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Vallecas reivindica la enseñanza pública

Unas 300 personas protestan ante la Asamblea de Madrid por el recorte de los recursos en la escuela pública

Los vallecanos han quedado esta tarde al salir de clase. Con globos, música y silbatos unas 300 personas han protestado esta tarde ante la Asamblea de Madrid por el recorte de los recursos de la enseñanza pública. Los docentes se quejan de que se hayan suprimido plazas de profesores u orientadores, los padres critican la desaparición de las subvenciones y los niños también encuentran mil razones para manifestarse. A Leila, por ejemplo, le molesta que en su cole no haya gimnasio y Youssef echa de menos más profesores de apoyo, en su caso para aprobar Lengua.

Los pitos y las consignas se han colado hasta el interior del parlamento regional, donde en una sala ha celebrado una reunión la Asamblea de Centros Educativos Públicos de Puente y Villa de Vallecas. Acompañados por las parlamentarias Fátima Peinado y Eulalia Vaquero, del PSOE e IU respectivamente, los miembros de la plataforma han recordado al Gobierno regional que la educación "no es un gasto sino una inversión" y han denunciado la "voluntad de la Comunidad de Madrid de desprestigiar la enseñanza pública favor de la privada concertada".

En una carta enviada esta mañana a la Consejería de Educación y firmada por miles de vecinos, la asamblea denuncia que el gasto para al escuela pública se ha reducido este año en 4.548 millones de euros, un 4,8% menos, mientras que el presupuesto para la concertada ha aumentado un 0,7%. "El propósito es convertir la enseñanza pública en un servicio asistencial", aseguran los firmantes.

Del Arcipreste de Hita, del Javier de Miguel, del Padre Mariana... Alumnos, profesores y padres de los centros públicos de Vallecas coincidían en sus reivindicaciones. Para Claudia García, que el año que viene piensa matricularse en Filología Francesa, la educación pública, en la que ha estudiado toda la vida, es una cuestión clave: "La educación no tiene que ver con que tengas dinero o no, tiene que ser igual para todo el mundo".

A unos metros, Ángela, cargo directivo de uno de los centros, se queja de que la supresión de grupos por la reducción de profesores obliga a saltarse la normativa y a reunir hasta a cuatro alumnos con necesidades especiales en un aula, cuando la ley exige no más de dos. "Y mi apuesta por la pública es clara, podría llevar a mis hijas a un centro concertado y van al colegio público", dice tras una gran pancarta.

Durante algo más de una hora han sonado la música y los pitos. Por momentos más que una protesta ha parecido una fiesta. Youssef, al que le gustaría tener un poco de apoyo para Lengua, solo lamenta al final que la concentración no hubiera sido por la mañana. "Durante las horas de clase", explica divertido.