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TRIBUNA

La excelencia necesita dinero

Es una falacia decir que es necesario adelgazar el sistema de investigación

La Secretaria de Estado de I+D+i nos ha sorprendido con unas declaraciones en la revista Nature del 7 de Junio. Cada vez que hay un fuerte recorte en I+D+i se recurre a la falacia de que lo importante es la excelencia, la calidad frente a la calidad. Porque si hay algo que está demostrado es que la excelencia, concepto difuso que convendría precisar, necesita dinero y de una masa crítica suficiente para que emerja. Los tiempos de las gestas solitarias han pasado ya a la historia hasta en deportes épicos como el ciclismo. Ahora lo que cuenta es el trabajo en equipo y sistemático, con una amplia base de investigadores doctorales y postdoctorales en equipos con instalaciones y medios suficientes. Cuando nuestros investigadores tienen estas condiciones triunfan internacionalmente.

Por eso decir que es necesario adelgazar el sistema investigador es una falacia. Los datos, véanse por ejemplo los informes COTEC de cada año, indican que el número de trabajadores en I+D en España es inferior al del Reino Unido o Alemania, y similar al de Francia o Italia. Lo que sí es muy inferior es el dinero que cuesta y del que dispone cada investigador en España. Porque la realidad es que España dedica a I+D mucho menos de la media de la UE y que el presupuesto de este año se ha reducido en más de un 25% respecto al año anterior.

Que se apele a que hay que mejorar la eficiencia del gasto (¿cómo no?) en I+D cuando nuestros centros pugnan día a día para sobrevivir con sus exiguos presupuestos y los investigadores terminan pagando numerosas cosas de sus propios bolsillos, todo al mismo tiempo que vamos conociendo la magnitud de las cantidades que algunos de nuestros bancos han gastado eficientemente en ladrillo, o el Estado ha invertido en infraestructuras que no se usan, es una falacia. Como es una falacia, refugiarse en el dramático dato del 24% de desempleo para justificar que no hay más alternativas, sin querer entrar a analizar que precisamente ese 24% se debe a que nuestra economía no ha invertido lo suficiente en I+D+i.

Y hacer una llamada a terminar con la crítica continua es pedir si no aquiescencia al menos silencio ante el mayor recorte en I+D de nuestra democracia, a unos investigadores que derrochan entrega, ilusión y que siguen trabajando diariamente por mantenerse, pese a las trabas de nuestro sistema, en la frontera de los descubrimientos.

¿Excelencia?¿Eficiencia? Por supuesto, pero no se utilicen para hacernos comulgar con ruedas de molino.

Carlos Andradas es el presidente de la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE)