firmemente.

Ciertamente, las cantidades destinadas al fondo social no son, ni mucho menos, el principal punto de fricción en la negociación de los presupuestos, pero pueden ser claves para los 120 millones de europeos en riesgo de pobreza, según los últimos datos de Eurostat. Personas que pueden estar pasando ya situaciones de privación y a quienes les cuesta mucho llegar a final de mes sin ayuda. “Nuestros esfuerzos deben ser acompañados por una solidaridad europea para tener un entorno económico estable”, ha pedido la secretaria griega de Protección Social, Efi Bekou. “Así podremos aplicar las reformas sin perder la cohesión social. Las medidas deben basarse más en la justicia social”, ha dicho. En Grecia, el 31% de la población está en riesgo de exclusión social (en España, el 27%).

Pero como ha recordado el comisario europeo de Asuntos Sociales y Empleo, Laszlo Andor, no está siendo fácil que llegue a los Gobiernos ese mensaje de una Europa social. “Hay regiones que lo están pasando muy mal. La atmósfera no es alentadora y hay que encontrar respuestas a estas situaciones, pero no puede calar el mensaje de que podemos hacer más con menos”, ha insistido Andor, que ha reclamado que en esta época de austeridad no se puede recortar sin límites y en todo. “Se recorta en los presupuestos regionales, nacionales y comunitarios. Recortar por todos los lados no tiene sentido”, ha dicho pidiendo que los fondos se mantengan.

Lo conflictivo no solo es cuánto dedicar al paquete social, sino también en qué gastarlo. Países como Suecia se han mostrado contrarios también a que sea Bruselas la que determine qué porcentaje mínimo de los fondos que reciben los Estados debe destinarse a medidas de inclusión y lucha contra la pobreza. “Somos los Gobiernos los que mejor sabemos las necesidades internas de nuestros países”, ha declarado Maria Larsson, ministra sueca de Sanidad y Asuntos Sociales.

Ni siquiera el pequeño proyecto de 2.500 millones para necesidades alimentarias de los más desfavorecidos –no es nuevo, pero si un cambio del modelo de financiación de bancos de alimentos actual-- tiene el visto bueno de los países aún. “Incluso con este nivel tan modesto estamos afrontando una clara oposición de los Estados miembros por la situación económica. Algunos consideran que los presupuestos económicos no deben incluir medidas como esta”, ha criticado el comisario de Asuntos Sociales. El montante que iría destinado a financiar a bancos de alimentos y proyectos específicos, que dieron de comer el año pasado a 20 millones de europeos, sería para gastar de 2014 a 2020. Unos mil millones menos que en el periodo anterior, cuando esa partida se decidía con un marco presupuestario distinto. España, donde dos millones de personas han comido gracias a ellos, es actualmente el segundo beneficiario de este programa.

“¿De verdad vamos a cuestionar un plan que cuesta menos de 76 céntimos al año a los ciudadanos europeos y que da de comer a 20 millones?”, ha incidido Alain Seugé, responsable de la red de bancos de alimentos de Francia, que ha criticado que se esté debatiendo sobre la necesidad de esos 2.500 millones en lugar de en ver cómo ampliar esa cantidad.

“Pedimos, reclamamos, un paquete social. Los Gobiernos deben dejar de recortar en eso porque si no hay protección social no habrá crecimiento y nos encontraremos con la esclavitud y la miseria”, ha incidido Sergio Aires, presidente de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza, que ha pedido a la Comisión y a los países más medidas concretas y menos buenas intenciones. “No se puede recortar en cosas que son necesarias para la vida humana. ¿Pueden imaginar un mejor compromiso que poner el 20% de los fondos sociales para lucha contra la exclusión?”, ha preguntado.

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