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Un estudio multiplica por 15 las muertes por gripe A respecto al cálculo de la OMS

El estudio publicado en 'The Lancet' eleva la cifra a 284.000 personas, sobre todo en África

El organismo estimó 18.448 víctimas, aunque advirtió que era una estimación a la baja

Un trabajador se vacuna contra la gripe A (H1N1), en Ciudad de México (México).
Un trabajador se vacuna contra la gripe A (H1N1), en Ciudad de México (México).

El número de fallecidos por el virus de la gripe H1N1 (el conocido como de la gripe A) fue 15 veces superior a los cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). E incluso habría que multiplicarlo por 31 si se toma el rango más alto de víctimas estimado por un estudio que analiza la mortalidad atribuible a esta cepa entre abril de 2009 y agosto de 2010, y que publica este martes en su versión electrónica la revista The Lancet Infectious Diseases.

El 10 de agosto de 2010 el Comité de Salud Internacional de la OMS declaró el fin de la pandemia por el virus de la nueva gripe y anunció que, al menos, habían fallecido por contagio 18.449 personas en 214 países. El organismo sanitario internacional ya advirtió entonces que era una cifra a la baja, dado que la información transmitida se limitaba a los datos confirmados por pruebas de laboratorio.

Era un dato situado a años luz de los 150 millones de muertos que calculó inicialmente la propia OMS y que disparó todas las alarmas en los primeros meses de expansión de la epidemia. Pero también extraordinariamente reducido comparado con los entre 250.000 y 500.000 fallecimientos que provoca la gripe convencional en el mundo, según el mismo organismo.

El trabajo recién publicado, dirigido por Fatimah Dawood, de los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de EE UU, estima que los fallecidos por el virus H1N1 fueron 284.000 personas, de acuerdo con el rango medio de la amplia horquilla que arrojan los resultados de los modelos matemáticos empleados por el equipo de investigadores. De ellas, 201.000 murieron por complicaciones respiratorias y 83.000 por problemas cardiacos asociados al contagio.

En la franja más alta, los fallecidos serían 575.000 y en la más baja, 150.000. De tomar la cifra más conservadora, habrían muerto ocho veces más personas que las contempladas por la OMS.

El estudio no solo plantea nuevos datos respecto la mortalidad del virus. También responde cuestiones como quiénes fueron sus principales víctimas y dónde causó más muertes. “Con ello sugerimos respuestas a la hora de decidir dónde destinamos los recursos. Si contáramos con una vacuna, necesitamos saber las zonas donde las tasas de mortalidad son más elevadas”, explica Fatima Dawood.

África y el sudeste asiático concentraron el 51% de los fallecimientos globales

Estos puntos calientes donde centrar los esfuerzos serían tanto el continente africano como el sudeste asiático. En estas dos zonas se concentraron el 51% de los fallecimientos globales, especialmente en África.

Como habían reflejado estudios previos, las personas mayores mostraron una mayor protección frente al virus, de forma que el 80% de los fallecidos tenía menos de 65 años, todo lo contrario de lo que sucede con la gripe normal, que concentra entre el 80% y 90% de sus víctimas en este segmento de edad. Sin embargo, los pocos mayores que se infectaron tenían más probabilidad de morir, debido a peor estado de salud.

Darwood contó con la colaboración de especialistas de otros países, entre ellos, Vietnam, Kenia, Nueva Zelanda o Dinamarca para el artículo. Estos grupos recogieron información de tasas de contagio en 13 estados y estimaron el número de fallecidos por país. Para ello, partieron de los datos de fallecimientos por complicaciones respiratorias de cinco países desarrollados. Esta relación infecciones/fallecimientos se extrapoló al resto de países teniendo en cuenta que donde los recursos sanitarios son más débiles, la probabilidad de fallecer es más elevada.

El modelo de cálculo empleado en la estimación es el responsable de la horquilla tan amplia

Este modelo de cálculo es el responsable de la horquilla tan amplia de fallecidos que arroja el trabajo. Pero no es este el único punto débil que puede tener el trabajo, como explica Lone Simonsen, de la George Washington University School of Public Health en un comentario sobre el estudio que también publica The Lancet. Recientes datos de mortalidad por la nueva gripe en Mexico arrojan unas cifras más elevadas que el estudio dirigido por Dawood, mientras que los datos de Japón o Singapur podrían ser demasiado elevados.

En todo caso, Simonsen considera que entre los errores hayan sobredimensionado el número de fallecidos y los fallos que induzcan a recoger menos víctimas, la estimación media de 284.000 muertos es adecuada.