Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CIENCIA

Un pie fósil de hace 3,4 millones de años sorprende a los paleontólogos

Los restos, descubiertos en Etiopía, indican que hace entre cuatro y cinco millones de años había más de una especie de homínidos con modos de locomoción diferentes

El nuevo hallazgo es contemporáneo del célebre esqueleto ‘Lucy’

Un hueso del pie, el cuarto metatarsiano, del fósil descubierto en Etiopía en la mano de la paleontóloga Stephanie Melillo.
Un hueso del pie, el cuarto metatarsiano, del fósil descubierto en Etiopía en la mano de la paleontóloga Stephanie Melillo.

Un pie de homínido de hace 3,4 millones de años y encontrado ahora en Etiopía muestra que los paleontólogos tienen todavía mucho que descubrir y explicar acerca de la evolución temprana de los homínidos. Y en este caso se trata de una característica considerada determinante de la condición humana al separarse del linaje de los chimpancés: el bipedalismo, la capacidad de caminar sobre las dos extremidades inferiores. El aumento del cerebro vendría mucho después. Los huesos del pie fosilizado que se ha descubierto ahora, aunque se ha conservado solo parcialmente, indican que el animal, fuera el que fuera, tendría una cierta capacidad bípeda, pero conservando aún la habilidad de trepar y desplazarse cómodamente por las ramas de los árboles. Por su antigüedad es de una especie contemporánea de los Australopithecus afarensis, cuyo ejemplar más conocido es el esqueleto de hembra Lucy, hallado en 1974, también en Etiopía. Pero los pies de la especie de Lucy eran ya comparables a los nuestros.

Los fósiles de pie de un homínido de hace 3,4 millones de años hallados en Etiopía en su disposición anatómica.
Los fósiles de pie de un homínido de hace 3,4 millones de años hallados en Etiopía en su disposición anatómica.

La conclusión es que, hace entre cuatro y tres millones de años, existían más de una especie de homínido con diferentes formas de locomoción. Pudieron tener rasgos de ese bipedalismo otras especies al margen del linaje humano. Además, esa diversidad de locomoción duró mucho más de lo que se creía.

El esqueleto parcial de pie que ahora presentan el paleontólogo Yohannes Haile-Selassie (Museo de historia Natural de Cleveland, EE UU) y sus colegas de Estados Unidos y de Etiopía en la revista Nature, se ha descubierto en el yacimiento de Woranso-Mille en la zona central de la región etíope de Afar. Estos científicos han encontrado ocho huesos de la parte delantera de un pie derecho, suficiente para que se aprecie su parecido al pie de un gorila, aunque tenga ya rasgos de bipedalismo. El dedo gordo es corto, divergente y aparentemente capaz de cumplir una función de agarre en combinación con el segundo dedo. Además, los huesos de ese dedo gordo son largos y ligeramente curvos. Pero también se aprecian rasgos asociados al bipedalismo en los extremos de los huesos y en las articulaciones, además de un cierto arqueo de la planta. El animal podría caminar por el suelo sobre dos patas, aunque desde luego no con la soltura de Lucy y los su especie.

El paleontólogo Haile-Selassie, observando uno fósil durante una campaña de campo.
El paleontólogo Haile-Selassie, observando uno fósil durante una campaña de campo.

También en Etiopía se descubrieron, hace unos años, los restos de otro homínido más primitivo, de hace unos 4,4 millones de años, el Ardipithecus ramidus, que tendría ya ciertas capacidades de desplazarse sobre dos patas, y lo haría ocasionalmente, pero manteniendo su gran habilidad de trepar y desplazarse por los árboles en el entorno entonces boscoso y ahora desértico. Pues bien, el pie hallado ahora en Woranso-Mille se parece al de esos ardipitecos de un millón de años antes, lo que indica “la persistencia de una especie con un adaptación locomotora como la de Ar. Ramidus”, señalan Haile-Selassie y sus colaboradores en su artículo. Ellos no definen a qué especie pertenecería su nuevo pie.

“Parece que había más diversidad locomotora entre los homínidos de lo que se pensaba”, señala el especialista Daniel E.Lieberman (Universidad de Harvard) en su artículo acerca del hallazgo. “La capacidad de trepar a los árboles se mantuvo como una parte importante del repertorio de locomoción de los homínidos durante varios millones de años”, añade.