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Gates busca un retrete sostenible

El filántropo premia con 81.400 euros un inodoro que usa energía solar para transformar las heces en electricidad e hidrógeno

Bill Gates, con jersey blanco, ante un aparato que usa energía solar para transformar los residuos de un retrete.
Bill Gates, con jersey blanco, ante un aparato que usa energía solar para transformar los residuos de un retrete. AP

Lo contó el 14 de agosto el propio Bill Gates en su web The Gates notes: son sus esfuerzos y recompensas para encontrar un retrete que sea sostenible, que se pueda usar en cualquier parte del mundo y que no suponga un derroche de agua y un material orgánico –las heces y la orina- para el que se pueden encontrar otros fines. Lo que sigue es un resumen del texto del filántropo, el segundo hombre más rico del mundo y fundador de Microsoft.

“Hoy asistí a la que debe ser una de las ferias más insólitas. Hace un año, la Fundación Bill¬Melinda Gates puso en marcha una iniciativa para afrontar el problema de higiene y salubridad en el mundo en desarrollo. Lo llamamos El Reto de Reinventar el Retrete. Esta semana en Seattle la fundación celebró la Feria Reinventando el Retrete, donde reuniomos a 200 patrocinadores, socios y otros unidos por una pasión: crear unos servicios sanitarios seguros, efectivos y baratos para personas sin acceso a los retretes de cisterna".

"El primer puesto lo consiguió el California Institute of Technology por el diseño de un retrete alimentado con energía solar que genera hidrógeno y electricidad”. El premio fueron 100.000 dólares (81.400 eyuros). “El segundo lugar fue para la Universidad Loughborough  de Reino Unido por un retrete que produce carbón orgánico, minerales y agua limpia, y el tercero para la Universidad de Toronto por un retrete que trata las heces y la orina y recupera materias primas y agua limpia”.

Los actuales aparatos gastan un agua que muchos países no tienen

“Los inodoros son extremadamente importantes para la salud pública y, si se piensa, la dignidad humana. En 2009, durante un viaje a Sudáfrica, me encontré con un experto en sanidad que trabajaba para mejorar el acceso a los sistemas sanitarios de los pobres de Durban. La mayoría de ellos, en Durban y muchos otros lugares, no tienen acceso a las ventajas en comodidad y salud de los retretes de cisterna porque no tienen acceso al agua”.

“El uso de estos aparatos es imposible para el 40% de la población mundial porque no tienen acceso al agua, los sistemas de tratamientos de desechos y electricidad. En el mundo hay 2.500 millones de personas sin acceso a una red de aguas residuales, incluyendo mil millones que aún defecan al aire libre y otros mil millones que usan letrinas.Aparte de una cuestión de dignidad humana, esto crea una barrera sanitaria y económica para las comunidades más pobres, y daña el medio ambiente. La comida y el agua contaminadas con materia fecal causan diarreas que matan cada año a 1,5 millones de niños –más que el sida y la malaria juntos-".

“Si se piensa bien, los retretes de cisterna con una solución sanitaria anticuada. Fueron muy importantes cuando los creó en 1775 un matemático y relojero escocés llamado Alexander Cummings. Durante décadas, ello supuso una revolución sanitaria que ayudó a eliminar enfermedades mortales como el cólera. Pero el hecho es que actualmente cuatro de cada 10 personas no tienen acceso a estos aparatos, lo que prueba que es una solución demasiado cara para gran parte del mundo. Y en una época en la que el agua se vuelve cada vez más escasa, los retretes que necesitan 10 veces más agua que la que bebemos no son una solución sostenible o inteligente”.