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El gasto público en farmacia descendió un 20% en agosto

La cifra representa una subida de cuatro puntos respecto a julio

La reducción en el número de recetas fue del 9,37%

Una farmacéutica de Barcelona atiende a dos clientes.
Una farmacéutica de Barcelona atiende a dos clientes.

La factura pública en medicamentos dispensados a través de farmacia sigue siendo de las pocas partidas que dan buenas noticias a las Administraciones. En tasas interanuales negativas desde junio de 2010 (si se toman los datos comparados del mes de un año frente al mismo del año anterior), esta tendencia se ha acelerado desde que entraron en vigor las últimas medidas de recorte: en agosto fue un 20% inferior al del mismo mes del año anterior.

En esta reducción influyen varios factores: por un lado, el efecto de la variación del copago que empezó en julio, cuando hubo un descenso del 24% (también atribuible en parte a la acumulación de medicamentos que se hizo en junio). A ello se suma a que el gasto medio por receta está en continuo descenso desde que se introdujo la medida de que, en caso de que hubiera fármacos equivalentes, solo se pudiera dispensar con cargo a los presupuestos autonómicos el más barato.

La disminución ha supuesto, según los cálculos del Ministerio de Sanidad, un ahorro sobre el mes de agosto de 2011 de 179,5 millones, a los que habría que sumar los 224 millones de julio. Esto arroja poco más de 400 millones, de los que una parte sobre la que no hay datos han sido asumidos por los pacientes. Desde principios de año, la disminución de esta partida ha sido, para las arcas públicas, de 661,2 millones.

Una medida más acertada sobre el impacto de los recortes está en su posible efecto disuasorio. En la reducción del consumo de fármacos. Y esto se ve mejor con el número de recetas. Este estaba prácticamente constante a lo largo del año, y, hasta estas medidas, subía entre el 1,5% y el 2,5% interanual. Los datos de los últimos meses son un fiel reflejo del impacto de los recortes. Así, en mayo de 2012 fue un 0,07% superior a mayo de 2011. En junio, ante el anuncio del aumento del copago, subió un 10,11%. En julio bajó el 14,2%. En agosto, la reducción fue del 9,37%. Estos vaivenes reflejan perfectamente la situación: acaparamiento ante el anuncio del cambio del copago (junio), retraimiento porque se están usando los medicamentos acumulados (julio) y cierta tendencia hacia una normalización en agosto, que habrá que ver si se confirma y dónde para (si la reducción se mantiene cerca del 9% será un éxito; si en seis meses se recupera la cantidad anterior, el efecto habrá sido pasajero).

Los datos, positivos para las Administraciones, son a corto plazo. Los expertos en economía de la salud afirman que habrá que esperar unos seis meses o un año para saber el impacto real de estas iniciativas. Algunos incluso aventuran que el gasto sanitario total puede incluso aumentar si las personas dejan de tomar medicamentos que necesitan y empeoran. Pero el ahorro es constante y sonante estos meses, y eso es lo que defiende Sanidad.